Cultura

Dahlia de la Cerda: "No quería romantizar las redes entre mujeres"

La escritora mexicana habla de "Perras de reserva", su libro traducido a ocho idiomas que retrata el aborto, la pobreza y el narcotráfico desde voces femeninas contradictorias.

Redacción••3 min de lectura
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Dahlia de la Cerda, autora de 'Perras de reserva': “No quería romantizar las redes entre mujeres”

La escritora y activista mexicana Dahlia de la Cerda publicó Perras de reserva (Narrativa Sexto Piso), un libro de relatos que ya fue traducido a ocho idiomas: inglés, italiano, francés, alemán, turco, griego, portugués y polaco. Las protagonistas son mujeres comunes que pelean por su vida diaria, atravesadas por el aborto, la pobreza, la violencia de género y el narcotráfico.

En el cuento que abre el volumen, "Perejil y Coca-Cola", se narra un aborto en primera persona. En "Yuliana", la hija de un narcotraficante deja ver los hilos de violencia que recorren el tejido social mexicano. De la Cerda es cofundadora y codirectora de la organización feminista Morras help Morras.

"No creo en esa idea cursi de que por ser mujeres vamos a cuidarnos automáticamente", dice la autora desde México. En sus relatos desarma la fábula de la sororidad sin contradicciones y muestra cómo el narcotráfico se incrusta en la vida cotidiana.

Consultada sobre las redes que construyen sus personajes, De la Cerda marca distancia con la etiqueta de "mujeres fuertes". "A las mujeres siempre se nos exige ser fuertes, resilientes, sororas, ejemplares y un montón de cosas que a los personajes masculinos no se les exigen", sostiene. Y agrega: "Me interesaba escribir mujeres que pudieran ser fuertes pero también frágiles, cobardes, violentas, mezquinas, contradictorias, generosas, culeras. Mujeres completas".

La autora reconoce que en contextos de precariedad son las mujeres las que sostienen la vida: amigas, vecinas, madres, hermanas, compañeras. Pero evita idealizar esos vínculos. "Entre mujeres también hay violencia, competencia, traición, clasismo, racismo", afirma. "Cuando las instituciones abandonan a ciertas poblaciones, las redes comunitarias y afectivas muchas veces son lo único que queda".

Sobre escribir en un país atravesado por el crimen organizado, De la Cerda explica que el narcotráfico no ocurre en un universo aparte. "Está metido en la economía, en la política, en las instituciones, en los barrios, en las familias, en nuestras conversaciones y hasta en nuestra cultura popular", remarca. La autora cuestiona la narrativa que opone monstruos narco a un Estado que los combate: "Hay corrupción, impunidad, violencia institucional, pobreza, prohibicionismo, desigualdad y territorios enteros donde la frontera entre crimen organizado y Estado puede volverse muy difícil de distinguir".

De la Cerda rechaza que la literatura mexicana quede condenada a ser una corresponsalía permanente de la violencia. "En México también cogemos, nos enamoramos, nos reímos, hacemos memes, escuchamos música culera, tenemos chismes, cuidamos animales, vamos a fiestas", enumera. "Incluso en contextos terribles la vida sigue siendo vida".

La diversidad de protagonistas —universitarias, amas de casa, sicarias, beatas y prostitutas— responde a una decisión deliberada. "Quería romper con la idea de que existe una experiencia universal de ser mujer. No existe", plantea. Ser mujer no significa lo mismo si se es rica o pobre, blanca o racializada, heterosexual, lesbiana o trans, si se vive en el centro o en la periferia. Sin embargo, hay estructuras que atraviesan esas diferencias: la violencia de género, la precariedad, la maternidad, el aborto, la clase social.

Sobre lo autobiográfico, la autora es directa: "Hay un chingo de mí, pero no necesariamente en el sentido de que todo lo que les pasa me pasó a mí". Lo que más la representa es la mirada. Con Perras de reserva, De la Cerda sostiene que lo universal nace de lo cotidiano y se niega a que la literatura sea un simple refugio.

Por qué importa

El libro pone el foco en mujeres que rara vez llegan a la literatura y cuestiona los relatos simplificados sobre la violencia en México. Su traducción a ocho idiomas amplía el debate sobre género, clase y narcotráfico a lectores de todo el mundo.

Qué sigue

La autora continúa su trabajo al frente de Morras help Morras y la difusión de la obra en los mercados donde acaba de traducirse.

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