Salud

Ataques a hospitales y fugas de pacientes complican la contención del ébola en el Congo

Incidentes en Ituri dejaron casos positivos circulando en la comunidad mientras crece la resistencia a medidas sanitarias.

Redacción3 min de lectura
Ataques a hospitales y fugas de pacientes complican la contención del ébola en el Congo
Ataques a hospitales y fugas de pacientes complican la contención del ébola en el Congo

La respuesta al brote de ébola en la República Democrática del Congo enfrenta nuevos obstáculos tras una serie de ataques a centros de salud en la provincia de Ituri, epicentro de la epidemia. Médicos y trabajadores sanitarios que operan con recursos limitados deben lidiar ahora con incidentes de violencia que complican las tareas de contención de un virus altamente letal.

Al menos tres ataques recientes se registraron en la región noreste del país. Dos de ellos golpearon el mismo fin de semana al Hospital General de Referencia de Mongbwalu, de donde escaparon más de dos docenas de pacientes. El sábado, individuos no identificados incendiaron carpas de aislamiento instaladas por Médicos Sin Fronteras, lo que permitió que al menos 18 pacientes huyeran del lugar, según informó el director médico Richard Lokodu.

De los fugitivos, cuatro fueron analizados: tres dieron negativo y uno positivo para ébola. "Tenemos un caso confirmado que sigue circulando en la comunidad y eludiendo la respuesta", advirtió Lokodu, subrayando el riesgo de propagación descontrolada.

La situación se agravó el domingo cuando el hospital sufrió cuatro nuevos ataques, esta vez protagonizados por grupos de jóvenes movilizados por familiares de un líder religioso fallecido a causa del virus. Según las autoridades, los agresores exigían la entrega del cuerpo para realizar un entierro tradicional, pese al riesgo de contagio. Los cuerpos de las víctimas de ébola siguen siendo altamente infecciosos tras la muerte, y su manipulación sin protección es uno de los principales factores de transmisión.

Durante los disturbios, otros siete pacientes escaparon. Las fuerzas de seguridad, incluidos soldados y policías, debieron intervenir con disparos de advertencia para dispersar a la multitud. Un paciente en estado crítico, con síntomas hemorrágicos, murió mientras intentaba huir de su cama.

"El problema es que existe una negación de la enfermedad dentro de la población", explicó Lokodu. "Algunos quieren recuperar los cuerpos de los casos sospechosos o confirmados, lo que pone en riesgo a toda la comunidad", afirmó.

El brote actual, causado por la cepa Bundibugyo, fue declarado emergencia de salud pública de interés internacional por la Organización Mundial de la Salud. Se trata del tercer brote más grande de esta variante.

El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, advirtió que el brote es "extremadamente grave y complejo" y que probablemente "empeore antes de mejorar". Entre los desafíos identificó la detección tardía de la epidemia, el recrudecimiento de enfrentamientos armados en Ituri y Kivu Norte, la desconfianza comunitaria, y la falta de vacunas o tratamientos aprobados para esta cepa.

Desde que se detectaron los primeros casos el 15 de mayo en Mongbwalu, el ébola ha causado más de 200 muertes en el país. Las estrategias de contención dependen principalmente del rastreo de contactos y el aislamiento de casos, pero estas acciones se ven obstaculizadas por la inseguridad y la falta de cooperación comunitaria.

Referentes locales advierten que las tensiones actuales evocan lo ocurrido durante el brote de 2018-2020 en el este del país, cuando más de 25 trabajadores sanitarios murieron en ataques a centros de salud. En aquel entonces, la violencia fue impulsada por desinformación y resentimiento hacia la llegada de recursos externos en regiones marginadas.

"Los familiares se lanzan sobre los cuerpos, los tocan y organizan rituales que reúnen a muchas personas", explicó un líder de la sociedad civil en Ituri, describiendo prácticas culturales que dificultan el control del virus.

Días antes de los ataques en Mongbwalu, en la localidad de Rwampara, atacantes incendiaron estructuras de aislamiento de pacientes tras negarse a una familia la entrega de un cuerpo para entierro. Las autoridades sanitarias insisten en reforzar la comunicación comunitaria para generar confianza y garantizar el cumplimiento de medidas preventivas.

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