Fútbol

Irlanda e Israel empataron 1-1 en un partido marcado por la tensión política

Fue en Serbia y a puertas cerradas, por la Nations League; los jugadores irlandeses no saludaron a sus rivales y ambos equipos usaron brazaletes de luto por motivos opuestos

Redacción••3 min de lectura
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Irlanda vs. Israel, dos partidos ignorándose, entre rencores y brazaletes de luto por homenajes opuestos

Las selecciones de Irlanda e Israel empataron 1-1 este domingo en el estadio TSC Arena de Backa Topola, Serbia, por la segunda división de la Nations League. El partido se jugó a puertas cerradas porque Irlanda, que fue local, consideró que hacerlo en Dublín implicaba un riesgo muy grande en materia de seguridad por las manifestaciones a favor de la causa palestina y en contra de la ocupación israelí.

“No le desearía a ninguna selección nacional que pase por lo que hemos pasado nosotros estas dos semanas”, declaró el entrenador irlandés Heimir Hallgrimsson, que resumió así la polarización política y social que envolvió la serie. “No hay muchos países que apoyen tanto a Palestina como Irlanda”, agregó el director técnico islandés.

El equipo de camiseta verde repitió el comportamiento de la semana anterior, cuando venció 3-0 en Hungría, donde Israel hizo de local con escasa asistencia y sin hinchas visitantes, ya que la Federación Irlandesa no vendió entradas. Los irlandeses no saludaron a sus rivales, ni en la ceremonia de los himnos ni en el sorteo con el árbitro, que tampoco tuvo el habitual intercambio de banderines. Cuando sonó la canción patria israelí, los futbolistas irlandeses bajaron la cabeza.

Irlanda volvió a llevar un brazalete negro por las víctimas palestinas de las incursiones militares en Gaza. Israel también portó esa señal de luto, en su caso por el 7 de octubre, cuando se cumplirán tres años del ataque de un comando de Hamas en territorio israelí, que dejó muertos, violaciones y secuestros. En los meses siguientes llegó la respuesta israelí con una fuerte represión en Gaza, con un saldo de miles de muertos y severos daños estructurales.

Pese a la alta tensión, los partidos se desarrollaron sin mayores desbordes. Irlanda se quejó de las reiteradas faltas que recibió el volante central Jayson Molumby. El entrenador de Israel, Ran Ben Shimon, descartó que haya sido algo premeditado: “No fue nada personal contra Molumby. Intentamos ganar los balones divididos y las jugadas disputadas, y creo que lo hicimos bien. Nací y me crie en el fútbol, nunca atacaría a un jugador. Nunca le diría a nadie que lesionara a otro”.

El partido, dirigido por el español Juan Martínez, tuvo tres amonestados de Israel y uno de Irlanda. El medio The Irish Sun informó que un futbolista israelí salivó al preparador físico irlandés Derek Doyle cuando los equipos se dirigían a los vestuarios tras el final del primer tiempo. “Yo estuve allí. No voy a hacer comentarios. Es algo que un comité disciplinario examinará. Espero que la UEFA intervenga e investigue”, pidió Hallgrimsson. Shimon desconoció el incidente: “En el descanso estaba en el vestuario con mi cuerpo técnico, no vi nada”.

Hallgrimsson consideró que su equipo es superior al rival, pero que en el segundo tiempo no lo pudo demostrar por el desgaste mental y emocional de esta serie. “Fue una concentración complicada. Me alegra que esto haya terminado y que podamos centrarnos en el mes que viene, cuando jugaremos dos partidos. Me resultó difícil motivarme, especialmente después de haber jugado hace unos días en el estadio Aviva lleno”, manifestó el entrenador, en referencia al 2-2 con Austria ante 51.000 espectadores.

El plantel irlandés atravesó una situación especial con el mediocampista Finn Azaz, de ascendencia israelí. Fue suplente en los dos cotejos contra Israel y en el medio disputó los 90 minutos frente a Austria. Hallgrimsson justificó las ausencias: “Es una combinación de factores; estaba cansado, sufrió un pequeño golpe y, además, simplemente quería darle el mayor descanso posible en este partido. Habría sido tentador incluirlo en el equipo, pero no quería sobrecargarlo. Probablemente han sido las dos semanas más difíciles para él, para todos nuestros jugadores y nuestro personal”.

Por qué importa

El partido expuso cómo el conflicto en Medio Oriente atraviesa el deporte: Irlanda eligió jugar a puertas cerradas en Serbia antes que exponerse a protestas en Dublín. La UEFA podría investigar un presunto escupitajo de un jugador israelí, lo que sumaría un expediente disciplinario.

Qué sigue

La UEFA podría abrir una investigación por el incidente denunciado al final del primer tiempo. Irlanda volverá a jugar en el mes próximo, cuando dispute dos partidos por la Nations League.

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