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Attack on Titan terminó su historia hace años, pero está muy lejos de desaparecer. La obra de Hajime Isayama acaba de conseguir un reconocimiento que convierte una fecha fundamental de su historia en una celebración permanente: el 9 de septiembre ha sido designado oficialmente como “Attack on Titan Day” en Japón, coincidiendo con el aniversario del comienzo de la publicación del manga que acabaría convirtiéndose en uno de los mayores fenómenos del anime moderno. La elección no tiene nada de arbitraria. Fue el 9 de septiembre de 2009 cuando el primer capítulo de Attack on Titan apareció en el número inaugural de octubre de Bessatsu Shonen Magazine, iniciando una historia que se prolongaría durante 139 capítulos, superaría los 140 millones de ejemplares en circulación y terminaría dando el salto a un anime que llevó a Eren, Mikasa y Armin a una audiencia mundial. Ahora, 17 años después de aquel comienzo, la Japan Anniversary Association reconoce oficialmente la fecha vinculada al nacimiento de la obra. Y la celebración no se limitará a marcar el día en el calendario. El próximo 9 de septiembre de 2026 habrá una emisión especial con algunas de las voces más importantes del anime, convirtiendo el primer Attack on Titan Day oficial en una oportunidad para volver a una serie cuyo impacto continúa creciendo incluso después de haber contado su último capítulo. El 9 de septiembre de 2009 comenzó una historia que parecía mucho más sencilla Resulta curioso volver al principio de Attack on Titan sabiendo en qué terminó convirtiéndose. Cuando Hajime Isayama comenzó la publicación de Shingeki no Kyojin, la premisa podía explicarse de una forma relativamente sencilla: los últimos supervivientes de la humanidad vivían protegidos detrás de enormes murallas mientras unas criaturas gigantescas conocidas como titanes esperaban fuera. La caída de la Muralla Maria transformó esa amenaza en algo personal para Eren Jaeger, que presenció la muerte de su madre y decidió dedicar su vida a exterminar a los titanes. Junto a Mikasa Ackermann y Armin Arlert, aquel muchacho entró en el ejército convencido de que el enemigo estaba al otro lado de las murallas. Pero Attack on Titan nunca permaneció demasiado tiempo siendo únicamente aquella historia. Cada respuesta abría una pregunta más incómoda. La verdadera naturaleza de los titanes, los secretos escondidos dentro de las murallas, el sótano de Grisha Jaeger y, finalmente, la existencia de un mundo completamente diferente al que los protagonistas habían imaginado fueron transformando poco a poco el género de la obra. Lo que comenzó como una historia de supervivencia terminó hablando sobre guerra, nacionalismo, libertad, memoria, odio heredado y la facilidad con la que víctimas y verdugos pueden intercambiar sus posiciones dependiendo del lado de la frontera desde el que contemplemos la historia. Ahí reside buena parte de la razón por la que seguimos hablando de ella. Attack on Titan convirtió sus misterios en una de sus mayores armas Una de las decisiones más inteligentes de Isayama fue conseguir que el lector supiera prácticamente lo mismo que sus protagonistas. Durante una parte importante de la historia, desconocíamos qué había más allá de las murallas porque Eren, Mikasa y Armin tampoco podían saberlo. Eso permitió que preguntas aparentemente sencillas sostuvieran años de publicación. ¿De dónde procedían los titanes? ¿Por qué algunos humanos podían transformarse? ¿Qué escondía el padre de Eren en aquel sótano? ¿Qué había realmente más allá del mar? Las respuestas cambiaban constantemente nuestra interpretación de todo lo anterior. Personajes que parecían aliados adquirían otra dimensión, enemigos aparentemente monstruosos empezaban a tener motivaciones comprensibles y acontecimientos que inicialmente parecían casuales terminaban conectados con conflictos mucho más antiguos. Incluso la idea de quién representaba realmente a “la humanidad” terminó perdiendo el significado que tenía al principio. Cuando finalmente descubrimos Marley y comprendimos la situación de los eldianos fuera de Paradis, Attack on Titan ya había dejado atrás buena parte de las reglas con las que había comenzado. El anime convirtió la obra de Hajime Isayama en un fenómeno mundial El manga ya había construido una enorme audiencia en Japón cuando Wit Studio estrenó la adaptación televisiva en 2013, pero el anime llevó la franquicia a otra escala. La primera aparición del Titán Colosal sobre la muralla, la desesperación de la caída de Shiganshina y las secuencias del Equipo de Maniobras Tridimensionales dieron a la historia una identidad audiovisual inmediatamente reconocible. La música de Hiroyuki Sawano, las batallas aéreas y una sensación constante de que cualquier personaje podía morir ayudaron a convertir aquellas primeras temporadas en uno de los grandes fenómenos internacionales del anime de la década. Más adelante, MAPPA asumió la producción de la temporada final, coincidiendo además con el cambio más radical de la propia historia. Ya no estábamos siguiendo simplemente a un grupo de soldados intentando sobrevivir a los titanes, sino contemplando las consecuencias políticas y humanas de todo lo descubierto anteriormente. El anime terminó en 2023, diez años después de comenzar su emisión, llevando a televisión el controvertido desenlace ideado por Isayama. Para entonces, Attack on Titan había recorrido una distancia enorme desde aquel primer episodio en el que un niño contemplaba impotente cómo un titán destruía su mundo. Eren Jaeger terminó convirtiéndose en algo muy diferente al héroe que conocimos Pocas cosas explican mejor la evolución de Attack on Titan que observar a su protagonista al principio y al final de la historia. Eren empieza movido por un deseo aparentemente sencillo de libertad. Odia las murallas porque representan una prisión y odia a los titanes porque son quienes, según entiende entonces, han obligado a la humanidad a esconderse detrás de ellas. Su sueño de conocer el mundo exterior junto a Armin parece representar precisamente la esperanza de escapar de ese encierro. El problema aparece cuando finalmente alcanza aquello que llevaba toda su vida buscando. Más allá del mar no encuentra libertad, sino otra civilización que teme y desprecia a la población de Paradis. El mundo exterior que había imaginado leyendo los libros de Armin existe, pero está atravesado por las mismas guerras, prejuicios y deseos de exterminio que parecían pertenecer únicamente al interior de las murallas. A partir de ahí, la serie obliga al espectador a enfrentarse a una pregunta cada vez más incómoda: qué ocurre cuando alguien obsesionado con ser libre empieza a considerar la libertad de los demás como un obstáculo para conseguir la suya. Ese cambio convirtió a Eren en uno de los protagonistas más discutidos del anime reciente y llevó a Attack on Titan hacia un terreno moral muchísimo más complejo del que parecía prometer su premisa inicial. El manga terminó con 139 capítulos y más de 140 millones de copias La publicación de Attack on Titan concluyó el 9 de abril de 2021, casi doce años después de aquel primer número de Bessatsu Shonen Magazine. En total, Hajime Isayama construyó su historia a lo largo de 139 capítulos, recopilados posteriormente en 34 volúmenes. La dimensión alcanzada por la obra resulta todavía más evidente con sus cifras. Según el portal oficial de la franquicia, el manga ha superado los 140 millones de ejemplares en circulación, situándose entre las grandes series japonesas de su generación. Pero probablemente su legado no pueda medirse únicamente mediante ventas. Attack on Titan consiguió que una historia aparentemente construida alrededor de humanos enfrentándose a gigantes terminara generando discusiones sobre determinismo, propaganda, guerra, genocidio, libertad y responsabilidad individual. Algunas de esas conversaciones siguen abiertas precisamente porque su final se negó a proporcionar respuestas cómodas. Puede gustar más o menos cómo Isayama resolvió determinadas piezas, pero resulta difícil negar la huella que dejó. Eren, Mikasa y Connie regresarán para celebrar el primer Attack on Titan Day La oficialización del Attack on Titan Day estará acompañada por una celebración especial el mismo 9 de septiembre de 2026. Se ha preparado una retransmisión con tres intérpretes estrechamente ligados a la adaptación: Yuki Kaji, voz japonesa de Eren Jaeger; Yui Ishikawa, encargada de Mikasa Ackermann; e Hiro Shimono, intérprete de Connie Springer. La emisión comenzará a las 21:30 horas en Japón. Los responsables de la franquicia todavía no han concretado todas las plataformas desde las que podrá seguirse, por lo que esos detalles serán anunciados posteriormente a través de los canales oficiales de Attack on Titan. También se ha presentado una ilustración especial para conmemorar la creación de la fecha, reforzando la idea de que no estamos simplemente ante una campaña puntual por un aniversario concreto. La intención es que cada 9 de septiembre quede asociado oficialmente al nacimiento de Attack on Titan. Attack on Titan ya no necesita nuevos episodios para seguir siendo relevante Eso es probablemente lo más interesante de este reconocimiento. El manga terminó en 2021 y el anime cerró su historia en 2023, pero la conversación alrededor de la obra no ha desaparecido. Sucede con relativamente pocas franquicias. Durante su emisión resulta sencillo mantener una comunidad activa porque siempre existe un próximo capítulo, una nueva temporada o un misterio pendiente de resolver. El verdadero examen llega cuando la historia termina y desaparece esa necesidad semanal de saber qué ocurrirá después. Attack on Titan ha sobrevivido a esa transición porque buena parte de su atractivo reside precisamente en volver atrás sabiendo lo que sabemos ahora. El primer episodio significa algo diferente después de conocer el final de Eren; determinadas conversaciones adquieren otra lectura cuando entendemos el origen de los titanes, y decisiones aparentemente incomprensibles resultan mucho más reveladoras cuando conocemos las motivaciones completas de los personajes. Convertir el 9 de septiembre en el día oficial de Attack on Titan encaja perfectamente con ese legado. No hace falta anunciar una temporada nueva para justificar volver a Paradis. Diecisiete años después de que Hajime Isayama publicara aquel primer capítulo, la humanidad ya conoce lo que había al otro lado de las murallas. Lo extraordinario es que todavía tengamos motivos para seguir hablando de ello.
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Attack on Titan: el 9 de septiembre ya es oficialmente el Día de la serie en Japón

4 sep

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