Deportes

Coudet a un partido de ser campeón: cómo transformó a River en 73 días

El técnico tomó decisiones fuertes apostando a juveniles y cambió el ritmo del equipo, que llega a la final del Apertura contra Belgrano.

Redacción3 min de lectura
Coudet a un partido de ser campeón: cómo transformó a River en 73 días
Coudet a un partido de ser campeón: cómo transformó a River en 73 días

Eduardo Coudet asumió en River con el equipo en movimiento, sin pretemporada y en medio de competencias. En apenas 73 días desde su debut triunfal ante Huracán el 12 de marzo, el Chacho llevó al Millonario a disputar la final del Apertura contra Belgrano, donde podría conquistar su primer título en el club de Núñez.

El técnico no optó por la cautela. Desde las primeras prácticas metió mano y comenzó a tomar decisiones que marcaron un antes y un después. River fluctuó entre el entusiasmo inicial, el tropezón con Boca y una manera de asumir riesgos constantes para sostenerse tanto en el torneo doméstico como en la Copa Sudamericana, donde también lidera la tabla de posiciones.

La principal característica del Chacho fue su confianza en los juveniles. Con nombres como Ulises Giménez, Facundo González, Lautaro Pereyra y Jonathan Spiff, Coudet priorizó el potencial de las inferiores por encima de futbolistas con mayor recorrido como Kevin Castaño, Maximiliano Salas, Giuliano Galoppo y Juan Fernando Quintero. "Acá no hay ningún misterio ni problema personal con nadie: los que mejor están van para adentro", marcó el técnico sus pautas de arranque.

En la semifinal ante Rosario Central, Coudet confirmó su apuesta con una alineación donde figuraban Santiago Beltrán en el arco en lugar del experimentado Franco Armani, y jóvenes elementos como Lautaro Rivero. La imagen ante Bragantino no fue positiva, pero el técnico armó una línea de 3 defensores para buscar el empate y asegurar la clasificación internacional con el gol de Pereyra.

River no mejoró sustancialmente en términos de juego respecto a la etapa anterior, pero sí cambió de ritmo. El equipo se mueve con más espíritu, mayor velocidad y cambios de ritmo constantes. Las figuras del semestre son Beltrán, Acuña y Driussi, aunque Tomás Galván también merece mención especial: el mediocampista controla bien, se mueve libre, rompe líneas para adelante y es el mejor ordenador del juego millonario, aunque aún no llega a su máximo potencial.

Coudet también apostó a decisiones tácticas defensivas para sostener resultados en los minutos finales. Contra Huracán y Estudiantes de Río Cuarto utilizó línea de cinco defensores. Su enfoque fue pragmático: necesitaba resultados sin tener tiempo para ensamblar un equipo desde cero.

El técnico también cambió sus propias evaluaciones sobre los equipos jóvenes. Tras la derrota con Boca, había cuestionado "tener que cambiar la ecuación en un clásico, mirar para atrás y tener cuatro o cinco chicos de 20 años". Hoy elige directamente como titulares a futbolistas de esa edad por encima de veteranos con más experiencia.

Sobre los jugadores marginados, Coudet aprovechó para reivindicar a los jóvenes tras las críticas a Ian Subiabre: "Hay que tocarle el hombro al de al lado y decirle que acá los chicos nunca se tocaron, no hay murmullo ni nada con los chicos. Quiero que les vaya bien a los jóvenes". El Chacho también dejó espacio para Acuña, quien había quedado marginado con Gallardo, y ahora es una de las piezas clave del equipo.

La ciclotimia también se reflejó en sus conferencias. Del enojo por el partido ante Bragantino —donde aseguró que River tuvo más del 70% de posesión y pateó 23 veces— pasó al pedido de disculpas tras la derrota con Atlético Tucumán. Sin embargo, sus decisiones dentro de la cancha fueron consistentes: confiar en lo que tenía a mano, presionar en los momentos clave y asumir riesgos propios de su estilo.

Coudet se define como "un trabajador, obsesivo de esto". En apenas dos meses y medio, logró reactivar al equipo, colocarlo en posición de pelear títulos y contagiar con sus convicciones a un plantel que había atravesado un periodo turbulento. El domingo ante Belgrano, River buscará conquistar el Apertura y coronar una de las transformaciones más rápidas de la historia reciente del club.

Más en Deportes