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Belgrano campeón: presión alta y ataque a tres bandas le ganaron a River

El equipo de Zielinski fue superior en el Mario Alberto Kempes y dio vuelta un 1-2 para ganar 3-2 en los últimos minutos.

Redacción3 min de lectura
Belgrano campeón: presión alta y ataque a tres bandas le ganaron a River
Belgrano campeón: presión alta y ataque a tres bandas le ganaron a River

Belgrano se consagró campeón del fútbol argentino luego de derrotar a River por 3-2 en el estadio Mario Alberto Kempes. En una final emotiva, el Pirata revirtió un resultado desfavorable en los últimos seis minutos para coronarse con justicia. Pero más allá de la reacción final, lo meritorio fue que desde el comienzo Belgrano salió con un planteo para no ser menos que su rival.

El equipo de Ricardo Zielinski nunca se sintió inferior y una de las claves del triunfo fue la presión alta aplicada desde el arranque. El Pirata llegó a poner nueve futbolistas en campo rival durante el primer tiempo, buscando recuperar rápido y atacar en pocos toques. Este plan fue letal: el gol de Uvita Fernández que selló el campeonato nació precisamente de esa táctica. El Mudo Vázquez presionó sobre Meza, ganó la pelota y centró para tres compañeros adentro del área. Uvita ejecutó con precisión defensiva: amagó atacar y luego retrocedió dos pasos para quitarle ventaja a su marcador antes de rematar con la zurda.

Las buscas largas fueron el hilo conductor del juego de ambos equipos. Ni Belgrano ni River intentaron elaborar en corto desde atrás, sino que optaron por lanzamientos extensos para ubicar la pelota en tres cuartos de cancha y, desde ahí, tejer combinaciones rápidas hacia el gol. La jugada del gol de Colidio, que puso el 1-0, fue similar a una que Belgrano había armado al minuto de juego con remate de Juan Velázquez desviado. El tanto millonario surgió de un cambio de frente largo de Martínez Quarta hacia Acuña; Galván le marcó la diagonal al Huevo Colidio, quien ganó la posición a Rigoni y metió el centro para la anotación.

El esquema de Zielinski fue el 4-4-2. Zelarayan se escalonaba con Paserini arriba, mientras Rigoni y Juan Velázquez (volante de 21 años) buscaban desbordar por sus bandas para ganarle la espalda a Bustos. Los primeros quince minutos fueron todos de Belgrano en campo de un River que no disponía de un centrodelantero que pudiera pivotear y sacar al equipo con seguridad ante los lanzamientos largos.

Martín Demichelis apostó a lo conocido en un 4-1-3-2: Vera y Galván en defensa, Moreno como volante de contención (quien decidió arriesgar pese a su lesión de rodilla), y Freitas como segunda punta alternando flancos. Lo bueno que hizo River fue buscar con decisión a Tomás Galván en los metros finales. Por él llegaron ambos goles: el primero tras ganarle la posición a Rigoni para la anotación de Colidio; en el 2-1, controló para adelante y cruzó el remate con zurda después de quitarse de encima a Falcón.

Tras quedar en desventaja, Zielinski modificó su equipo para buscar más desequilibrio ofensivo. Belgrano terminó la final con Cardozo, Falcón, Morales, Álvaro Ocampo y Sporle en defensa; Rigoni, Sánchez y Ramiro Hernández en el mediocampo; el Mudo Vázquez, Zelarayan y Uvita Fernández arriba. Jugadores con capacidad de desequilibrio individual pero siempre dentro de un sentido colectivo. En situaciones de riesgo, Belgrano se impuso 10 a 3 contra River. Más allá de la táctica, el Pirata jugó con el corazón en la mano y la mente fría para no apartarse del plan, sacando a relucir la mayor virtud de cada intérprete en beneficio del equipo.

Zielinski cargó durante años con el mote de entrenador defensivo. Este título le da la oportunidad de reescribir esa narrativa, aunque él sienta que una carrera exitosa como técnico ya hablaba por sí sola.

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