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Crisis arbitral en el fútbol argentino: dirigentes exponen la desconfianza generalizada

Tras la eliminación de Racing, Milito sumó su voz a un debate que crece entre presidentes y entrenadores sobre las decisiones de árbitros y VAR.

Redacción3 min de lectura
Crisis arbitral en el fútbol argentino: dirigentes exponen la desconfianza generalizada
Crisis arbitral en el fútbol argentino: dirigentes exponen la desconfianza generalizada

Diego Milito encendió el debate en la noche del miércoles desde Arroyito. Tras la derrota de Racing por 2-1 ante Rosario Central en cuartos de final del Torneo Apertura, el presidente de la Academia soltó una frase que condensó la tensión: "Hoy nos sentimos una vez más robados". La eliminación del equipo de Avellaneda, marcada por dos expulsiones y una fuerte reacción contra el arbitraje de Darío Herrera, volvió a poner de manifiesto una preocupación que crece desde hace meses en el fútbol argentino.

Sin limitarse a la jugada puntual, Milito amplió el reclamo. "Hoy ha sido un nuevo partido vergonzoso. Creo que el fútbol argentino está roto. Creo que no va para más. Creo que hay que hacer algo", afirmó. Su intervención expuso una desconfianza que traspasa dirigentes, entrenadores, jugadores e hinchas respecto al funcionamiento del VAR y las decisiones arbitrales.

El impacto fue inmediato en la dirigencia. Rodolfo D'Onofrio, expresidente de River, publicó un mensaje en X donde escribió: "Después de lo que vi en el partido en Rosario, más que nunca la guardia alta para el sábado contra Rosario Central". Aunque ya no ocupa cargo formal, su opinión mantiene peso político en Núñez y suma un capítulo más a una semifinal que nació atravesada por la sospecha.

Marcelo Gallardo, antes de irse de River, había transitado un camino similar. Tras una derrota del Millonario ante Rosario Central en octubre de 2025, también en Arroyito, el entrenador habló del clima general sin atacar puntualmente al árbitro Yael Falcón Pérez. "No voy a ser yo el único que siempre hable. Te quedás muy solo en esto", expresó. Y dejó una reflexión incómoda: "Muchos callan, alguno levanta la voz, pero el sistema está así".

Gallardo también describió la dificultad implícita en protestar. "Hay que callarse", señaló, porque "el que habla, a veces es sancionado". Luego agregó: "Los árbitros se equivocan hoy para vos, mañana para otro. Pero sistemáticamente no me gusta que pase eso. Porque todos sospechan de todo y no queremos eso".

El antecedente más visible involucra a Estudiantes de La Plata y Juan Sebastián Verón. Tras cuestionar la designación de Rosario Central como campeón de Liga por decisión de la AFA, el plantel platense realizó un pasillo de espaldas en Arroyito, bautizado como el "espaldazo". La consecuencia fue dura: seis meses de inhabilitación para Verón y dos fechas para los titulares.

En su momento, Verón explicó su postura. "Hay momentos en los cuales uno se tiene que manifestar. Se nos convocó para hablar del nuevo torneo y el reglamento. Todo lo otro vino armado, impuesto", dijo. Su crítica más reveladora fue: "Lo primero que preguntamos siempre es qué árbitro nos toca y quién va a estar en el VAR porque, en definitiva, ahí se resuelve todo". Un pensamiento que varios dirigentes comparten en privado, aunque pocos se animan a expresarlo públicamente.

Independiente también protagonizó un reclamo previo. Néstor Grindetti, presidente del club de Avellaneda, escribió antes de enfrentar a Rosario Central: "Ojalá el domingo podamos hablar de fútbol y no de decisiones polémicas". La frase generó malestar en Rosario, que terminó rechazando periodistas visitantes por no poder "asegurar su seguridad".

Atlético Tucumán presentó un caso distinto. Tras perder 2-1 ante Instituto como visitante a principios de año, el presidente Mario Leito solicitó formalmente a la AFA que el árbitro Fernando Espinoza no volviera a dirigir al equipo. El reclamo incluyó un penal polémico a favor del rival, siete amarillas para el Decano, ninguna para Instituto, y acusaciones de maltrato verbal. "Fueron muchos partidos en los cuales nos hemos sentido perjudicados", afirmó Leito.

La acumulación de reclamos desde distintos frentes sugiere que la desconfianza en el arbitraje y el VAR no es aislada. Dirigentes, entrenadores y jugadores de equipos diversos plantean interrogantes sobre la consistencia en las decisiones, generando un clima de escepticismo que crece a cada fecha y que ninguna autoridad ha logrado despejar.

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