Locomotora Castro: la historia del pibe de Caleta Olivia que conquistó el mundo

Nacido en Santa Cruz, se levantó de un accidente que casi lo aleja del ring y protagonizó una de las remontadas más épicas del boxeo en Monterrey.

Redacción•
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Locomotora Castro: la historia del pibe de Caleta Olivia que conquistó el mundo

Jorge Fernando "Locomotora" Castro nació el 18 de agosto de 1967 en Caleta Olivia, provincia de Santa Cruz, y se convirtió en campeón mundial mediano de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) el 12 de agosto de 1994, tras vencer al estadounidense Reggie Johnson. Su carrera, marcada por una infancia humilde en la Patagonia y una remontada histórica en Monterrey, lo transformó en uno de los ídolos populares más queridos del deporte argentino.

Su vínculo con el boxeo llegó en la adolescencia, después de foguearse en peleas callejeras. De esa época nacieron sus dos apodos: "Roña", por su estilo agresivo, y "Locomotora", por esa manera de ir siempre hacia adelante que lo definiría arriba del ring.

El camino no fue sencillo. Antes de llegar al profesionalismo sufrió un grave accidente en bicicleta, tras el cual los médicos llegaron a asegurar que nunca podría dedicarse al boxeo. Les demostró lo contrario: debutó como profesional el 14 de febrero de 1987, con una victoria por nocaut sobre el chileno Patricio Caracci.

En diciembre de 1989 encabezó la velada con la que el mítico Luna Park reabrió sus puertas al boxeo tras dos años de inactividad. Para entonces ya había conquistado el título argentino de peso mediano y poco después sumaría el campeonato sudamericano.

La consagración mundial y la noche de Monterrey

Tras foguearse ante rivales de elite —en 1991 desafió al bicampeón Terry Norris y en 1992 se cruzó con Roy Jones Jr. en los Estados Unidos—, Castro tocó el cielo con las manos el 12 de agosto de 1994. Esa noche venció a Reggie Johnson y se quedó con el título mundial mediano vacante de la AMB. El pibe de Caleta Olivia era, por fin, campeón del mundo.

Pero si hay un combate que lo inmortalizó, fue el del 10 de diciembre de 1994, en Monterrey, México. En la defensa de su corona ante John David Jackson, Castro recibió un castigo feroz durante ocho asaltos: llegó al tramo final con ambos ojos inflamados, dominado en todas las tarjetas y a un paso de perder el título.

Entonces ocurrió lo imposible. En el noveno round, cuando necesitaba el nocaut o nada, encontró la mano que cambió la historia: derribó a Jackson y, tras nuevas caídas, el árbitro decretó el nocaut. Fue una de las remontadas más recordadas del boxeo mundial, una gesta que quedó grabada a fuego en la memoria de los hinchas argentinos.

Grandes rivales y el ocaso de un guerrero

Castro extendió su reinado con varias defensas exitosas —incluida una revancha ante Johnson— hasta que cedió la corona el 19 de diciembre de 1995, en Tokio, por decisión unánime frente al japonés Shinji Takehara.

Lejos de bajarse, siguió protagonizando combates memorables. En 1997 disputó dos peleas a diez asaltos ante el legendario panameño Roberto Durán: ganó la primera en la Argentina y perdió la revancha en Panamá. Ya en las categorías superiores, buscó nuevas coronas mundiales: cayó por nocaut ante el cubano Juan Carlos Gómez en Alemania (2000) y por puntos frente a Vasiliy Jirov en los Estados Unidos (2002).

Su extensa trayectoria —144 combates, con 130 victorias, 90 de ellas por nocaut, 11 derrotas y 3 empates— se cerró formalmente con su retiro, en 2007.

La última pelea: la de los que menos tienen

Fuera del ring, "Locomotora" libró su batalla más silenciosa y quizás la más noble. Radicado en el conurbano bonaerense, se volcó de lleno al trabajo social: llegó a sostener varios comedores y merenderos, con los que daba de comer a cientos de familias, y proyectaba abrir nuevos espacios comunitarios.

En sus relatos describía con crudeza cómo había cambiado la realidad: contaba que ya no se acercaban solo los chicos, sino también jubilados que no llegaban a fin de mes. Vinculaba ese compromiso con las privaciones que él mismo había atravesado de pibe.

La de Jorge "Locomotora" Castro es la historia de un guerrero que se levantó de todas las lonas —las del ring y las de la vida—, que nunca renegó de su origen humilde y que eligió usar su fama para ayudar. Su histórica noche en Monterrey, sus 90 nocauts y su enorme corazón lo convirtieron en mucho más que un campeón mundial: en un ídolo popular.

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