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Estados Unidos imputa a Raúl Castro por el derribo de avionetas en 1996

A los 94 años, el exmandatario cubano enfrenta cuatro cargos de asesinato y conspiración por el incidente que causó cuatro muertes.

Redacción3 min de lectura
Estados Unidos imputa a Raúl Castro por el derribo de avionetas en 1996
Estados Unidos imputa a Raúl Castro por el derribo de avionetas en 1996

Estados Unidos imputó formalmente a Raúl Castro por su rol central en el derribo de dos avionetas de la organización de exiliados Hermanos al Rescate el 24 de febrero de 1996. El exmandatario cubano, de 94 años, enfrenta cuatro cargos de asesinato, además de conspiración para matar ciudadanos estadounidenses y destrucción de aeronaves, según anunció este miércoles el fiscal general interino de Estados Unidos, Todd Blanche, desde Miami. El incidente dejó cuatro muertos y marcó una de las mayores crisis en las relaciones entre Cuba y Washington.

La imputación contra Castro reviste una importancia sin igual en el régimen cubano. Durante casi medio siglo fue ministro de las Fuerzas Armadas, sucesor de su hermano Fidel en 2008 y artífice de las principales reformas económicas de la isla. Aunque transfirió la presidencia a Miguel Díaz-Canel en 2018 y dejó la dirección del Partido Comunista tres años después, analistas consideran que sigue siendo la figura más influyente en la estructura de poder cubana.

El caso cobra dimensión adicional en el contexto de las relaciones entre Cuba y el gobierno de Donald Trump, quien ha intensificado la presión sobre la isla con nuevas sanciones. La imputación llega mientras Cuba atraviesa una crisis económica y energética extrema, con apagones frecuentes y escasez de combustible que agudiza la ya crítica situación de la población.

Castro se distinguió siempre por un perfil más gris y pragmático que el de su hermano mayor. Participó desde joven en la lucha revolucionaria junto a Fidel y el Che Guevara, pero cultivó una imagen militar ausente del culto a la personalidad que caracterizó a Fidel. Su retrato figura habitualmente en dependencias públicas cubanas, casi invariablemente junto al de su hermano fallecido en 2016.

Durante su presidencia entre 2008 y 2018 impulsó reformas económicas limitadas pero significativas: amplió el espacio para pequeños negocios privados, autorizó la compraventa de viviendas y automóviles, flexibilizó restricciones migratorias y fomentó el trabajo por cuenta propia. Sin embargo, estas medidas convivieron con la continuidad del sistema político de partido único y denuncias internacionales sobre represión a opositores y limitaciones en libertades civiles.

Su momento de mayor protagonismo internacional llegó en 2014, cuando anunció junto al presidente estadounidense Barack Obama el histórico deshielo diplomático entre ambos países tras más de medio siglo de hostilidad. El acercamiento permitió la reapertura de embajadas, aumento de viajes y la visita de Obama a La Habana en 2016, un hecho sin precedentes desde 1959. Buena parte de esa apertura se revirtió con la llegada de Trump a la Casa Blanca en 2017.

Nació el 3 de junio de 1931 en Birán, región oriental de Cuba, en una familia acomodada. A diferencia de Fidel, cuya formación política se ancló en el nacionalismo cubano, Raúl desarrolló pronto simpatías hacia el socialismo soviético, participó en encuentros juveniles en Europa del Este e integró la Juventud del Partido Socialista Popular. En 1953, con apenas 22 años, participó en el asalto al cuartel Moncada en Santiago de Cuba, operación fallida que se convertiría en mito fundacional de la Revolución.

Estuvo casado con Vilma Espín, destacada revolucionaria a quien conoció en la guerrilla contra Batista y que falleció de cáncer en 2007. La pareja tuvo cuatro hijos. Su hija Mariela Castro Espín es diputada de la Asamblea Nacional y directora del Centro Nacional de Educación Sexual. Su hijo Alejandro Castro Espín dirigió inteligencia y contrainteligencia de la Seguridad del Estado, lo que lo mantiene cercano al núcleo de poder.

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