Flavio Bolsonaro destituye a su jefe de campaña en medio del escándalo por vínculos con banquero
El senador removió a Marcello Lopes tras caída en encuestas y presión interna del Partido Liberal por caso Vorcaro.

El precandidato presidencial brasileño Flavio Bolsonaro destituyó este miércoles a su jefe de campaña Marcello Lopes, en el primer movimiento de alto impacto dentro de su equipo político tras el escándalo por sus vínculos con el banquero Daniel Vorcaro, detenido y acusado de encabezar una estafa multimillonaria. La decisión se produjo luego de que la cúpula del Partido Liberal (PL) recomendara cambios urgentes en la estrategia electoral ante el deterioro de la imagen del senador.
La aprobación de Bolsonaro cayó seis puntos en los últimos sondeos, cuando antes aparecía empatado con el actual mandatario Luiz Inácio Lula da Silva. Lopes será reemplazado por Eduardo Fischer, un consultor con experiencia en marketing corporativo y antecedentes en campañas presidenciales. Aunque fue confirmado anoche, Fischer aún no dio su aprobación definitiva y se espera que la decisión se resuelva en las próximas 48 horas, mientras continúan negociaciones sobre condiciones clave como la incorporación de su propio equipo.
El desplazamiento de Lopes responde tanto a la necesidad de relanzar la campaña como a su vínculo directo con el caso que golpea a Bolsonaro. El ahora exasesor trabajó para Vorcaro en 2025, cuando coordinó una ofensiva mediática a través de influencers contra el Banco Central, en momentos en que avanzaban investigaciones por presuntos delitos financieros vinculados al Banco Master.
Ese banco fue posteriormente liquidado tras detectarse una deuda superior a los 7.000 millones de dólares, en una causa que derivó en la detención del banquero, quien permanece bajo custodia. El presidente del PL, Valdemar da Costa Neto, reconoció la preocupación interna por el desgaste político del precandidato y consideró acertada la adopción de medidas para contener la crisis.
El punto de inflexión en el escándalo se produjo tras la divulgación de un audio en el que Flavio Bolsonaro solicita millones de dólares a Vorcaro para financiar una película sobre la vida de su padre. El proyecto, titulado Dark Horse y producido en Estados Unidos, estaría protagonizado por el actor Jim Caviezel y habría recibido una promesa de financiamiento de hasta 24 millones de dólares por parte del banquero, de los cuales se habría desembolsado menos de la mitad.
Bolsonaro, que inicialmente negó cualquier relación con Vorcaro, terminó admitiendo el pedido de dinero, aunque aseguró que no hubo irregularidades y afirmó que en la operación hubo cero dinero público. La situación se agravó cuando el propio senador admitió haber visitado a Vorcaro en su residencia de San Pablo mientras este cumplía arresto domiciliario, después de ser detenido cuando intentaba abandonar el país en un jet privado con destino a Dubai.
En el espacio conservador comenzaron a circular nombres alternativos ante un eventual debilitamiento del senador. Entre ellos aparece el del gobernador de San Pablo Tarcisio de Freitas y la exprimera dama Michelle Bolsonaro, quien consolidó una fuerte llegada al electorado evangélico, considerado clave en cualquier estrategia electoral de la derecha brasileña. Michelle tomó distancia pública de su hijastro en un acto partidario y evitó respaldarlo explícitamente.
El propio Jair Bolsonaro salió a respaldar a su hijo en medio de la crisis, en un intento por frenar las especulaciones internas. Flavio afirmó respecto a su encuentro con Vorcaro: Si hubiera sabido la gravedad de la situación, habría buscado otro inversor. Mientras tanto, viajó a San Pablo para mantener reuniones reservadas con representantes del sector financiero en la Avenida Faria Lima, el principal centro económico del país.
La falta de respaldo visible de figuras relevantes del PL durante sus últimas apariciones públicas fue interpretada por analistas como una señal del malestar interno. El desgaste también generó tensiones en el arco opositor: el exgobernador de Minas Gerais Romeu Zema expresó su decepción con el senador y afirmó haber perdido la confianza en su liderazgo, marcando una fisura dentro del bloque de derecha.
Pese a la crisis, el entorno de Bolsonaro sostiene que se trata de un episodio coyuntural y asegura que el precandidato mantendrá su agenda, con especial foco en movilizaciones evangélicas en Río de Janeiro y San Pablo. Ese segmento del electorado, decisivo en 2018, sigue siendo considerado un pilar estratégico. Las elecciones presidenciales están previstas para el 4 de octubre, con Lula perfilándose como candidato a la reelección por el Partido de los Trabajadores (PT).
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