Ciencia y Tecnología

El telescopio solar más potente del mundo revela remolinos que ocultan misterios magnéticos

Las imágenes del Daniel K. Inouye muestran por primera vez la inestabilidad de Kelvin-Helmholtz en la fotosfera, un hallazgo que ayuda a entender el transporte de energía en el Sol.

Redacción2 min de lectura
El telescopio solar más potente del mundo revela remolinos que ocultan misterios magnéticos

El Telescopio Solar Daniel K. Inouye capturó imágenes de la fotosfera con una resolución espacial de aproximadamente 11,8 millas (19 kilómetros), revelando pequeños remolinos en los límites de las concentraciones magnéticas. Los investigadores identificaron esas estructuras como manifestaciones de la inestabilidad de Kelvin-Helmholtz, un fenómeno predicho teóricamente pero nunca observado hasta ahora en esta capa del Sol.

El hallazgo, publicado en la revista Nature, se basa en observaciones realizadas el 14 de abril de 2025 a una longitud de onda de 416 nanómetros. El instrumento, ubicado cerca de la cima de Haleakalā, en Maui, cuenta con un espejo de cuatro metros y un sistema de óptica adaptativa que corrige las distorsiones atmosféricas, lo que permitió distinguir interfaces que antes aparecían lisas o borrosas.

La inestabilidad de Kelvin-Helmholtz ocurre cuando dos fluidos o gases se desplazan uno junto al otro a velocidades diferentes. Esa diferencia produce una zona de fricción y origina ondas o espirales, un patrón que también se observa en nubes terrestres, olas y atmósferas de planetas como Júpiter y Saturno.

David Kuridze, autor principal del estudio, explicó a CNN que estos eventos pequeños resultan esenciales para entender el funcionamiento general de la estrella. “Estábamos realmente sorprendidos por la enorme cantidad de detalle a pequeña escala y actividad dinámica visible en las imágenes de alta resolución. Lo que más nos sorprendió fue la cantidad de eventos de esta inestabilidad que encontramos”, afirmó.

Los vórtices detectados presentaron separaciones características de entre 50 y 65 kilómetros. La energía magnética acumulada impulsa actividad capaz de enviar partículas hacia la Tierra, lo que puede interferir con satélites, sistemas GPS, redes eléctricas y comunicaciones globales. El trabajo también amplía el conocimiento sobre el viento solar y los campos magnéticos de la heliosfera.

El equipo prepara programas capaces de detectar los remolinos de forma automática en nuevas secuencias. Esa etapa medirá cuánta energía transportan hacia la atmósfera superior y cuánto contribuyen a la difusión de los campos magnéticos en las capas inferiores del Sol.

Fuente: Lanacion.

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