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Boca ya conoce a su rival: San Pablo, con Calleri como amenaza

El equipo paulista eliminó a Bolívar y mostró virtudes y falencias de cara al cruce por los cuartos de final.

Redacción••3 min de lectura

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San Pablo, rival de Boca en la Copa Sudamericana: Calleri decisivo y las grietas que mostró pese a la clasificación

Boca ya conoce el próximo obstáculo en la Copa Sudamericana. Será San Pablo, que eliminó a Bolívar por 3 a 1 en el Morumbí y dejó pistas sobre lo que puede ofrecer en los cuartos de final. La noche ante los bolivianos mostró virtudes, individualidades y también algunas grietas.

Bolívar se sintió inferior desde el comienzo, cedió la pelota y retrocedió. San Pablo asumió el protagonismo y encontró en Marcos Antonio a uno de los encargados de darle sentido a la posesión. El mediocampista tiene buen pie, panorama y capacidad para encontrar siempre un compañero libre.

En la delantera aparecen nombres conocidos y con jerarquía. Luciano se mueve, encuentra espacios y tiene facilidad para llegar al gol. A los 17 minutos abrió el marcador tras una buena construcción colectiva y un centro atrás. Más tarde estuvo cerca de repetir con un remate desde afuera del área que pegó en el palo.

Artur también ofreció movilidad y desequilibrio, pero la gran referencia es Jonathan Calleri, un conocido de Boca. El argentino es capitán y emblema, fija a los centrales, ofrece una descarga permanente y representa la principal carta de gol. Cuando la noche se complicó, asumió la responsabilidad: con el partido 1-1 después de un golazo de Dairon Asprilla, el VAR detectó una mano de Echeverría y Calleri ejecutó el penal con potencia y decisión, cruzó el remate y devolvió la ventaja.

No todo fueron certezas en San Pablo. Cuando Bolívar abandonó su postura conservadora y se animó a atacar, el equipo paulista sufrió demasiado. Sus centrales no siempre ofrecieron garantías, aparecieron espacios y Rafael debió responder para sostener al equipo. El golazo de Asprilla confirmó que el conjunto boliviano podía hacer daño cuando adelantaba metros. Para Boca puede haber allí una señal: San Pablo parece sentirse más cómodo proponiendo que cuando debe retroceder y defender cerca de su arco.

La reacción posterior también habló de sus virtudes. San Pablo no quedó paralizado por el empate. Adelantó líneas, recuperó agresividad y encontró el 2-1 con Calleri. Desde entonces fue otro equipo. Sabino anticipó en el primer palo tras un córner y marcó el 3-1, otra advertencia para Boca sobre la pelota detenida.

Con la clasificación encaminada, San Pablo terminó manejando el partido a voluntad. Hizo circular la pelota, le dio dinámica a la posesión y mostró su versión más convincente de la noche.

Este rendimiento internacional contrasta con su actualidad en Brasil. San Pablo transita la zona media-baja del Brasileirao y llegó a esta definición después de nueve partidos sin ganar por el campeonato, cerca de los puestos de descenso. La Sudamericana adquirió así una importancia todavía mayor para su temporada.

Boca y San Pablo volverán a cruzar sus caminos en un escenario continental. Dos gigantes identificados históricamente con la Copa Libertadores se encontrarán esta vez en la Sudamericana, un trofeo que ambos conocen: Boca fue campeón en 2004 y 2005 y San Pablo lo conquistó en 2012.

Se viene un cruce con aroma a Libertadores. Y Boca ya tuvo una primera aproximación a lo que encontrará enfrente: un rival con jerarquía, variantes y carácter, pero que también mostró que, cuando lo atacan, puede ser vulnerable.

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