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China cambió el nombre de Rubio para permitirle entrada pese a sanciones

El secretario de Estado estadounidense viajó a Pekín con Trump. El gobierno chino modificó la transliteración mandarín de su apellido para evadir formalmente la prohibición de ingreso.

Redacción2 min de lectura
China cambió el nombre de Rubio para permitirle entrada pese a sanciones
China cambió el nombre de Rubio para permitirle entrada pese a sanciones

El secretario de Estado Marco Rubio llegó a Pekín este martes acompañando al presidente Donald Trump, pese a que una sanción impuesta años atrás por el gobierno chino pesaba sobre él. Para resolver la tensión diplomática, China modificó oficialmente la transliteración de su apellido en mandarín, una maniobra burocrática que permitió evadir formalmente la prohibición de entrada.

Rubio, de 54 años, es la primera vez que ingresa a China. Durante su carrera como senador republicano se posicionó como una de las voces más críticas de Washington contra el régimen comunista, especialmente por cuestiones vinculadas con derechos humanos, Hong Kong y Xinjiang. Pekín respondió sancionando al funcionario en dos oportunidades, una práctica que Washington utiliza con frecuencia contra funcionarios extranjeros, pero que China aplica con menor asiduidad.

Poco antes de que Rubio asumiera como secretario de Estado en enero de 2025, autoridades y medios estatales chinos comenzaron a usar un carácter diferente para representar la sílaba "Lu" de su apellido en mandarín. Los diplomáticos indicaron que el cambio buscaba un objetivo concreto: evitar que las sanciones vigentes —incluida la prohibición de entrada— siguieran alcanzando formalmente al funcionario bajo la grafía anterior de su nombre.

La visita ocurre en medio de una escalada de tensiones entre ambas potencias por el conflicto en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz, una vía marítima fundamental para el comercio energético mundial. En días recientes, Rubio y el secretario del Tesoro Scott Bessent intensificaron la presión pública sobre China para que ejerza influencia sobre Teherán y contribuya a reabrir el paso, por donde circulaba alrededor del 20% del petróleo mundial antes de la guerra.

El Departamento de Estado norteamericano anunció el viernes sanciones contra cuatro entidades, incluidas tres compañías chinas, acusadas de proporcionar imágenes satelitales utilizadas para ataques iraníes contra fuerzas estadounidenses. Previamente, el Departamento del Tesoro había sancionado a refinerías chinas por comprar petróleo iraní y a empresas de transporte de ese crudo. Las medidas bloquean el acceso al sistema financiero estadounidense.

Pekín respondió calificando las sanciones como "presión unilateral ilegal" y recordó una ley aprobada en 2021 que prohíbe a entidades chinas reconocer o cumplir sanciones extranjeras. En paralelo, el canciller chino Wang Yi recibió en Pekín a su homólogo iraní Abbas Araghchi y defendió el derecho de Irán a desarrollar energía nuclear con fines civiles.

El presidente chino Xi Jinping lanzó críticas indirectas a Estados Unidos al afirmar que el derecho internacional no debe aplicarse de forma selectiva y que el mundo no puede regresar a la "ley de la selva". Sin embargo, analistas consideran que tanto Trump como Xi tienen fuertes incentivos para evitar una ruptura total: China busca evitar un deterioro mayor de sus vínculos con Washington en un momento delicado para su economía, mientras que Estados Unidos tampoco parece interesado en reabrir un frente de guerra comercial total como el del año pasado, cuando Trump amenazó con aranceles del 145% sobre productos chinos.

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