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Edward Zwick reveló los choques con Brad Pitt en el rodaje de Leyendas de Pasión

El director contó en sus memorias que el actor quiso abandonar el film tras el primer ensayo y que la relación fue tensa durante toda la producción.

Redacción••2 min de lectura
Edward Zwick, director: "Brad Pitt a primera vista parece una persona tranquila, pero puede volverse impredecible si se le provoca"

El director Edward Zwick reveló detalles inéditos de los conflictos que mantuvo con Brad Pitt durante el rodaje de Leyendas de Pasión, el film de 1994 que consolidó al actor como estrella de Hollywood. En sus memorias Hits, Flops And Other Illusions: My Fortysomething Years in Hollywood, Zwick contó que la relación arrancó mal y nunca se destensó del todo.

Pitt tenía 31 años cuando interpretó a Tristan Ludlow, el hermano que se enamora de la prometida de su hermano muerto en la Primera Guerra Mundial. El film llegó después de Entrevista con el vampiro, el otro gran éxito de ese año, y lo convirtió en una figura central de la industria.

Según el realizador, los problemas aparecieron desde el comienzo. Tras el primer ensayo recibió una llamada del agente de Pitt con un mensaje claro: el actor quería bajarse del proyecto. "Le correspondió al [productor] Marshall [Herskovitz] disuadir a Brad cuando estaba al límite", escribió Zwick. "Fue el primer indicio de las profundas corrientes emocionales que bullían en su interior".

El director describió a Pitt como una persona de apariencia calma pero capaz de reaccionar de forma imprevisible. "A primera vista parece una persona tranquila, pero puede volverse impredecible cuando se le provoca; algo que comprobé más de una vez al comenzar el rodaje, mientras ambos nos tanteábamos", sostuvo.

Zwick también apuntó contra su propio método. Señaló que Pitt se ponía visiblemente nervioso cuando una escena exigía emociones profundas, algo habitual en un drama romántico histórico. "Sus ideas sobre Tristan eran diferentes a las mías. Brad había crecido rodeado de hombres que controlaban sus emociones", explicó. "Cuando más presionaba a Brad para que se revelara, más se resistía. Así que seguí presionándolo y Brad siguió contraatacando".

El punto más álgido llegó una tarde, cuando Zwick le dio instrucciones alzando la voz delante de todo el equipo. En retrospectiva, calificó ese episodio como una "provocación vergonzosa". "Brad se acercó a mí, también chillando, y me dijo que retrocediera. Lo más sensato habría sido decirle al equipo que se tomara un descanso de cinco minutos para que ambos pudiéramos hablar del asunto. Pero tenía sed de sangre y no me rendiría", relató.

Pese a los roces, el director reservó elogios para el actor. Lo describió como "una persona sincera y directa con la que es divertido estar y que es capaz de sentir una gran alegría". Las memorias de Zwick repasan así una relación profesional compleja que, aun con tensiones, derivó en uno de los títulos más recordados de la carrera de Pitt.

Por qué importa

El testimonio de Zwick muestra el costado menos conocido del rodaje de un clásico de los 90 y cómo se gestionaban los conflictos entre directores y estrellas en ascenso en Hollywood.

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