Caso Cornell: la denunciante recibe amenazas y miles la respaldan como "Jane Doe"
El abogado de la joven afirmó que tanto ella como él sufrieron intimidaciones para que retire la demanda civil contra la universidad y siete fraternidades

En Estados Unidos, la mujer que denunció haber sido drogada y violada por estudiantes de la Universidad de Cornell en 2024 comenzó a recibir amenazas para que retire la demanda civil que presentó contra la institución y siete integrantes de fraternidades, según denunció su abogado. En paralelo, una ola de solidaridad en redes sociales convirtió el nombre ficticio con el que se identifica a la denunciante, "Jane Doe", en una consigna que recuerda al movimiento #MeToo.
Thomas Giuffra, abogado de la mujer, dijo el domingo a CNN que su clienta recibió "múltiples amenazas" de personas que buscan silenciarla o hacerle daño si no desiste de la demanda. El propio Giuffra también aseguró haber sido amenazado.
"No les tengo miedo a estas personas", afirmó el abogado en el programa State of the Union. Y agregó que las amenazas y los ataques destinados a proteger el "statu quo" son parte de un comportamiento que calificó de "repugnante".
La demanda, presentada en septiembre, sostiene que varios miembros de una fraternidad de Cornell drogaron y violaron a la joven en 2024. El caso generó una fuerte reacción dentro y fuera del campus y puso bajo escrutinio la respuesta que tuvieron la universidad y las autoridades locales frente a las acusaciones.
Al mismo tiempo, miles de personas comenzaron a utilizar en redes sociales el nombre "Jane Doe" para expresar solidaridad con la denunciante y, en algunos casos, compartir sus propias experiencias de abuso o agresión sexual. Mujeres y algunos hombres publicaron fotografías, videos y mensajes con frases como "Yo soy Jane Doe" y "Es hora de hablar".
La iniciativa tiene además como objetivo dificultar que la identidad real de la denunciante pueda ser descubierta o difundida en internet. El fenómeno recuerda a la energía que acompañó al movimiento #MeToo, que hace casi una década llevó a millones de mujeres a contar públicamente experiencias de acoso y violencia sexual, primero en Estados Unidos y luego en numerosos países.
"Estos momentos están animando a más mujeres a alzar la voz y contar sus historias", afirmó Emma Davidson Tribbs, directora fundadora de la National Women's Defense League. Según explicó, este tipo de movilizaciones puede dar a las víctimas "un nivel de valentía y de tranquilidad" para hablar y convertirse en un catalizador de cambios.
En el ámbito judicial estadounidense, el uso de seudónimos como Jane Doe se volvió más frecuente en las últimas décadas, sobre todo en casos que involucran asuntos íntimos o delicados. Diana Simon, profesora de Derecho de la Universidad de Arizona, explicó que, aunque los procesos judiciales suelen privilegiar la identificación de las partes, existen circunstancias en las que preservar el anonimato puede ser necesario para proteger a una persona.
La Justicia y las repercusiones políticas
Mientras crece la repercusión del caso, Cornell anunció que revisará el papel de las fraternidades y hermandades en la vida universitaria. El presidente de la institución, Michael Kotlikoff, afirmó en un mensaje difundido el sábado que estas organizaciones pueden brindar amistad, pertenencia y comunidad, pero advirtió que pertenecer a un grupo "nunca puede disminuir la responsabilidad individual".
La actuación de las autoridades también quedó bajo cuestionamiento. Los fiscales del condado de Tompkins, donde se encuentra Cornell, fueron criticados por su manejo inicial de las acusaciones de 2024. La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, designó la semana pasada a la fiscal general del estado, Letitia James, como fiscal especial para investigar el caso.
La decisión provocó además una reacción política. El presidente Donald Trump, enfrentado desde hace años con James, cuestionó su designación y dijo que quienes estén involucrados en la investigación no recibirán un trato justo.
Giuffra, por su parte, rechazó que el caso deba quedar atrapado en una disputa partidaria. "No tiene nada que ver con la política", respondió cuando fue consultado sobre los dichos de Trump.
Por qué importa
El caso expone cómo las víctimas de violencia sexual enfrentan presiones para abandonar sus denuncias incluso en instancias judiciales. La reacción masiva en redes muestra un cambio cultural similar al del #MeToo, con impacto en el debate sobre fraternidades y responsabilidad institucional.
Qué sigue
La investigación de la fiscal especial Letitia James avanzará en las próximas semanas, mientras Cornell define cómo revisará el rol de las fraternidades. La tensión política entre Trump y James podría condicionar el desarrollo del caso.
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