Psicología

Cuidar a los padres mayores: qué dice la psicología sobre el rol de cada hijo

Una investigación sociológica revela que las tareas de asistencia dependen de la distancia, el tiempo disponible y conflictos familiares no resueltos.

Redacción••2 min de lectura
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Cuidar a los padres mayores: qué dice la psicología sobre el rol de cada hijo

Por qué algunos hijos adultos se ocupan más que otros de sus padres mayores es una pregunta frecuente en las familias. Cuando los adultos envejecen, los lugares asignados dentro de la estructura familiar cambian: un hijo puede llamar todos los días o acompañar a sus progenitores al médico, mientras que sus hermanos mantienen una presencia menor o nula en la vida diaria de ellos.

El Within-Family Differences Study, un proyecto dirigido por la socióloga Jill Suitor en la Universidad Purdue, analizó durante años a numerosas familias. Los datos mostraron que las madres distinguen con claridad a sus hijos y seleccionan a quienes comparten valores y perspectivas similares sobre la vida, lo que evidencia que la llegada a la madurez no borra las preferencias familiares construidas durante la infancia.

La investigación evaluó a 309 familias para medir los efectos directos del favoritismo materno. Los resultados indicaron que los hijos perciben esas diferencias y experimentan consecuencias emocionales, como síntomas depresivos, porque la comparación constante con los hermanos persiste décadas después de la niñez temprana.

Sin embargo, el cuidado cotidiano responde a múltiples factores más allá de la cercanía emocional. La distancia geográfica, el empleo, el género, las responsabilidades personales y la disponibilidad horaria determinan quién asume las tareas principales de asistencia. Un hijo puede sentir un profundo afecto, pero residir a miles de kilómetros. Otro puede mantener un vínculo complejo, pero vivir muy cerca de la casa familiar. Por eso, la frecuencia de las visitas no refleja la historia emocional completa ni define toda la relación filial.

Los científicos también estudiaron el concepto de ambivalencia intergeneracional, que explica la coexistencia de sentimientos contradictorios. Un hijo ama a su madre y a la vez experimenta frustración, mientras que otro cuida a su padre por afecto, pero considera injusto el escaso aporte de sus hermanos. Ante la necesidad de asistencia, cada grupo familiar negocia estas tensiones y distribuye tareas bajo presiones intensas.

Comprender estas dinámicas ayuda a desarmar mitos sobre la vejez y la familia moderna. Un estudio reciente de la Universidad Austral reveló que el 40% de los cuidadores principales de un familiar sufre sobrecarga severa, una cifra que refleja el peso real de estas responsabilidades. Además, la psicología viene señalando qué sienten los hijos que cuidan a sus padres mayores y cómo esa experiencia transforma los vínculos.

Por qué importa

La nota ayuda a entender por qué la distribución del cuidado entre hermanos genera tensiones y culpa. Afecta a millones de familias argentinas que atraviesan el envejecimiento de sus padres y deben repartir tareas sin un reparto equitativo.

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