Política

Bullrich marcó diferencias con Milei en IDEA y crece la tensión en el oficialismo

La senadora planteó reparos a la apertura indiscriminada y pidió consensos amplios ante empresarios, mientras el Presidente hablaba desde París.

Redacción••4 min de lectura
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Bullrich le partió la pantalla a Milei

Patricia Bullrich volvió a marcar diferencias con el Gobierno en el Coloquio de IDEA, en Mar del Plata, donde planteó reparos a la apertura económica indiscriminada y pidió consensos amplios para darle sustentabilidad a la transformación. Lo hizo el mismo jueves en que Javier Milei transitaba el día más importante de su visita oficial a París, en el marco de la Semana Argentina.

La jefa del bloque de senadores del oficialismo compitió por la atención de los canales de noticias y de los empresarios y ejecutivos que seguían la política nacional. Ocurrió justo cuando el riesgo país registraba una nueva suba y alcanzaba su nivel más alto del año.

Según fuentes del círculo más estrecho del poder mileísta, la orden que el Presidente repite a los suyos es no responderle a la senadora. “A Patricia no hay que contestarle. No le subamos el precio. Ella busca una excusa para irse si se le presenta la ocasión o para que la echemos. No se la demos”, habría sido la decisión adoptada por Milei y recordada a su hermana Karina. La distancia entre París y Mar del Plata facilitó el acatamiento, pero el malestar crece.

Bullrich expuso diferencias con algunos dogmas mileístas en materia económica. Cuestionó la apertura indiscriminada y consideró necesario cierta intervención y protección del Estado para permitir la reconversión de las pequeñas y medianas empresas, dotarlas de competitividad internacional y convertirlas en proveedoras de los sectores más exitosos del modelo actual.

También reivindicó su adhesión al rumbo general del programa libertario, con una dosis de picardía. “Lo importante es que siga la idea. Yo no sé dónde voy a estar en el próximo escenario electoral”, respondió cuando le preguntaron si pensaba en una candidatura. No dijo que el candidato natural para la elección presidencial del año próximo sea Milei, sino que repitió que lo importante es la continuidad del modelo.

El Presidente, en cambio, desde París y en conexión remota con los empresarios argentinos, no dejó dudas de que busca su reelección y la considera condición sine qua non para el éxito económico.

“Bullrich se muestra sensible con el clima social. Empieza a haber una demanda de cierta intervención del Estado y de menor aperturismo o desregulación ilimitada. Son menos los fanáticos que están dispuestos a ponerse la remera libertaria”, afirmó la consultora de opinión pública Shila Vilker, en base a encuestas y resultados de grupos focales.

Los trabajos cualitativos que realizó hace una semana Trespuntozero expusieron que, más allá del núcleo duro de votantes de Milei, hay un colectivo importante de desencantados del modelo, no solo molestos con las formas. A ellos pareció hablarles Bullrich cuando planteó la necesidad de “acelerar para que los beneficios lleguen a la gente”.

Milei y Bullrich comparten adherentes y votantes, y tienen similares porcentajes de adhesión y rechazo. Sin embargo, según Vilker, “sus apoyos no son idénticos. Y así como Milei no les habla a los mismos que les habla Bullrich, ella también busca hablarles a otros a los que Milei no llega o se le fueron. Si siguen juntos, se potencian, pero Patricia construye por contraste”.

En la Casa Rosada, el malestar con la jefa del bloque de senadores oficialistas es difícil de ocultar y crece el temor por el daño que pueda causar. Tampoco resulta fácil aceptar la mirada de quienes señalan que Bullrich oficia de válvula de escape y baja la tensión entre algunos votantes y tomadores de decisiones.

“Patricia es un amortiguador. Si no estuviera ella podrían irse más votantes que la están pasando mal, pero todavía aguantan. Además, puede operar como un estabilizador del mercado, porque si asoma como otra opción dentro de la misma línea política-económica, puede atenuar el temor a que el péndulo se vaya para el otro lado. Siempre que no rompa y divida el voto. Pero eso no lo va a hacer”, sostuvo un funcionario con más rodaje político que la mayoría de sus pares.

Las encuestas muestran que las adhesiones a Milei y a Bullrich copian la misma frecuencia. Cuando el Presidente baja, también baja la senadora, aunque a veces se despegue un poco, como pasó con el AdorniGate, que afectó más al líder libertario.

“A mí no me dicen nada”, responde Bullrich a los que le preguntan cómo caen sus gestos de autonomía en la cima del poder oficialista. “Yo voy a seguir por este camino. Cada vez recibo más apoyos por lo que digo y hago, como pasó acá en IDEA”, confió la senadora a un interlocutor en Mar del Plata.

La mayoría de los asistentes al Coloquio parecía darle la razón. Muchos empresarios y ejecutivos presentes celebraron y aplaudieron cuando Bullrich planteó la necesidad de alcanzar acuerdos sobre los grandes temas del país, en contraste con los ataques de Milei a sus contradictores.

Por qué importa

La interna entre Milei y Bullrich pone en tensión al oficialismo de cara a la elección presidencial del año próximo. La senadora busca capitalizar el desencanto de votantes y empresarios sin romper el espacio.

Qué sigue

Habrá que seguir la evolución del riesgo país y los próximos gestos de Bullrich, además de las encuestas que miden el impacto de sus diferencias con Milei dentro del oficialismo.

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