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House hacking: la estrategia para generar ingresos con tu propia vivienda

Consiste en alquilar parte de la casa o departamento para cubrir o superar los costos de la propiedad.

Redacción3 min de lectura
House hacking: la estrategia para generar ingresos con tu propia vivienda

El house hacking es una estrategia de inversión inmobiliaria que permite a los propietarios generar ingresos desde su propia residencia principal para afrontar o incluso superar los gastos de la vivienda, como la hipoteca, las expensas o el mantenimiento. La práctica, que se popularizó en Estados Unidos, ya se extiende a nivel global y gana terreno en la Argentina.

“En términos sencillos: en lugar de ver tu vivienda únicamente como un gasto mensual, la convertís en un activo que genera flujo de caja”, explica Juan Manuel Tapiola, CEO de la desarrolladora Spazios. Según el especialista, la tendencia “nació muy fuerte en Estados Unidos de la mano de los jóvenes e inversores principiantes, pero hoy se está extendiendo a nivel global”.

Existen distintas modalidades para aplicar el house hacking, según el tipo de inmueble y el nivel de privacidad que el dueño quiera conservar. Una de las más comunes es el alquiler tradicional por ambientes: si se dispone de un departamento de dos o tres dormitorios, el propietario vive en uno y alquila los restantes a estudiantes o jóvenes profesionales, compartiendo los espacios comunes como cocina y living.

Otra opción es el alquiler temporal a través de plataformas como Airbnb o Booking, destinando una habitación con baño privado o un ambiente semi-independiente a turistas o viajeros de negocios. También se pueden adquirir unidades multifamiliares o PHs divididos, donde se habita una unidad y se alquila la otra. Incluso, en casas o departamentos grandes, se puede rentar el garaje como cochera, un depósito o un espacio adaptado para coworking o talleres.

Para Tapiola, el principal beneficio del house hacking es que transforma un gasto fijo en una herramienta de capitalización. “En muchos casos, te permite vivir gratis”, asegura. Además, facilita el acceso a la primera vivienda, ya que el ingreso extra ayuda a pagar el crédito hipotecario. “No dependés únicamente de tu sueldo para afrontar las cuotas”, advierte. También implica un aprendizaje como inversor, porque la persona se capacita en la gestión de alquileres y mantenimiento sin la presión de manejar un gran edificio. Por último, el inmueble se valoriza con el tiempo mientras los inquilinos contribuyen a pagarlo.

Sin embargo, no todo es ganancia automática. El especialista remarca que se requiere gestión y una mentalidad clara. “Tenés que estar dispuesto a compartir espacios o a convivir de cerca con tus inquilinos”, señala. En departamentos, es fundamental revisar el reglamento de copropiedad y las normativas locales, especialmente si se evalúa el alquiler temporal. Además, no todos los inmuebles son aptos: “Hay que buscar o proyectar plantas eficientes, con accesos independientes o buena separación entre la zona privada y los espacios compartidos”, aclara. El rol de anfitrión demanda tiempo para coordinar cobros, arreglos, limpieza y resolver imprevistos.

Si bien en Estados Unidos y Europa es una práctica consolidada entre millennials y la Generación Z, en la Argentina “no se llama así pero la práctica existía de forma informal”, dice Tapiola. “Es el típico ‘alquilo una pieza para llegar a fin de mes’”, ejemplifica. No obstante, observa un cambio cultural: “La cultura del co-living y el auge del alquiler temporal hicieron que la gente joven pierda el prejuicio a compartir espacios si eso les permite acceder a una mejor ubicación o independizarse antes”.

Para el desarrollador, a medida que el crédito hipotecario y las nuevas formas de habitar evolucionen, el house hacking se consolidará como una alternativa inteligente para el comprador joven e inversor en el mercado local.

Fuente: Lanacion.

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