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La crisis de Ceuta expone las grietas de la UE y las dudas sobre Marruecos

El operativo de expulsión más veloz del bloque contrasta con las tensiones políticas internas y las sospechas sobre la pasividad marroquí.

Redacción3 min de lectura
La crisis de Ceuta expone las grietas de la UE y las dudas sobre Marruecos
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La crisis migratoria en Ceuta, que llevó a unos 60.000 migrantes a cruzar la frontera desde Marruecos, se resolvió con una expulsión masiva que las autoridades españolas calificaron como la más rápida en la historia de la Unión Europea (UE). El episodio, ocurrido esta semana, dejó al descubierto las profundas fracturas internas del bloque y reavivó las sospechas sobre el papel de Marruecos, socio estratégico de Washington.

El viernes, el gobierno español anunció que "la casi totalidad" de los migrantes que habían entrado de forma irregular ya habían abandonado el territorio. Bruselas intentó cortar de raíz el debate continental sobre una supuesta "invasión" al confirmar que no se registró ningún movimiento migratorio hacia el resto del bloque.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, declaró que "la gran mayoría" de los migrantes habían "regresado a Marruecos" gracias al "eficaz trabajo de las fuerzas de seguridad españolas y marroquíes", y añadió que "ni una sola persona ha llegado a la España peninsular ni al resto de la Unión Europea". Sin embargo, esa aclaración resultó innecesaria para quienes conocen la geografía: entrar a Ceuta no otorga automáticamente el derecho a circular libremente por el espacio Schengen, y existen controles en la salida hacia la península.

El punto más delicado es el papel de Marruecos. Oficialmente, Madrid atribuye la responsabilidad a redes de traficantes que habrían difundido una interpretación errónea de una reciente sentencia del Tribunal Supremo español. El presidente del gobierno, Pedro Sánchez, explicó que esa interpretación se había "extendido como la pólvora" a través de las redes de pasadores. Pero esa versión no convence a parte de la prensa ni a las propias autoridades españolas, que cuestionan cada vez más abiertamente la pasividad, o incluso la complicidad, de las fuerzas marroquíes.

El medio local El Faro de Ceuta afirmó que sus periodistas vieron a militares marroquíes animar a jóvenes a cruzar la frontera, y subrayó que ningún cruce habría sido posible sin que los cordones policiales marroquíes les permitieran pasar voluntariamente. Una fuente citada por France 24 señaló una "pasividad" notable de Marruecos en la zona fronteriza. Algunos migrantes dijeron que las autoridades marroquíes los alentaron a partir. "No dejaban de decir 'vayan por allá, vayan por allá'", comentó Youssef Alaoui, de 26 años, al The New York Times.

Abdullah Abaakil, vicesecretario del Partido Socialista Unificado Marroquí, declaró a la revista italiana Il Venerdi: "Las autoridades marroquíes han dejado pasar claramente a los migrantes. Existe una tendencia cuestionable a utilizar la migración y la desesperación de los jóvenes para poner en aprietos al gobierno español y hacerle entender cuándo las cosas no le gustan". El diario británico The Telegraph anotó que fuentes de inteligencia occidentales sospechan que Marruecos facilitó la llegada masiva como represalia por las frustraciones diplomáticas con España.

En ese contexto, Sánchez realizó una visita oficial a Argelia, donde ambos países acordaron celebrar una próxima cumbre de alto nivel para tratar temas como inmigración, lucha contra el terrorismo e intercambios culturales. También mantienen conversaciones para aumentar el suministro de gas natural argelino hacia España. Algunos expertos consideran que el fortalecimiento de los lazos entre Madrid y Argel es motivo suficiente para provocar la ira de Rabat, adversario histórico de su vecino.

La crisis también expuso el oportunismo político de varios líderes europeos. Giorgia Meloni, primera ministra de Italia, lideró el movimiento de denuncia contra Madrid y cerró temporalmente el espacio Schengen entre ambos países. Sánchez respondió con datos de Frontex: entre 2021 y 2026, las entradas irregulares por Italia fueron 478.600, por los Balcanes occidentales 340.600, por Grecia 259.800, por España 234.760 y por la frontera oriental 48.000. "No es tiempo de dividir. Es tiempo de seguir construyendo una UE fuerte y unida", escribió.

Mientras tanto, la derecha radical mundial aprovechó la crisis. Donald Trump lideró esa reacción y afirmó que la escena parecía "la invasión de un país". En Europa, la copresidenta de la AfD alemana, Alice Weidel, aseguró que Ceuta había sido "dejada en ruinas de la noche a la mañana". El diario francés Le Monde señaló en un editorial que los cientos de miles de permisos de trabajo concedidos por Meloni nunca provocaron la indignación de Trump.

Fuente: Lanacion.

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