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Malvinas y el Estrecho de Magallanes reavivan la tensión entre Argentina y Chile

Pese a la sintonía entre Milei y Kast, declaraciones cruzadas y un encuentro comercial en Punta Arenas reabrieron la desconfianza bilateral

Redacción••3 min de lectura
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La soberanía de Malvinas y Magallanes, ejes del regreso de la tensión bilateral entre Argentina y Chile

La desconfianza volvió al vínculo entre Argentina y Chile por el control del Estrecho de Magallanes y el reclamo argentino ante Gran Bretaña para negociar la soberanía de las Islas Malvinas. El giro llega apenas un mes después del encuentro en Santiago de Chile entre los presidentes Javier Milei y José Antonio Kast, que había mostrado sonrisas y gestos de acercamiento.

El primer foco fue el ministro de Defensa chileno, Fernando Barros Tocornal, quien afirmó que, si bien acompaña el reclamo argentino sobre Malvinas, existe una soberanía británica “de hecho” que lleva “200 años” sobre el territorio. La respuesta del canciller Pablo Quirno fue directa: “Palabra de presidente mata palabra de ministro. Ya está, se acabó ahí”, dijo a radio La Red.

El funcionario también apuntó a los avances del intercambio comercial entre Punta Arenas y las Malvinas, cuestionados por la Cancillería argentina y defendidos por otros miembros del gobierno chileno. El subsecretario de Interior trasandino, Máximo Pavez, sostuvo ante CNN que la ruta comercial es válida si se hace “de acuerdo a la legislación internacional”. Una delegación de empresarios y habitantes isleños ya viajó por vía aérea a Punta Arenas, con un encuentro incluido que motivó la protesta de la diplomacia nacional.

Quirno fue tajante sobre el alcance de esa cooperación: “Todo lo que sea apoyo logístico para explotación de recursos naturales no se va a hacer desde Chile”. El canciller citó los acuerdos firmados por Kast y Milei en su último encuentro en Santiago, el 3 del mes pasado. El tema de fondo son las petroleras Navitas y Rockhopper, que se disponen a explorar recursos naturales en las islas.

Las declaraciones del ministro chileno y las acciones conjuntas en Punta Arenas cayeron mal en los gobiernos provinciales limítrofes, como Santa Cruz y Tierra del Fuego. El gobernador fueguino Gustavo Melella, que elogió el “cambio de posición” del Gobierno en la causa Malvinas, se presentó la semana pasada como querellante en la causa judicial contra el proyecto Sea Lion de exploración y explotación petrolera en las islas.

Del lado chileno persiste el enojo por las declaraciones del jefe de la Fuerza Aérea argentina, Gustavo Valverde, quien a fines de agosto habló de “hacer presencia” en la región de Magallanes, de soberanía chilena según el Tratado de Paz y Amistad firmado en 1984 por Raúl Alfonsín y Augusto Pinochet. “Y lo otro que tenemos muy importante es Magallanes, el sur, el [mar de] Drake, todo eso es soberanía. Hay que mantener ahí, hay que hacer presencia porque eso es una llave bioceánica, Atlántico-Pacífico”, declaró Valverde a La Fábrica del Podcast.

El malestar derivó en críticas de la oposición trasandina a Kast por una supuesta “debilidad” en la defensa de ese territorio. El mandatario chileno debió recorrer la zona horas antes de encontrarse con Milei, y su canciller, Francisco Pérez Mackenna, respondió ante el Congreso: “El Estrecho de Magallanes siempre fue, es y será chileno. No hay discusión ni matiz alguno aquí. No es la posición de un gobierno, es la posición de Chile desde el siglo XIX”.

El exembajador argentino ante Estados Unidos Jorge Argüello planteó en un artículo publicado por el diario chileno El Mercurio que “se necesita claridad en ambos sentidos”. “A la Argentina le corresponde eliminar la ambigüedad que ella misma introdujo sobre el Estrecho de Magallanes; de Chile esperamos decisiones coherentes con su posición histórica”, escribió.

En off, un exfuncionario alfonsinista fue más duro con Valverde: “En otro contexto, el militar argentino que hiciera una declaración como esa era removido de su cargo”. Otro referente diplomático de larga trayectoria reconoció con resignación que “acercarse de algún modo al conflicto en estos tiempos no está tan mal visto”, en crítica a los “extremos” de ambos países.

Por qué importa

El vínculo bilateral se tensa en un punto sensible: el control del Estrecho de Magallanes y el reclamo por Malvinas. Lo que ocurra con la cooperación logística desde Chile hacia las islas puede condicionar la exploración petrolera y la posición argentina.

Qué sigue

Habrá que seguir los pasos de la ruta comercial entre Punta Arenas y las Malvinas y la causa judicial por el proyecto Sea Lion, además de la respuesta oficial chilena a los reclamos argentinos por el apoyo logístico a la exploración de recursos.

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