Economía

Argentina cayó 18 lugares en el ranking global de calidad de élites

El país ocupa el puesto 104 de 151 economías evaluadas. Las élites locales acumulan influencia política pero no logran convertirla en bienestar ni crecimiento sostenido.

Redacción3 min de lectura
Argentina cayó 18 lugares en el ranking global de calidad de élites
Argentina cayó 18 lugares en el ranking global de calidad de élites

La Argentina retrocedió 18 posiciones en el Índice de Calidad de Élites (EQx) de la Universidad de St. Gallen y se ubicó en el puesto 104° de 151 economías evaluadas. El deterioro es persistente: hace dos años el país estaba en el lugar 70°, luego bajó al 86° en 2025, y continuó su caída esta año. El estudio, que analiza cómo los sectores más poderosos de cada nación generan valor para la sociedad, reveló una desconexión crítica en Argentina entre el poder acumulado y la capacidad de crear riqueza real.

La investigación mide la calidad de las élites a través de dos dimensiones principales: influencia política y creación de valor económico. En Argentina existe una paradoja estructural. Las élites mantienen poder político relativamente alto en el puesto 39° y poder económico en el 60°, lo que demuestra que no carecen de peso específico en sus ámbitos. Sin embargo, esa capacidad de mando no se traduce en bienestar. En la variable de Valor Económico, el país se desploma al puesto 128°, reflejando una incapacidad sistémica para convertir influencia en resultados duraderos.

Para Pablo San Martín, presidente de SMS Latinoamérica y analista del capítulo argentino, el problema radica en los modelos de incentivos. "La cuestión estratégica no se refiere a quién gana en el corto plazo, sino a qué modelo de incentivos hace que el éxito dependa de la creación de valor. Cuando se da esa situación, las coaliciones de élite de Argentina dejarán de dedicarse a la búsqueda de rentas y se producirá el crecimiento", explicó durante la presentación del estudio.

En el contexto regional, Argentina ocupa una posición de rezago. En América Latina lidera Chile en el puesto 37°, seguido por Perú (50°), Costa Rica (51°), Brasil (54°) y México (55°). Globalmente, Singapur (1°), Estados Unidos (2°) y Japón (3°) encabezan la tabla.

Varios indicadores explican la caída argentina. La inflación ubica al país en el puesto 130°, incluso tras la desaceleración reciente. También pesan el deflactor de PBI (146°), la formación bruta de capital (126°), las medidas proteccionistas en importaciones (134°) y la globalización económica (111°), pese a la apertura de los últimos tres años.

San Martín advirtió sobre un error conceptual en la política fiscal local. "Con frecuencia se confunde gasto público con inversión pública. En algunos casos, los recortes alcanzan partidas que, antes de ser eliminadas, generaban valor económico y social", señaló. La educación ejemplifica este problema. Argentina invierte grandes recursos en educación superior (puesto 22°), pero los resultados no se reflejan en calidad educativa. Las pruebas PISA muestran desempeño modesto (puesto 59°), y esa brecha genera fuga de cerebros hacia otros países (23°). El desempleo juvenil agrava la situación (puesto 114°), generando desencanto en las nuevas generaciones.

El analista planteó una reflexión más profunda: "Cuando el capital destruye valor, el país pierde futuro. Esto se debe a que es en el ámbito del capital donde una sociedad decide si financia la producción e innovación o si destina recursos a mantener un equilibrio frágil y la depredación. Argentina no carece de talento, pero el sistema no logra traducir esa energía en inversión, productividad y competencia real".

El informe destaca reformas clave: mejora del sistema tributario (actualmente en puesto 132°), incentivos para modelos de negocios competitivos, inversión en infraestructura y mayor calidad educativa. San Martín cerró con una reflexión sobre la urgencia: "La discusión no pasa por si el país tiene recursos, sino por si será capaz de transformar poder en valor antes de que se agote el tiempo. Todos acá sentimos que el tiempo se acaba".

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