Política

El Gobierno esquivó críticas de García Cuerva y llamó "componedora" su homilía

Milei saludó al arzobispo con efusividad tras el tedeum del 25 de mayo, mientras la Casa Rosada evitó confrontar sobre la pobreza y la polarización.

Redacción2 min de lectura
El Gobierno esquivó críticas de García Cuerva y llamó "componedora" su homilía
El Gobierno esquivó críticas de García Cuerva y llamó "componedora" su homilía

El presidente Javier Milei saludó con entusiasmo al arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, tanto al llegar como al abandonar la Catedral Metropolitana durante el tedeum del 25 de mayo. Ese gesto de cordialidad contrastó con el contenido de la homilía del prelado, quien pidió diálogo, criticó a los "haters" en redes sociales, cuestionó la polarización y reclamó empatía con sectores vulnerables. Desde la Casa Rosada optaron por no responder las críticas implícitas.

Funcionarios de la administración nacional caracterizaron el discurso de García Cuerva como "crítico, pero componedor". Un secretario de Estado con injerencia en asuntos eclesiásticos sostuvo que fue "un discurso crítico, pero sin espacio para interpretaciones fuera de contexto" y agregó que se nota "un cambio de Papa, allí hay un puente". Otra fuente oficial subrayó que la Iglesia "quiere trabajar, y que no está identificada políticamente".

La decisión oficial fue mantener la relación con la Iglesia intacta, especialmente considerando los acercamientos previos y la expectativa de una visita del papa León XIV a la Argentina en noviembre próximo. La ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, se encontraba en Roma para participar de una audiencia papal, en lo que se interpreta como señal de diálogo con el Vaticano.

Cuando consultados sobre las referencias de García Cuerva a discapacitados, jubilados y "palabras de odio" —sectores afectados por políticas oficiales—, varios funcionarios prefirieron no comentar. Los que sí opinaron reconocieron el tono crítico, pero lo interpretaron como una invitación a trabajar en conjunto, no como una acusación de responsabilidad.

Las cámaras de la transmisión oficial fueron cuidadosas: no enfocaron al Presidente durante los pasajes más críticos de la homilía, salvo en contadas ocasiones. Milei, por su lado, desplegó gestos adicionales de cordialidad. El más notorio fue con el jefe de gobierno porteño, Jorge Macri, a quien dedicó efusivos abrazos durante los festejos. Esa imagen buscó reparar el desaire del año anterior, cuando Macri quedó con la mano extendida en el mismo lugar.

El Presidente también mantuvo cerca al presidente de la Cámara baja, Martín Menem, acusado por el asesor presidencial Santiago Caputo de estar detrás de críticas difundidas en redes sociales. La vicepresidenta Victoria Villarruel no fue invitada al acto, a diferencia de años anteriores. Caputo recibió un abrazo antes del ingreso pero quedó alejado de las primeras filas. La senadora Patricia Bullrich también fue saludada por Milei en el balcón de la Casa Rosada.

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