ACV: por qué activar la cadena de emergencia a tiempo es decisivo para salvar vidas
Argentina lanzó un programa nacional para estandarizar protocolos de atención. Expertos explican cómo reconocer síntomas y actuar en los primeros minutos.

Cada minuto cuenta en un accidente cerebrovascular. Argentina presentó la semana pasada el Programa Nacional para el Diagnóstico y Tratamiento del ACV (PRONAC-ACV), una iniciativa que busca estandarizar protocolos de atención en todo el país y reducir tiempos de respuesta frente a esta emergencia médica. Según datos oficiales, se producen aproximadamente 60 mil casos al año en el territorio nacional, consolidando al ACV como la primera causa de discapacidad y una de las principales de mortalidad.
El anuncio del ministro de Salud Mario Lugones representa un punto de inflexión. Hasta ahora, provincias como Mendoza, Ciudad de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Tucumán y Salta habían avanzado con redes municipales y regionales de atención coordinada. Federico Giner, médico neurólogo coordinador de la Red de TeleACV de Mendoza, describe el cambio concreto: "En 2018 no tratábamos a ningún paciente. Hoy, 177 pacientes recibieron tratamiento en mi provincia en el último año. Son 177 personas que tuvieron acceso a un tratamiento que antes no estaba y que les da la posibilidad de salir del hospital caminando y retomar su vida normal".
Según Giner, el nuevo programa "puede significar un antes y un después" al permitir que la atención ya no dependa del código postal de residencia. "Que la Nación tome un rol en esto ya es un paso adelante", señaló el especialista en diálogo con medios.
El ACV ocurre cuando una arteria cerebral que transporta sangre y oxígeno se obstruye (tipo isquémico) o se rompe (tipo hemorrágico). Alrededor del 85% de los casos son isquémicos, mientras que el 15% restante son hemorrágicos. La persona afectada experimenta un cambio abrupto: "De un momento a otro pasamos de estar bien a estar mal. Perdemos una función del cuerpo, podemos dejar de hablar, perder la movilidad de un brazo o una pierna", explica Giner. Una de cada cuatro personas sufrirá un ACV en algún momento de su vida.
Lo crítico es que por cada minuto sin tratamiento se pierden dos millones de neuronas. Esta realidad neurofisiológica convierte al tiempo en el factor determinante. "El problema es que las cosas que tenemos para hacer dependen del tiempo", subraya Giner, quien trabaja en el Hospital Luis Carlos Lagomaggiore.
Reconocer síntomas es el primer eslabón. Los principales incluyen dolor de cabeza súbito y severo nunca experimentado antes; debilidad o parálisis repentina en un brazo o media cara; pérdida de visión en uno o ambos ojos; dificultades para hablar o entender; vértigo e inestabilidad.
Giner recomienda tres pruebas simples ante la sospecha: pedir que sonría para detectar asimetría facial; solicitar que levante ambos brazos para identificar debilidad; pedirle que repita una frase para evaluar el habla. "No importa si el síntoma duró poco o mucho, si es leve o intenso. Si aparece, hay que activar la cadena de emergencia de forma inmediata. Es mejor activar de más que de menos", advierte.
La ventana de tratamiento se ha ampliado. Mientras que tradicionalmente permitía intervención hasta cuatro horas y media —algunos casos hasta seis horas—, hoy se sabe que muchos pacientes pueden recibir tratamiento hasta 24 horas después del evento. Sin embargo, el mensaje central es diferente: mientras más rápido se ingrese al sistema de salud, menos neuronas mueren.
Para activar la emergencia, lo ideal es llamar al número local. Argentina cuenta con múltiples códigos según la región: el 911 en Mendoza, el 107 en CABA y Gran Buenos Aires, el 139 para emergencias de PAMI. Lo recomendable es dirigirse a centros preparados con profesionales capacitados, equipamiento como tomógrafos o resonadores, y disponibilidad de tratamientos trombolíticos o capacidad para realizar trombectomías (extracción del coágulo).
"Lo fundamental es entender que se trata de una enfermedad que no solo depende del hospital, sino de todos. Todos tenemos que detectar el síntoma a tiempo, activar la cadena de emergencia y asegurar que el paciente llegue al hospital en tiempo adecuado. Eso es lo que realmente cambia la historia", enfatiza Giner. El nuevo programa nacional busca precisamente eso: organizar recursos de manera racional y garantizar acceso equitativo sin importar dónde resida el paciente.
Fuente: Clarín.
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