Economía

Almafuerte: el pueblo de Misiones que prospera gracias a su altura y frutas tropicales

A 40 minutos de Posadas, el pequeño municipio de 1.000 habitantes se convirtió en productor de maracuyá, mamón, palta hass y pitaya gracias a su ubicación en la sierra.

Redacción3 min de lectura
Almafuerte: el pueblo de Misiones que prospera gracias a su altura y frutas tropicales
Almafuerte: el pueblo de Misiones que prospera gracias a su altura y frutas tropicales

Almafuerte, un pueblito de apenas 1.000 habitantes ubicado a 40 minutos de Posadas, transitó en los últimos años una transformación económica que lo posicionó como polo productor de frutas tropicales. La altura que durante décadas lo aisló del resto de la provincia —está situado a 380 metros sobre el nivel del mar— se convirtió en su principal ventaja competitiva para cultivar productos cada vez más demandados en el mercado nacional.

El acceso al municipio requería transitar un camino de tierra de cinco kilómetros desde la ruta provincial 4, lo que explica por qué permanecía prácticamente desconocido para la mayoría de los habitantes de la capital misionera. Pero desde finales de 2018, cuando arrancaron las obras de pavimentación del acceso —interrumpidas por la pandemia de Covid-19 y concluidas hace unos meses—, la dinámica del pueblo cambió de manera sustancial.

La intendenta Celia Smiak explicó que la altura resuelve un problema central de la región: la ausencia de heladas que afecta a las zonas bajas. "Por la altura, estas frutas tropicales pueden producirse acá porque no tenemos los mismos problemas de heladas que en el bajo", afirmó durante las celebraciones del 87º aniversario de Almafuerte, fundado en 1937 por Bernardino Bertolotti. En el pueblo crecen maracuyá, mamón calimosa, palta hass y pitaya —conocida como fruta del dragón—, además de bananas, ciruela, durazno y uva.

Un dato que dimensiona el impacto: "Acá tenemos la primera uva del año a nivel país, y eso nos da mejores mercados", indicó Smiak. Este ciclo productivo adelantado permite a los agricultores acceder a precios más competitivos en el mercado central de Posadas, donde los productores venden tanto frutas como otros productos de sus chacras: carbón, mandioca y diversos rubros.

La pandemia aceleró el crecimiento. Durante el aislamiento, los productores dejaron de concurrir juntos a vender en Posadas y comenzaron a llevar mayores volúmenes de manera independiente. "Cuando iban con nosotros iban con 20 o 30 cajones, ahora van con 100", señaló Smiak. Algunos agricultores ya compraron mejores vehículos y adquirieron nuevas chacras para ampliar su producción, lo que refleja una mejora económica visible en el territorio.

El asfalto del acceso representa un quiebre en las posibilidades del municipio. Smiak lo sintetizó así: "Ya no estamos aislados, es un cambio fundamental, para sacar la producción, para que nuestros vecinos puedan tener acceso a la asistencia sanitaria en tiempo y forma, para los docentes y para que nos visiten desde Posadas". El gobernador Hugo Passalacqua, quien participó de los festejos y entregó títulos de propiedad a productores y vecinos, recordó que en su juventud frecuentaba Almafuerte por la Picada Finlandesa para buscar bananas.

Las perspectivas de crecimiento se extienden más allá de la agricultura. Ya hay empresas interesadas en radicarse en Almafuerte para comercializar y procesar frutas tropicales. El municipio proyecta también un mirador panorámico desde donde se podrá observar toda la zona sur de la provincia, apostando al turismo de escapadas. Además, Almafuerte mandó a certificar la calidad del aire local, identificando otra ventaja competitiva. Desde la Municipalidad impulsan capacitación constante para los productores y mantienen un vivero para distribuir plantines entre los agricultores interesados en diversificar cultivos.

Pese a las perspectivas alentadoras, Smiak fue cautelosa en su evaluación: "La gente de Almafuerte está produciendo y trabajando, no voy a decir que las cosas están bien porque no alcanza la plata, pero hay buenas perspectivas". El pueblo que honra al poeta Pedro Bonifacio Palacios con su nombre —quien adoptaba el seudónimo de Almafuerte— parece haber encontrado en su geografía desafiante el fundamento de un crecimiento económico que comienza a cambiar la vida cotidiana de sus habitantes.

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