Adopción

Tiene 52 años, adoptó a dos hermanos y cuenta cómo cambió su mirada sobre la adopción

Julieta se inscribió en el registro con el prejuicio de que el proceso tardaría años: conoció a Tiziano y Naomi en septiembre de 2023 y en febrero ya vivían con ella.

Redacción••4 min de lectura
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Tiene 52 años, adoptó a dos hermanos y cuenta cómo cambió su mirada sobre la adopción

Julieta tiene 52 años y es madre primeriza de Tiziano, de 14, y Naomi, de 11. Los conoció en septiembre de 2023, cuando los chicos tenían 11 y 8 años, y en febrero del año siguiente ya vivían juntos en Parque Patricios, a unas cuadras de la cancha de Huracán. La adopción plena la dictó el juzgado en septiembre de 2025.

La historia de Julieta, directora de teatro y profesora de actuación en la Universidad de las Artes y la Escuela Metropolitana de Arte Dramático, contradice el prejuicio que la frenó durante años: creía que anotarse para adoptar era un trámite eterno. "Los conocí y en tres meses estaban viviendo en casa", resume.

El primer encuentro fue en 2023 y ella no podía parar de llorar. Trató de explicarles que eran lágrimas de felicidad, pero los chicos no entendían. Julieta les preguntó si los podía abrazar y ellos aceptaron. "Ese momento marcó un antes y un después en mi vida. Para mí ya no había marcha atrás. Yo ya era su familia, si ellos me elegían como mamá", cuenta.

Naomi le había armado una libreta con tapas de cartón que decía "mamá" en una portada y tenía un corazón dibujado en la otra. Tiziano le mostró varios de sus dibujos y se los regaló.

Julieta dice que se convenció de que quería ser madre después de la pandemia y se inscribió en el registro en 2023. "A los 5 años jugaba con mis peluches a que era mamá por adopción. Esa idea me acompañó, pero tardé mucho en inscribirme porque tenía el prejuicio de que el proceso tardaba años. Si no hubiera sido por eso, habría formado mi familia mucho antes", explica.

Cuando hacía los trámites, le advirtieron que se preparara porque iba a recibir un montón de llamados de juzgados de todo el país. La razón: había aclarado que estaba dispuesta a adoptar chicos mayores de 6 años, una disponibilidad que la mayoría de los postulantes no ofrece.

Los datos del sistema reflejan ese desequilibrio. Solo hay 1107 personas o parejas inscriptas y habilitadas para adoptar en todo el país, según el Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos. El 81% se inscribe para adoptar niños menores de 3 años y apenas el 2% se postula para chicos mayores de 10.

"Te cambia un montón la perspectiva pensar en cuántos chicos hay en los hogares, que no todos los que necesitan una familia son bebés: hay muchos chicos más grandes. Todos ellos necesitan una mamá o un papá, y hay que priorizar el derecho que tienen a vivir y crecer en familia", sostiene Julieta.

Sus hijos vivieron situaciones de abandono, estuvieron cuatro años en un hogar y atravesaron una vinculación fallida. "Para mí, ser madre por adopción significó combinar mi deseo por la maternidad con la posibilidad de convertirme en familia de chicos que la necesitaban. Hoy me resulta imposible imaginar otro camino", afirma.

Julieta forma parte de los grupos de contención de Adopten Niñes Grandes, una asociación civil que busca derribar mitos sobre la adopción en la Argentina. Destaca la importancia de hacer red y compartir dudas con otras familias. Un camino parecido al de quienes buscan adoptar hermanos juntos o al de quienes recién décadas después descubren su origen.

Entre los desafíos de la maternidad, menciona mostrarles a sus hijos cosas que salen de la rutina. "Me costó que se animaran, porque la rutina que tenían en el hogar era muy limitada", explica. Recuerda las primeras vacaciones en Mar del Plata y lo que le costó convencerlos de meterse al mar: "Estuvimos seis horas en el agua, les encantó. Hoy sigue siendo su lugar favorito".

Naomi dice que Julieta siempre les da consejos y les pregunta qué quieren hacer o comer. "En el hogar nunca nos preguntaban eso", cuenta. Tiziano y Naomi caminan a su casa desde el colegio y a la noche, después de cenar, los tres se sientan a ver una película.

El año pasado, Naomi pidió un bebé de juguete para el Día del Niño. "Lo hablé con mi psicóloga, que me dijo que ahora que Naomi tiene una mamá ella también puede jugar a ser una mamá, porque tiene el ejemplo", sonríe Julieta.

Durante el verano, Tiziano vio a chicos de cinco años jugando con pistolas de agua junto a sus papás en una plaza y le dijo: "Qué pena que yo no tuve infancia". Segundos después preguntó: "Pero todavía soy chico, ¿no?". "Ellos siguen buscando vivir esa infancia en familia que se perdieron, aunque ya sean preadolescentes", dice Julieta.

Por qué importa

La historia expone un desequilibrio concreto del sistema: hay 1107 postulantes habilitados en todo el país y solo el 2% acepta chicos mayores de 10, mientras cientos de niños y adolescentes esperan años una familia. Los prejuicios sobre la duración del trámite desalientan inscripciones.

Qué sigue

El Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos sigue sin convocatoria masiva de postulantes dispuestos a adoptar chicos grandes. La difusión de casos como el de Julieta apunta a ampliar esa franja, que hoy representa una porción mínima del total.

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