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En la zona gris: un thriller sin brújula con Cavill y Gyllenhaal

Guy Ritchie dirige una película de acción que gastó 100 millones de dólares pero no logra justificar ni su presupuesto ni el talento de sus protagonistas.

Redacción2 min de lectura
En la zona gris: un thriller sin brújula con Cavill y Gyllenhaal
En la zona gris: un thriller sin brújula con Cavill y Gyllenhaal

Con un presupuesto de 100 millones de dólares, En la zona gris (In the Grey, 2026) debería ser una película espectacular. Dirigida por Guy Ritchie, con Henry Cavill y Jake Gyllenhaal como protagonistas, el film cuenta la historia de un equipo de élite que opera en las sombras para recuperar una fortuna que un magnate inescrupuloso se rehúsa a devolver a un banco de inversión. Sin embargo, detrás de un envase profesional, la película es un thriller plano que no justifica ni su inversión ni el talento de sus intérpretes.

El dinero se distribuyó entre el equipo técnico, el traslado de toda la producción a las Islas Canarias, donde se filmó prácticamente toda la cinta, gastos de marketing y los generosos salarios de sus estrellas: Cavill, Gyllenhaal, Eiza González y Rosamund Pike. El resultado es un producto que luce impecable en apariencia pero vacío en sustancia.

En la zona gris cumple formalmente con los requisitos del género de acción y suspenso: escenas de combate dosificadas a lo largo de sus 98 minutos, escenarios naturales vistosos y dobles de riesgo de alto rendimiento. El argumento, sin embargo, parece redactado por inteligencia artificial a partir de algoritmos genéricos. Los personajes funcionan como estereotipos mecánicos expresando consignas que podrían salir de las viñetas de una revista de historietas antigua.

Lo que se cuenta es una versión plana y sin imaginación de un episodio de Los simuladores. Los protagonistas son agentes especiales infalibles con armas y puños que forman parte de un equipo que resuelve situaciones delicadas. La presencia de Gyllenhaal y Cavill no agrega nada a la trama más allá de su poder de taquilla. Sus interpretaciones carecen de la personalidad que ambos demostraron en otros proyectos. Pareciera que actúan a reglamento, sin involucramiento genuino.

Lo único que los distingue de cualquier otro actor es su condición de figuras conocidas. Podrían ser reemplazados por afiches con sus caras sin que la historia sufriera alteración alguna. Cavill y Ritchie no dejan entrever ni una sombra de la calidad de trabajos anteriores. Ambos parecen cumplir una función mecánica más que crear algo memorable.

Eiza González sale un poco mejor librada. Su desenvoltura y fotogenia natural brillan en escenas de oficinas, salas de reunión y tribunales. Sin embargo, gran parte del metraje la muestra en voz en off explicando redundantemente los procedimientos que su equipo ejecuta simultáneamente en pantalla. La redundancia entre diálogos e imágenes es un defecto que se repite varias veces en el relato.

El antagonista, interpretado por Carlos Bardem, encarna el estereotipo de villano de origen latino que Hollywood ha perfeccionado por décadas: un personaje desalmado sin matices. La actuación de Bardem reproduce la triste caricatura que a veces reciben sus compatriotas cuando actúan en producciones en inglés.

En la zona gris es una producción que invirtió recursos formidables en un vehículo narrativo que no los justifica. Con dirección de Guy Ritchie, fotografía de Ed Wild y edición de Martin Walsh, cada departamento técnico trabajó con profesionalismo. Pero ninguno de esos esfuerzos logra salvar una trama genérica y personajes sin vida propia. La película, apta para mayores de 13 años, deja la sensación de que sus cien millones de dólares se invirtieron en el lugar equivocado.

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