Bolivia: detienen al fiscal general Roger Mariaca por presunta protección al narcotráfico

La caída del jefe del Ministerio Público boliviano se precipitó tras la revelación del narco uruguayo Sebastián Marset, preso en Estados Unidos

Redacción••4 min de lectura
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Una revelación del “narco de la hidrovía” precipitó la caída del fiscal general de Bolivia, acusado por los Estados Unidos de proteger al narcotráfico

El fiscal general del Estado de Bolivia, Roger Mariaca, fue detenido en la noche del miércoles por agentes encapuchados en el aeropuerto Viru Viru, de Santa Cruz de la Sierra, cuando bajaba de un avión que lo trasladaba desde la ciudad de Sucre. Junto a él cayó el fiscal departamental de Santa Cruz, Alberto Zeballos. El gobierno de Rodrigo Paz informó que eran 14 los detenidos y anunció que se había desmontado “una organización criminal enquistada en la Justicia”.

El operativo llegó menos de 72 horas después de que el Departamento de Estado norteamericano revocara las visas de Mariaca, Zeballos y otros funcionarios y exfuncionarios bolivianos, y acusara al fiscal general de corrupción vinculada a la protección del narcotráfico. Mariaca rechazó la acusación y la calificó de “injerencia” y “presión política”.

En paralelo al operativo se difundieron videos y audios grabados el 13 de marzo, el día en que el narco uruguayo Sebastián Marset fue capturado en una casa del barrio Las Palmas, de Santa Cruz de la Sierra. Corresponden, según el diario El Deber, a una entrevista que le hicieron los policías que lo detuvieron. En una de esas grabaciones, el líder del Primer Cartel Uruguayo menciona al jefe de los fiscales bolivianos como si tuviera una relación con este funcionario.

“Mariaca es mi amigo. Hablo con él. No es negocio, nada. Supuestamente él controla la fiscalía. Avisa lo que tiene que avisar”, dice Marset.

En otro tramo, Marset responde a un interlocutor que le pregunta cómo llegó a Eduardo del Castillo, exministro de Gobierno de Luis Arce y excandidato presidencial del MAS. Cuenta que el contacto fue a través de un policía, que a “la Sonia” —el apodo con el que, según la prensa boliviana, se refería a Del Castillo— le pagaba “una mensualidad” y que así trabajaba tranquilo. El dinero, dice, pasaba por el capitán Rubén Aparicio. “Él y Mariaca fueron los que hicieron el arreglo con Del Castillo. Yo pagué y me quedé a vivir acá. Pagué 500 mil dólares”, sostuvo.

Son las palabras de un narcotraficante acusado de narcoterrorismo en los Estados Unidos, que tiene incentivos para negociar con información y que ya demostró que usa la denuncia como arma. Sus afirmaciones deberán ser corroboradas con pruebas independientes, pero el tema desató un escándalo en la Justicia boliviana.

Cerca de las 4, la policía interceptó una ambulancia que había salido del complejo donde viven Mariaca y Zeballos. Adentro había bolsones y fajos de billetes envueltos en frazadas. El conteo, realizado en la Estación Policial Integral de Los Tusequis frente a fiscales, periodistas y veedores, arrojó más de 3,5 millones de bolivianos y 10.000 dólares. Cuatro personas que viajaban en el vehículo quedaron detenidas.

El ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, sostuvo que ese dinero no provenía directamente del narcotráfico sino de “exacciones” a ciudadanos que acudían al Ministerio Público, a quienes —según su versión— se les cobraba desde que cruzaban la puerta. Otros seis empleados de la Fiscalía fueron detenidos cuando, según el Gobierno, intentaban retirar documentación de la casa del fiscal general.

El resto de la lista lo completan Zeballos; el fiscal superior Martín Daniel Irusta Flores, que fue abogado de Evo Morales, y el capitán Aparicio, el hombre que Marset señala como el cajero de los sobornos. A Mariaca se le imputan los delitos de organización criminal, legitimación de ganancias ilícitas y tráfico de sustancias controladas. “Era una organización criminal que protegía, participaba y se enriquecía con el tráfico de sustancias controladas”, dijo Oviedo.

La situación de Del Castillo quedó envuelta en confusión. Durante la noche, El Deber y otros medios bolivianos informaron que había sido aprehendido por agentes de Inteligencia en el barrio paceño de Sopocachi. Pero a la mañana, Oviedo desmintió esa versión: “No está detenido, se lo está buscando”, dijo, y anticipó resultados “en las próximas horas”.

La Fiscalía había rechazado días atrás versiones sobre una supuesta reunión entre Mariaca y Marset antes de la captura del uruguayo; exigió pruebas y una retractación. El propio Ministerio Público había afirmado que no había participado del operativo que terminó con Marset en un avión de la DEA.

El vocero presidencial, José Luis Gálvez, admitió que el procedimiento llegó tarde: “Esto debió suceder con antelación, pero lamentablemente había una fuga de información”. Oviedo reconoció que el operativo contó con la cooperación de agencias estadounidenses.

Ese dato encendió la reacción política. El vicepresidente Edmand Lara, enfrentado con Paz, sostuvo que nadie está por encima de la ley, pero insinuó la participación de la DEA en el operativo de Viru Viru y advirtió que ningún agente extranjero puede ejercer funciones de aprehensión en territorio boliviano. También cuestionó que el Presidente pueda nombrar por decreto a un reemplazante. Evo Morales fue más lejos: dijo que las detenciones confirman que “en Bolivia gobierna Estados Unidos”.

Por qué importa

El escándalo golpea al corazón del sistema judicial boliviano y expone la infiltración del narcotráfico en la cúpula del Ministerio Público. Además, reaviva la pelea política interna en Bolivia por la injerencia de la DEA y el vínculo con la hidrovía.

Qué sigue

Resta definir la situación del exministro Eduardo del Castillo, que sigue prófugo según el Gobierno. También queda por resolverse cómo se reemplazará a Mariaca y si avanza la causa penal contra los 14 detenidos.

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