Economía

El crédito se estanca: tasas de depósitos caen, pero préstamos siguen caros

La reducción de encajes del BCRA bajó rendimientos de plazos fijos, pero los créditos personales apenas cedieron y el dinero fluye hacia el Tesoro en lugar del sector privado.

Redacción3 min de lectura
El crédito se estanca: tasas de depósitos caen, pero préstamos siguen caros
El crédito se estanca: tasas de depósitos caen, pero préstamos siguen caros

La estrategia del Gobierno para reactivar el crédito enfrenta un obstáculo cada vez más evidente en los números. El Banco Central redujo dos veces en seis semanas los encajes sobre depósitos privados para inyectar liquidez en el sistema, con la expectativa de que se tradujera en más préstamos y mayor consumo. El resultado ha sido el opuesto: las tasas que pagan los bancos a los ahorristas cayeron con rapidez, pero las que cobran por créditos al consumo prácticamente no se movieron.

La diferencia es sustancial. La tasa Tamar, referencia del costo de fondeo del sistema, desplomó de 35% en enero a 22,5% actualmente. Para quien coloca dinero en plazo fijo, ese retroceso es directo: menos rentabilidad. Sin embargo, los créditos personales apenas bajaron de 68% a 65,5%, una compresión tan leve que no representa un verdadero abaratamiento del financiamiento.

"La flexibilización de encajes se traduce en una baja de tasas pasivas porque los bancos remuneran menos los depósitos, pero no en un abaratamiento de créditos", sostuvo Matías Rajnerman, economista jefe del Banco Provincia. "La expansión del crédito al sector privado sigue siendo un objetivo, pero no una realidad", agregó.

La consultora 1816 confirmó esta tendencia. En abril los préstamos en pesos al sector privado cayeron por cuarto mes consecutivo en términos reales, y la tasa de créditos personales promedió 68,3% en los primeros días hábiles de mayo, prácticamente igual a enero y febrero cuando la volatilidad era aún más alta.

La morosidad es la barrera principal. La irregularidad en créditos a hogares alcanzó 11,5% en marzo, máximo desde 2004, tras multiplicarse casi cinco veces desde octubre de 2024, cuando era de 2,5%. Los bancos respondieron con selectividad: no elevaron tasas para compensar el riesgo crediticio, sino que redujeron límites y endurecieron criterios de otorgamiento. Los prestamistas no tradicionales tomaron otra ruta y subieron tasas, pero fracasaron: la mora en billeteras virtuales trepo a 30,1%, casi el triple de los bancos.

Existe un segundo factor que agrava el panorama: la incertidumbre sobre cómo evolucionarán las tasas futuras. Sin cambios en el régimen de "tasa endógena", es difícil prever la trayectoria de rendimientos. En ese contexto de mora elevada e incertidumbre, los bancos tomaron una decisión que frustra los planes del Gobierno: canalizaron la liquidez extra no hacia empresas y familias, sino hacia el Tesoro. Desde mediados de marzo, el Ministerio de Economía captó 5,5 billones de pesos netos en licitaciones, concentrando el 60% del financiamiento neto del año en apenas 45 días.

"Los bancos prefieren prestar más corto que largo y no prestar al sector privado, que tiene alta tasa de incumplimiento, sino al sector público, que tiene probabilidad de default muy baja", explicó Rajnerman.

El resultado es una brecha que se amplía. Los créditos a familias crecieron apenas 0,3% en abril, acumulando una caída del 4% respecto del cierre del año pasado. Los préstamos a empresas se mantuvieron estables. El crédito en dólares sí creció con fuerza vía bonos corporativos, pero eso solo favorece a grandes empresas con acceso al mercado de capitales, no a las familias que necesitan financiar consumo en pesos. La reactivación por la vía crediticia sigue siendo, por ahora, un objetivo del programa económico más que una realidad que los números confirmen.

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