Historia

El elogio británico que marcó el primer partido internacional de pato en Argentina

Tras las Invasiones Inglesas, criollos y oficiales británicos jugaron un partido en Luján que terminó con una frase histórica: "Tienen la mejor caballería del mundo".

Redacción••3 min de lectura
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El llamativo elogio de un general británico tras el primer partido internacional de pato con jinetes criollos

En 1806, después de la primera invasión británica, los jefes y oficiales ingleses capturados fueron alojados en Buenos Aires como prisión. Ante la noticia de una nueva expedición, en octubre de 1807 las autoridades dispusieron trasladarlos al Cabildo de Luján, bajo la custodia de un escuadrón del Regimiento Húsares creado por Juan Martín de Pueyrredon con jinetes reclutados en las estancias y chacras que rodeaban la capital.

Según recordó el historiador Ricardo Hogg, aquellos hombres de campo, avezados en la doma y el manejo del ganado, encontraron en los británicos rivales de su misma talla. Un día decidieron practicar el juego del pato, y el teniente coronel Denis Pack ofreció como recompensa un par de espuelas de plata. La partida, que se considera el primer enfrentamiento internacional de un deporte en nuestro país, antes de la creación de organismos y reglamentos, terminó con victoria criolla. Al entregar el premio, el general Beresford le dijo al oficial a cargo del destacamento: "Lo felicito: ustedes tienen la mejor caballería del mundo".

El reconocimiento a la Federación Argentina de Pato por parte de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, impulsado por el legislador Francisco Lupias y con la presencia del presidente de la entidad, Miguel Di Pasquali, sirvió para rescatar esta historia poco conocida. La ceremonia se realizó por el día del deporte nacional y el 85° aniversario de la institución.

Ciento sesenta años después de aquel partido, el 26 de setiembre de 1966, el príncipe Felipe de Edimburgo, esposo de la reina Isabel II, llegó a Buenos Aires como presidente de la Federación Ecuestre Internacional. Participó del Campeonato Mundial de Saltos Ecuestres y del Abierto de Polo en el Hurlingham Club, en el marco del sesquicentenario de la Declaración de la Independencia.

El sábado 1° de octubre de ese año, el príncipe concurrió al Campo Argentino de Pato en Campo de Mayo para presenciar un partido del torneo Primer Consejo Directivo. Esa mañana, Felipe y el presidente Juan Carlos Onganía habían estado en el Club San Jorge en una práctica de polo entre veteranos, donde sufrió un accidente el jugador Juan Carlos Harriot (padre).

En la cancha ubicada en la puerta 5, el presidente de la Federación, Rafael Alberti Picolli, y los miembros del Consejo Directivo recibieron al visitante, acompañado por el embajador del Reino Unido, Sir Michel Justin Crewell; el ayudante del príncipe, Fernando Leigh; el comandante de Remonta y Veterinaria del Ejército, general Mario Bialet Argerich, y el presidente de la Asociación Argentina de Polo, Manuel Fernández Ocampo.

Jugaron La Totora (R. Massa, Salvador Di Pasquale, Raúl Linaza (h) y L. Risso, con 7 de handicap) y Los Baguales (Enrique Leguizamón, R. Nocetti, Bernardo Mac Cormik y Juan José Aguiar, con 6). Fueron jueces Jorge Celestino Garros y Perico Mapis, y árbitro Julio Ricardo Moreno. La Totora se impuso 6 a 4, con goles de todos sus integrantes. En el entretiempo, el príncipe bajó de la tribuna y se acercó a los jueces para examinar la montura, interesado por la conversación que mantenía con sus acompañantes.

Según el cronista enviado por LA NACION, el juego no fue bueno en la primera parte, pero mejoró al promediar. Al finalizar, Felipe se acercó a los jugadores con su intérprete y cambió algunas palabras. Con Mac Cormik, de Los Baguales, habló en inglés. No era la primera vez que alternaba con hombres de campo: en su visita de 1962, durante el golpe que destituyó a Frondizi, se refugió en la estancia "La Concepción" de Lobos, ofrecida por Malena Nelson de Blaquier.

El deporte nacional volvió a lucirse como en 1806. Este domingo a las 14, esa cancha recibirá el nombre de Alberto del Castillo Posse, quien a fines de la década del 40 impulsó la recreación de un juego que se practica, con pruebas documentales, desde hace 426 años.

Por qué importa

El reconocimiento de la Legislatura porteña pone en valor un episodio que une la historia del pato con las Invasiones Inglesas y con la visita del príncipe Felipe en 1966. Refuerza la identidad del deporte nacional y su vínculo con la tradición rural argentina.

Qué sigue

Este domingo a las 14, la cancha del Campo Argentino de Pato en Campo de Mayo recibirá el nombre de Alberto del Castillo Posse, impulsor de la recreación del deporte a fines de los años 40.

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