Política

Las dos paradojas de Milei: buenos datos económicos, caos político interno

Mientras la economía muestra señales tímidas de recuperación, la interna libertaria se desmorona en redes sociales sin que la oposición logre capitalizarlo.

Redacción2 min de lectura
Las dos paradojas de Milei: buenos datos económicos, caos político interno
Las dos paradojas de Milei: buenos datos económicos, caos político interno

El Gobierno enfrenta una contradicción que marca la coyuntura actual: indicadores económicos que mejoran tímidamente conviven con un deterioro político interno que no cesa. Las buenas noticias en materia macroeconómica no alcanzan para revertir el mal humor de la población respecto a las prestaciones económicas reales, mientras que las crisis internas del oficialismo no logran beneficiar a ninguna fuerza opositora.

En lo económico, especialistas como Miguel Kiguel comienzan a preguntarse si lo peor ya pasó. Las exportaciones agropecuarias y mineras mejoran, lo que permitió al Banco Central acumular 9000 millones de dólares en lo que va del año para fortalecer reservas. La inflación cedió por primera vez en diez meses, ubicándose por debajo del 3% mensual, aunque sigue en 30% anual: cinco puntos por encima de la inflación que heredó Mauricio Macri de la administración anterior.

La actividad económica rebotó 3,3% en la última medición respecto a la caída del primer trimestre. El Banco Central mantiene el dólar estable, lo que genera apreciación del peso y preocupaciones sobre competitividad productiva. El FMI renovó el programa a la Argentina con un desembolso de 1000 millones de dólares, aunque señaló que el Gobierno aún no accede al mercado de capitales para financiarse en condiciones normales.

Sin embargo, el cuadro presenta sombras profundas. La morosidad de familias endeudadas alcanza 11,54%, nivel altísimo. El consumo mayorista cayó 1,4% en la última medición. Hay destrucción de empleo y nadie se anima a asegurar contundentemente que el deterioro productivo en comercio e industria se revierta.

En el plano político, la situación es caótica. La interna libertaria escaló con el escándalo de la cuenta "Periodista Rufus" en redes sociales, desde donde se compartían mensajes críticos hacia el Gobierno. Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados, fue señalado como responsable pero sostuvo que la operaba un subordinado. Allegados a Santiago Caputo atribuyeron la cuenta a Sharif Menem, hijo de Lule Menem.

El presidente Javier Milei aseguró que la cuenta fue un invento. Luego Daniel Parisini, alias el "Gordo Dan" y cercano a Caputo, salió a decir públicamente que le mintieron al Presidente. El episodio retrata la dinámica de una administración donde los enfrentamientos se dirimien en redes sociales, con acusaciones cruzadas sobre negocios y lealtades.

El dilema político es profundo: Milei tiene dificultades para poner orden en su entorno, pero ese deterioro no beneficia a fuerzas externas. Ningún discurso opositivo logra convertir los errores del Gobierno en una fuerza de opinión pública. La paradoja se mantiene: economía débil pero con señales de recuperación; política destrozada pero hegemónica en la escena pública.

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