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La casa: Diego Peretti y un thriller sobre la caída que gana cuando aprieta

La segunda película de Gustavo Triviño arranca como drama sobre la desocupación después de los 50 y se vuelve más eficaz cuando se entrega al suspenso.

Redacción••3 min de lectura
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La casa: Diego Peretti y un thriller sobre la caída que gana cuando aprieta

La casa es una película argentina dirigida por Gustavo Triviño, con Diego Peretti como protagonista, que se estrenó en cines tras pasar por la Competencia Internacional del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata y ganar allí el Premio ACCA a la Mejor Película nacional. El film dura 107 minutos, tiene calificación R-13 y arranca como un drama sobre la desocupación para virar hacia el thriller.

Trece años después de De martes a martes, su ópera prima, Triviño vuelve al largometraje con una historia que empieza en el terreno del drama social y se desplaza hacia el policial, que es donde mejor funciona. El elenco se completa con César Troncoso, Fabián Arenillas, Guillermo Arengo, Mariano Argento, Mario Alarcón, Marta Lubos, Gastón Cocchiarale, David Masajnik y Malena Sánchez.

Peretti interpreta a Hugo Vaca, un hombre de 57 años que ocupa un cargo administrativo en una empresa a punto de cambiar de dueños. Cuando la operación deja afuera al sector que él dirige, Hugo pierde su trabajo y descubre hasta qué punto la edad se convierte en un obstáculo para volver al mercado laboral.

La caída es a toda velocidad. Hugo vive solo en una casa enorme con parque y piscina, recuerdo de una prosperidad que ya no puede sostener. Los ahorros se esfuman, las entrevistas no conducen a ninguna parte y termina aceptando trabajos circunstanciales. En ese punto, un amigo que encarna Arenillas lo pone en contacto con Bernal, el personaje de Troncoso, intermediario de un grupo de inversores.

La propuesta es tan tentadora como inquietante: comprarle por medio millón de dólares la casa valuada en un millón, permitiéndole conservar el usufructo y vivir allí hasta que muera. Ese contrato funciona como bisagra narrativa: desde que aparece, La casa abandona el retrato de un hombre expulsado del sistema productivo y se interna en un territorio cercano al policial.

La sensación de que Hugo se metió en algo que no entiende del todo crece, y la casa del título, que al principio era refugio y último símbolo de su posición social, empieza a cobrar otro significado. Triviño maneja esa transición con eficacia y encuentra en Peretti un protagonista capaz de sostenerla con un tono sobrio y sugerente.

El Bernal del uruguayo Troncoso, el mismo que encarnó a Favalli en El Eternauta, tiene una opacidad inquietante: no es fácil establecer a primera vista cuánto sabe, qué pretende o hasta dónde llegan sus intereses. Esa zona de incertidumbre es la que mejor le sienta al relato.

El film resulta mucho más convincente cuando confía en esas zonas de duda que cuando intenta explicar todo con un catálogo no del todo afortunado de frases hechas. Su punto de partida es reconocible y pertinente, con la expulsión laboral después de los 50, la fragilidad del bienestar económico y la pérdida de identidad que acompaña a la pérdida del trabajo, pero el guion tiende por momentos a subrayar cada uno de esos temas en un registro cercano al sermón.

Los pasajes dominados por el thriller, en cambio, están cargados de energía. Triviño endurece el tono de manera progresiva y lo conduce hacia una violencia que estaba latente y termina explotando con furia. Sobresale la secuencia nocturna en la que la búsqueda de unos documentos lleva a Hugo y Bernal hasta una propiedad vigilada por un sereno y varios dogos: por puesta en escena, montaje y manejo de la tensión, ese momento consigue una intensidad física y dramática que perturba y atrapa.

La película se suma a un año con varios estrenos argentinos que apuestan al suspenso y a las historias de personajes al borde del abismo, un terreno donde el cine nacional viene encontrando buenos resultados de crítica y de público.

Por qué importa

La película pone en escena un tema que atraviesa a buena parte de los trabajadores argentinos: la expulsión del mercado laboral después de los 50 y la fragilidad del bienestar económico. Además, el premio ACCA la instala como una de las producciones nacionales destacadas del año.

Qué sigue

El film sigue en cartel y su recorrido por festivales y premios de la industria local puede definir su alcance. La actuación de Peretti y la de Troncoso quedan como cartas fuertes de cara a la temporada de galardones del cine argentino.

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