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Francia suspende las granadas aturdidoras tras las protestas estudiantiles

La medida llega después de que un adolescente perdiera una mano en un enfrentamiento con la policía, en medio de denuncias por violencia desmedida

Redacción••3 min de lectura
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Francia suspende las granadas aturdidoras tras las protestas estudiantiles

El gobierno de Francia suspendió el uso de granadas aturdidoras por parte de la policía durante las protestas estudiantiles, después de que un adolescente perdiera una mano al recoger uno de estos artefactos en un enfrentamiento con las fuerzas de seguridad. La decisión la anunció el ministro de Interior, Laurent Nuñez, y rige solo para las movilizaciones de estudiantes de escuelas y mientras se investigan los incidentes.

Organizaciones de derechos humanos, estudiantes y opositores acusan a la policía francesa de emplear una fuerza desproporcionada durante una ola de protestas que ya lleva más de dos semanas y que expone un profundo descontento social a un año de las elecciones presidenciales.

Más de 6.500 personas, en su mayoría menores, fueron arrestadas desde el inicio de la movilización, que reclama mejores condiciones en las escuelas. El gobierno reportó 215 estudiantes, 715 policías y 85 miembros del personal docente heridos. La policía abrió 18 investigaciones internas por denuncias de mala conducta, según detalló el propio Nuñez.

El martes, después de que una nueva jornada reuniera a 256.000 estudiantes, profesores y padres, el presidente Emmanuel Macron convocó a miembros clave de su gobierno, que negó una “represión policial” contra los manifestantes. En una entrevista con la radio francesa RTL, Nuñez anunció la suspensión de las granadas hasta dilucidar lo ocurrido.

“Únicamente para las protestas de estudiantes de escuelas” y “solo durante el tiempo necesario para comprender lo que ocurrió”, precisó el ministro sobre el alcance de la medida. Según una fuente sindical policial, el estudiante de 15 años perdió la mano cuando recogió una granada de dispersión lanzada por la policía en Lens, en el norte de Francia. Otro adolescente de 14 años perdió varios dientes por el estallido de una granada de gas lacrimógeno a muy poca distancia, en el noroeste de París.

Bally Bagayoko, el alcalde de Saint-Denis que se convirtió en un ícono de las protestas tras unirse a ellas y ser gaseado por la policía, aseguró que fue “testigo del uso totalmente desproporcionado de la fuerza contra jóvenes que simplemente quieren ser escuchados”. “Me mantengo firme en mi postura de estar del lado de mis vecinos, y los estudiantes de secundaria son mis vecinos”, sostuvo en un comunicado en X.

“Hizo falta que varios niños quedaran mutilados de por vida para que Nuñez renunciara a usar granadas contra estudiantes de secundaria”, criticó Manuel Bompard, coordinador nacional del partido de izquierda radical La Francia Insumisa (LFI). En cambio, la ultraderechista Marine Le Pen, favorita en las encuestas para las presidenciales de 2027, acusó a Macron de colocarse “siempre del lado de quienes atacan a la policía”.

Aunque mayoritariamente pacíficas, las protestas derivaron en episodios de violencia. Desde septiembre, estudiantes de entre 15 y 18 años bloquearon cientos de colegios para denunciar la falta de profesores, horarios sobrecargados, aulas deterioradas e incapaces de soportar el aumento de las temperaturas. Este miércoles, más de 500 escuelas seguían parcialmente cerradas por alumnos que bloquearon las puertas con contenedores de basura.

Abogados que representan a adolescentes detenidos afirmaron que sus clientes sufrieron violencia física e insultos. Ainoha Pascual, letrada de tres menores en París, dijo que los habían “aterrorizado” y que “una inmensa mayoría llega bajo custodia lesionada” por golpes de porra o por haber sido arrastrados por el suelo. Prisca Ancion, del Colectivo por la Acción Judicial, sostuvo que todos los estudiantes detenidos reportaron “insultos, bofetadas, presión de la cabeza contra el suelo, llaves de estrangulamiento”.

El primer ministro Sébastien Lecornu pronunciará un discurso para referirse a las protestas y a las finanzas públicas, justo cuando el Parlamento empezó a estudiar el controvertido proyecto de presupuestos de 2027. El gobierno propuso un ajuste fiscal de más de US$ 60.000 millones para limitar el déficit elevado y una deuda pública récord, aunque su aprobación se prevé complicada a meses de los comicios presidenciales.

Pese a las medidas oficiales, varios sindicatos de educación llamaron a la huelga y a nuevas manifestaciones para el jueves. La escalada recuerda a otras olas de protesta que sacudieron al país en los últimos años, como las protestas estudiantiles en Francia que derivaron en disturbios y miles de detenidos.

Por qué importa

La medida expone la tensión entre el gobierno de Macron y una generación de estudiantes que reclama mejores condiciones educativas. A un año de las presidenciales, la represión policial se convirtió en un eje de disputa política y electoral en Francia.

Qué sigue

Los sindicatos de educación convocaron a una huelga y nuevas manifestaciones para el jueves. En paralelo, el Parlamento debate el presupuesto 2027 con un ajuste fiscal de más de US$ 60.000 millones que el gobierno busca aprobar.

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