Psicología

El 40% de los cuidadores principales de un familiar sufre sobrecarga severa, según un estudio de la Universidad Austral

Una encuesta a 1.028 personas reveló que el 20,4% de los argentinos cuida a un familiar y que la carga recae más sobre las mujeres.

Redacción••3 min de lectura
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El 40% de las personas que lideran el cuidado de un familiar experimentan un nivel de sobrecarga severo

Una de cada cinco personas en Argentina cuida a un familiar. Así lo determinó un estudio de la Universidad Austral realizado entre 1.028 personas, que encontró que el 20,4% de la población asume tareas de cuidado de manera cotidiana. La investigación también halló que entre quienes lideran esa función, el 40,8% alcanzó un nivel de sobrecarga intensa en la escala de Zarit.

El dato central del informe apunta a una diferencia clave: no es lo mismo cuidar que ser el cuidador principal. El 60,6% de las mujeres cuidadoras se identifica como responsable principal, frente al 44,4% de los varones. Esa posición al frente de las tareas diarias multiplica el agotamiento físico y mental de quien la ocupa.

La Escala de Sobrecarga del Cuidador de Zarit es un cuestionario de 22 preguntas diseñado para medir el impacto físico, emocional y social que experimenta una persona al cuidar a un familiar dependiente o con discapacidad. Evalúa situaciones como la falta de tiempo libre, el estrés o los cambios en la salud. El puntaje va de 0 a 110: menos de 46 indica ausencia de sobrecarga o carga leve; entre 46 y 56, sobrecarga leve con riesgo de agravarse; y más de 56, sobrecarga intensa, asociada a alto riesgo de depresión, ansiedad y problemas de salud física. El puntaje promedio del estudio fue de 52,3.

El informe advierte que seis de cada diez cuidadores principales atraviesan algún grado de sobrecarga. "Esto se traduce en un problema de salud pública que recae en quien cuida, no solo en quien es cuidado", sostiene el documento. La sobrecarga intensa alcanzó al 48,8% de quienes tienen hijos menores de 18 años, al 44,4% de quienes cuidan a un padre, madre o suegros, al 37,5% de quienes cuidan a su pareja y al 30% de quienes cuidan a un hijo mayor de 18. Si la persona cuidada tiene una discapacidad, el 50% evidencia sobrecarga intensa.

Entre los principales vínculos de cuidado aparecen madres o suegras (38,6%), hijos de 6 a 12 años (21%), hijos de 13 a 18 años (17,6%) y padres o suegros (15,7%). Los tipos de cuidado más frecuentes fueron el afectivo y emocional (88,6%), el de compañía (68,6%), el de salud (57,6%) y el económico y alimentario (54,3% cada uno).

Uno de los hallazgos más relevantes es que la diferencia en la carga no la marca contar o no con ayuda en el hogar. Los porcentajes de sobrecarga fueron similares entre quienes tenían apoyo de otros cuidadores, personal doméstico o familiares y quienes no lo tenían. La gran diferencia, en cambio, la marcó convivir con la persona que comparte el cuidado.

El trabajo también expuso una desigualdad laboral marcada. El 68,4% de los participantes realiza un trabajo remunerado, proporción que sube al 75% entre quienes cuidan a un familiar. Sin embargo, el acceso a licencias de cuidado alcanza al 53,7% entre los trabajadores formales, cae al 17,1% entre los informales y a apenas el 9,5% entre los independientes. La formalidad laboral aparece así como una de las principales diferencias en la protección disponible para cuidar.

Respecto de la modalidad de trabajo, mientras que el 48,8% trabaja de manera totalmente presencial y el 32,1% de forma híbrida, el 50,5% señala como esquema ideal un formato híbrido de dos o tres días desde el hogar. El estudio también advierte que reducir el cuidado únicamente a sus costos dejaría afuera otra dimensión: el 95,7% de quienes cuidan encuentra algún aspecto gratificante en esa tarea.

Por qué importa

El cuidado familiar afecta a una de cada cinco personas en el país y recae de forma desproporcionada sobre las mujeres. La sobrecarga intensa eleva el riesgo de depresión, ansiedad y problemas físicos en quien cuida, un problema de salud pública que el sistema laboral y de licencias todavía no contempla.

Qué sigue

El informe plantea la necesidad de políticas de cuidado que incluyan licencias para trabajadores informales e independientes y mejores esquemas de apoyo. La discusión sobre la distribución de tareas dentro del hogar y el rol de las obras sociales y prepagas queda abierta.

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