El dilema argentino: por qué no logra sintetizar equilibrio fiscal y protección social
Un análisis sobre cómo la Argentina repite el mismo conflicto irresuelto entre dos modelos antagónicos desde hace 70 años.

La historia argentina está atravesada por un debate que nunca pudo resolverse: cómo conciliar el equilibrio fiscal con la satisfacción de las expectativas de las clases medias y bajas. Este antagonismo, que se remonta al siglo XIX con el enfrentamiento entre Alberbi y Sarmiento sobre si priorizar economía o educación, encontró una síntesis durante los gobiernos de Roca y Pellegrini, cuando se logró un potente sistema educativo, una clase media sólida dispuesta a pagar impuestos y servicios básicos que el Estado proveía.
Pero esa misma peripecia contiene ya el gran debate del siglo XX que nunca pudo saldarse: el enfrentamiento entre la Argentina liberal y la Argentina peronista. A mediados del siglo pasado, el mercado empezó a mostrar impotencia para atender las expectativas de las masas inmigratorias que buscaban bienestar. El peronismo irrumpió como respuesta, argumentando que la verdad económica no era única sino que dependía del sujeto histórico al cual se aplicaba. Incorporó, además, dosis de autoritarismo, corporativismo y estética plebeyista. Fue la antítesis.
Lo que faltó fue la síntesis: los antagonistas nunca quisieron entablar diálogo genuino sino que se atrincheraron en sus postulados. Donde la Argentina liberal priorizaba el equilibrio fiscal y las jerarquías, la Argentina peronista apostaba a reemplazar con el Estado lo que el mercado no aportaba, sin importar inflación o deuda pública. Los últimos setenta años fueron marcados por vaivenes y barquinazos propios de este desencuentro fatal.
El menemismo fue quizás el mayor intento de síntesis, pero terminó en fracaso y la crisis de 2001. Como señaló Juan José Sebreli en 1952: el agua pura no es potable, la pureza es enemiga de la vida. El país no tiene salvación cuando se considera al otro un traidor, cuando ambos bandos creen que son la Historia y el otro el Error.
Con la elección de 2023 pareció que ese desencuentro se superaría: una mayoría aparentaba estar dispuesta a un ajuste brutal. Sin embargo, cuando se habla de servicios concretos, la sociedad se resiste. No está dispuesta a universidades públicas de bajísima calidad, a jubilados ganando una miseria, a edificios públicos sin baños funcionales, a desatender niños discapacitados mientras hay piletas con cascadas, a perder salud pública o convertirse en analfabetos productivos.
El mileísmo parece llevar al extremo esa contradicción. No busca síntesis que admita que en el otro puede haber parte de razón, sino que hace apología arrogante de su verdad. Esa incapacidad de escuchar, esa soberbia pendenciera llamada batalla cultural, muestra resultados tangibles: interminables filas en iglesias con comida gratis, multitudes buscando cualquier trabajo, rabia apenas contenida.
Lo inquietante es que el programa libertario toma prestada una veta transversal del peronismo: el matiz autoritario. De las diatribas de Perón a las mileístas; de retacear papel para diarios a manipular pauta publicitaria; de la nueva Corte de 1947 al intento de nueva Corte en 2025; de absorción de partidos a vampirización de dirigentes; de maniobras para reformar la Constitución al abuso de vetos. Reponen el corporativismo con otros nombres: donde antes se armaba un grupo empresario para medios oficialistas, ahora se articula desde el Estado un plantel de streamers serviles.
Más en Política
Más leídas
7 días- 1
Milei intenta frenar la interna pero los celestiales desautorizan su mensaje
Política · 14 jun
- 2
Investigan espionaje y filmaciones al juez Rosatti en Santa Fe
Juicio Legal · 14 jun
- 3
Chiche Gelblung internado: diálisis semanal y recuperación en terapia intensiva
Salud · 14 jun
- 4
Los gobernadores radicales se reunieron en Capital y acordaron agenda común hacia 2027
Política · 14 jun
- 5
Phil Collins reaparece en público con muletas en evento de la realeza
Espectáculos · 14 jun









