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La Masía, el torneo que reúne a argentinos en Barcelona con fútbol, choripán y mate

Cumplió cinco años y ya reúne a 52 equipos, con más femeninos que masculinos, en un colegio catalán que cada domingo se vuelve una postal argentina.

Redacción••3 min de lectura
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El club que reúne argentinos en Barcelona y tiene los infaltables: fútbol, choripán y el ritual familiar de los domingos

Un domingo cualquiera en Barcelona, el sol pega de lleno en el patio de un colegio catalán, pero el olor a choripán, bondiola y colita de cuadril a la parrilla remite directo a Buenos Aires. De fondo suenan un cuarteto de Rodrigo y el choque de los hielos en las jarras de fernet. Es el torneo de fútbol amateur La Masía, que el 21 de septiembre cumplió cinco años y se convirtió en un refugio para los argentinos que viven en la ciudad española.

Cada domingo, entre 1000 y 1500 personas pasan por el predio alquilado en concesión. La mayoría son jóvenes de entre 25 y 30 años que buscan recuperar el movimiento del fin de semana. El torneo reúne a 52 equipos, con una particularidad: hay 33 femeninos y 19 masculinos, una relación inversa a la del resto de la oferta local.

La historia arrancó en 2020, cuando Santiago Medina organizaba partidos informales para un grupo de 120 argentinos. "En Barcelona me faltaba el sentimiento de pertenencia, el plan familiar del domingo", recuerda Medina. Su amigo Agustín Morrone lo incitó a ir por más y le propuso crear el club. La respuesta fue automática: "Mirá, Agus, si me conseguís el predio, yo te lo armo y te lo vendo".

Conseguir el espacio fue el mayor desafío. Morrone logró una cita en un colegio catalán y la sorpresa fue total. "Cuando vi el predio no lo podía creer. Tiene dos canchas de fútbol 7, dos de fútbol 5 y un bar", relata Medina. Arrancaron con diez equipos convocados por Instagram y hoy son 52.

Aunque los participantes pagan por un torneo con referí, cámara de video y bebederos, lo central ocurre después del partido. "Ante la falta de la familia y tus conocidos, necesitás el contacto, compartir, porque definitivamente tus amigos acá son tu nueva familia", reflexiona Nicolás Mathos, analista de recursos humanos de 31 años. La gente suele quedarse de 19 a 22 horas en las instalaciones.

Mathos llegó desde Belgrano en julio de 2022 y le costó adaptarse. "Lo que más extrañaba era el abrazo. Acá no son de abrazar y en la Argentina lo hacemos mucho", confiesa. Todo cambió cuando un amigo lo invitó a jugar a La Masía a principios de 2024. "Mis domingos cambiaron completamente porque ahora realmente le doy valor al fin de semana", afirma. En ese primer campeonato conoció a Nati, con quien está en pareja desde hace más de dos años.

Catalina Paolini, licenciada en administración de 28 años, llegó desde Ramos Mejía buscando escapar de una crisis vocacional. Quería seguir jugando al fútbol y ampliar su círculo social. "El primer fin de semana no conocía a nadie y la pasé increíble, sentí que estaba en el torneo al que iba en Buenos Aires. Me conectó desde el momento cero con la Argentina", relata. Se sumó al equipo DDL, en honor al dulce de leche, que hoy es su núcleo incondicional de amistades.

Antonella Ballabeni, empresaria gastronómica de 29 años, llegó en 2021 al equipo Napolitanas, cuya capitana había quedado sola con camisetas celestes tras la baja masiva del plantel. "Organizamos un amistoso una semana antes que arranque el torneo, para conocernos", detalla. El grupo se consolidó tan rápido que organizaron un viaje juntas a Nápoles. Cuando Ballabeni se separó de su pareja y se quedó sin hogar, una compañera le alquiló una habitación. "Hoy en día es mi segunda mitad", afirma.

La mayoría de los jugadores son argentinos, aunque el torneo incorporó personas de otras nacionalidades. Medina cuenta que en su equipo hay dos catalanes que se sorprenden por la energía del torneo. "Lo que desarrollaron, la amabilidad que pregonan, la pasión, realmente es muy lindo el ambiente", dice. Paolini observa lo mismo: en su equipo son todas argentinas, salvo una compañera colombiana a quien, según cuenta entre risas, "la argentinizamos". Para ella, la diferencia está en el tercer tiempo: "Se nota mucho que los argentinos vamos más a veces por el tercer tiempo que por el partido en sí, que jugar es una excusa que nos une".

Por qué importa

La Masía muestra cómo la comunidad argentina en el exterior construye espacios de pertenencia frente a la distancia y la adaptación. Para muchos jóvenes migrantes, el torneo funciona como red de contención emocional y laboral en Barcelona.

Qué sigue

El torneo ya tiene cinco años y una lista de espera de equipos. Los organizadores evalúan ampliar la cantidad de canchas o sumar días de competencia para responder a la demanda femenina, que sigue creciendo.

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