Historia

Ceuta y Melilla: el origen de la Guerra Civil Española y su rol en el golpe de 1936

Las ciudades autónomas españolas en África fueron el escenario del levantamiento militar que desató el conflicto fratricida.

Redacción2 min de lectura
Ceuta y Melilla: el origen de la Guerra Civil Española y su rol en el golpe de 1936

Ceuta y Melilla, las dos únicas ciudades españolas en el norte de África, fueron el punto de partida de la Guerra Civil Española. El 17 de julio de 1936, un levantamiento militar en Melilla se adelantó a los planes de los conspiradores y dio inicio al conflicto que dividió al país durante tres años. Desde Ceuta, además, partió el primer puente aéreo militar de la historia, con tropas y armas hacia la península.

Estas dos ciudades autónomas, a orillas del Mediterráneo y separadas por unos 400 kilómetros, concentran hoy la atención mundial por la crisis migratoria. Pero su historia está marcada por un capítulo sangriento: fueron el escenario donde comenzó la sublevación contra la Segunda República.

El general Emilio Mola, principal coordinador del golpe, había fijado el inicio del levantamiento para el 17 de julio a las 17 horas en el protectorado español de Marruecos. La elección no era casual: allí se encontraban las tropas más entrenadas del Ejército español. Sin embargo, un hecho fortuito precipitó los acontecimientos.

En la mañana de ese día, en Melilla, un grupo de oficiales rebeldes se reunía en la Comisión Cartográfica bajo el mando del coronel Juan Seguí. Un falangista los delató ante las autoridades republicanas, y el teniente Juan Zaro rodeó el edificio con sus hombres. Pero los insurgentes pidieron ayuda a una unidad cercana de la Legión Española, que rápidamente redujo a los leales.

Desde ese momento, Melilla quedó en manos de los sublevados. Tomaron la estación de radio, proclamaron el estado de guerra y cerraron los centros políticos de izquierda. Quienes se opusieron fueron fusilados tras juicios sumarios, como el general Manuel Romerales, comandante militar de la plaza, ejecutado diez días después, o el alcalde Antonio Díez Martín, fusilado el 28 de julio.

Horas más tarde, Tetuán y Ceuta cayeron también bajo el control de los rebeldes. En Ceuta, el general Juan Yagüe tomó la ciudad sin derramamiento de sangre. Desde allí, los nacionalistas organizaron un puente aéreo que trasladó a miles de soldados, armas y municiones a la península, una operación que pasó a la historia como el primer puente aéreo militar del mundo. También zarpó de Ceuta el llamado “convoy de la victoria”, que llevó refuerzos a las fuerzas franquistas.

El papel de Melilla fue reconocido por el propio Francisco Franco en 1962, cuando le otorgó el título de “La Adelantada del Movimiento Nacional”. Ese decreto, que aún no ha sido derogado, sigue vigente en la democracia actual.

La Guerra Civil Española, que se extendió hasta 1939, dejó un saldo de cientos de miles de muertos y marcó el inicio de una dictadura que duró casi cuatro décadas. Ceuta y Melilla, hoy en el centro de la polémica migratoria, son también el recordatorio de un pasado que sigue presente en la memoria colectiva de España.

Fuente: Lanacion.

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