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Bolivia en crisis: Paz admite fragilidad institucional ante marchas y bloqueos

El presidente reconoce que el país enfrenta una situación de extrema tensión y que sus instituciones son débiles, mientras manifestantes del sector minero rodean el Palacio de Gobierno.

Redacción2 min de lectura
Bolivia en crisis: Paz admite fragilidad institucional ante marchas y bloqueos
Bolivia en crisis: Paz admite fragilidad institucional ante marchas y bloqueos

La tensión en Bolivia alcanzó un punto crítico con miles de manifestantes convergiendo hacia La Paz desde ciudades como El Alto, en medio de bloqueos que afectan el abastecimiento de combustible y alimentos. El presidente Rodrigo Paz Pereira, quien asumió hace seis meses, reconoció en una entrevista exclusiva que "nuestras instituciones son frágiles, no somos como la Argentina" ante una crisis que combina reclamos económicos y pugnas políticas de larga data.

Las manifestaciones, que incluyen trabajadores mineros, sindicalistas, campesinos y cocaleros, han transformado la Plaza Murillo —sede del Palacio de Gobierno y el Legislativo— en un territorio vallado con cientos de policías, camiones hidrantes y dispositivos de control. Paz explicó que los cordones de seguridad responden a evitar muertes como las que ocurrieron por los bloqueos anteriores: "Los muertos fueron por la falta de asistencia, por ejemplo una mujer no puede ser atendida por los bloqueos, por eso establecimos cordones humanitarios para que no vuelva a pasar".

Cuando se le preguntó si consideraba renunciar, el mandatario fue categórico: "No pienso irme, sino dejar un mejor país al terminar mi mandato". Paz argumentó que la raíz de la inestabilidad radica en la herencia del gobierno anterior y en actores que buscan retomar el poder. Sostuvo que ganó con el 55 % de los votos pero enfrenta una estructura estatal que describe como un obstáculo para avanzar en reformas.

El presidente atribuyó buena parte de los conflictos a Evo Morales, quien gobernó durante dos décadas. Paz aseveró que "Evo necesita que esto se interrumpa porque tiene procesos judiciales" y que su principal desafío no es el expresidente sino reorganizar el país con leyes y normas. Sobre los reclamos del sector minero, indicó que sus demandas datan desde 2016, cuando Morales aún estaba en el poder, y que la economía boliviana sufre por la pérdida de ventas de gas: "Antes le vendíamos gas a la Argentina, pero ahora con Vaca Muerta no le vendemos más".

En materia de seguridad, Paz se atribuyó un logro significativo: la detención del narcotraficante Sebastián Marset, a quien envió a los Estados Unidos. "En veinte años no cayó un narco aquí. Nosotros en seis meses atrapamos al número uno", afirmó, remarcando que durante el gobierno anterior había impunidad total. Advirtió además que grupos criminales movían alrededor de siete mil millones de dólares anuales por corrupción vinculada al narcotráfico.

Sobre la cooperación regional, Paz confirmó que Argentina envió dos aviones Hércules vacíos para trasladar alimentos desde el oriente hacia el occidente del país, afectado por los bloqueos. Mencionó también su buena relación con el presidente Javier Milei, a quien conoce desde encuentros en Chile y Paraguay, y describió una conexión personal: ambos son aficionados al rock and roll.

Paz diferencia entre reclamos justos y quienes, a su juicio, buscan desestabilizar. Rechazó las acusaciones de privatización: "No es cierto. A esos le digo que vengan y vean la ley. Mienten por redes sociales". En cuanto al futuro inmediato, el mandatario enfatizó que Bolivia, con sus cinco fronteras, es estratégica para la democracia regional y que su gobierno avanza tanto contra estructuras ilícitas como en reformas del sistema de justicia.

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