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El conurbano, la bomba de tiempo que amenaza la reelección de Milei

La caída del empleo y la actividad en la zona más poblada del país enciende alarmas en el Gobierno y acelera la estrategia electoral.

Redacción4 min de lectura
El conurbano, la bomba de tiempo que amenaza la reelección de Milei
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El economista Ricardo Arriazu, uno de los más respetados por el Gobierno de Javier Milei, lanzó una advertencia que sacudió a Balcarce 50: "Va a caer el Gran Buenos Aires, el gran perdedor por la apertura... y esto plantea un desafío. Hay países que han tomado medidas y Argentina debería tomar medidas porque esto va a generar bolsones de descontento, de desempleo y de pobreza, justo en la zona políticamente más intensa".

El modelo económico libertario, por diseño, beneficia a regiones ligadas a la producción agropecuaria, la minería o la energía, pero perjudica a otras asociadas a la industria y las pymes. El dilema es que una de las zonas perdedoras es el conurbano bonaerense, donde vive al menos el 25% de la población del país. Una bomba de tiempo.

La Encuesta Permanente de Hogares del INDEC registró en el primer trimestre del año un aumento de la desocupación al 9,5% en seis aglomerados urbanos bonaerenses. Hubo saltos significativos en algunos, como Mar del Plata, que pasó del 4,9% en 2023 al 9,3%. También creció la subocupación.

Según la Superintendencia de Riesgo de Trabajo, desde el inicio de la gestión libertaria desaparecieron 1.814 empresas y se perdieron 341.396 puestos de trabajo registrados en el conurbano. En términos políticos, son votos. Y allí apunta Arriazu cuando habla de "la zona políticamente más intensa". También el Gobierno lo sabe, aunque no encuentra la forma de establecer un paliativo que no sea incurrir en herramientas usadas por los gobiernos kirchneristas en época electoral, como bonos o aumento de la ayuda social con emisión. Algo que Milei no hará nunca, aseguran en Balcarce 50.

La Casa Rosada, de la mano del jefe de Gabinete Diego Santilli y a instancias de Luis Caputo, había anunciado un plan para blindar a Milei de un clima de incertidumbre, basado en una reforma política que le permitiera al Presidente ostentar una alianza electoral con una docena de gobernadores a cambio de los votos necesarios para aprobar las leyes del Ejecutivo. Pero los largos quince meses que aún deben transcurrir hasta la elección presidencial parecen complicar su factibilidad.

Una de las primeras en ponerlo en evidencia, inesperadamente, fue la directora del Fondo Monetario, Kristalina Georgieva. La funcionaria, una aliada del Gobierno, respaldó el programa económico, dijo que no veía la necesidad de que Argentina pidiera más financiamiento, elogió el fortalecimiento de las reservas del Banco Central y consideró que el Ejecutivo se encuentra en una posición sólida. Pero también remarcó la necesidad de que el crecimiento sea más "amplio y equilibrado".

Describió que el dinamismo de la economía está concentrado solo en petróleo, gas, minería y agricultura, que "el desempleo no es alto pero mucha gente trabaja en la economía informal"; destacó el rol de las pymes, por lo que hay que "facilitar su acceso al financiamiento para que puedan crecer y contratar más trabajadores". Y abordó con el equipo de Caputo cómo mejorar el acceso al crédito, la situación de los deudores morosos y aumentar el consumo. El dibujo de un camino aún pedregoso hacia la reelección del 2027.

En ese contexto, en el que la mayoría de los sondeos dan cuenta de una caída en la imagen del Gobierno por la situación económica que padecen muchos, se aceleraron los tiempos para la oposición, que "comienzan a ver agua en la pileta, para tirarse", reflexiona un fogueado operador político.

Es el caso del empresario Jorge Brito, un potencial candidato presidencial dentro del hábitat de los Milei y los Macri. En su entorno aseguran que aguardan los resultados de varios estudios para evaluar si el banquero y ex presidente de River se lanza. Quien ya lo hizo, siguiendo los pasos de Carlos Melconián, fue Hernán Lacunza, que quiere ser el postulante del PRO de Mauricio Macri.

La aparición de Lacunza genera una grieta en el PRO. Están quienes dicen que habló antes con Macri y otros dirigentes que lo apoyan como un Plan B del exmandatario. Y los que afirman que el partido amarillo acordará con el Gobierno porque los gobernadores Jorge Macri, Rogelio Frigerio e Ignacio Torres están más cerca del Gobierno que de la oposición, y que en territorio bonaerense el PRO ya cerró con la candidatura de Santilli.

El peronismo, obviamente, también olfatea un escenario propicio para las contiendas. No es casual el lanzamiento del Operativo Cristina candidata con dos claros objetivos: desgastar la postulación presidencial de Axel Kicillof y, si es posible, sacarlo de carrera; e instalar que, pese a su condición de presidiaria, la ex presidenta sigue teniendo mayor poder en el peronismo y puede nombrar a un heredero.

Un avezado dirigente peronista asegura que técnicamente Cristina no puede ser candidata ni siquiera en una interna por la misma razón por la cual ya no es presidenta del PJ: está excluida del padrón electoral. Pero políticamente, puede hacer lo que quiera.

Si el Gobierno logra suspender las PASO, imaginan una interna presidencial de tres o cuatro listas. Una con Axel Kicillof a la cabeza; otra de Cristina acompañada por un Mariano Recalde o Eduardo "Wado" de Pedro de vice; un candidato del Frente Renovador de Sergio Massa, aunque podría no ser el tigrense; y otra fórmula surgida del espacio en el que trabajan Sergio Uñac y Miguel Pichetto. Puede sumarse un quinto postulante, del perfil de Juan Grabois.

Tal vez el mayor peligro para el proyecto de reelección de Milei no resida en los nombres que se barajan en la oposición ni en los movimientos del kirchnerismo, sino en que la foto de hoy muestra que no pudo evitar el resurgimiento de la ancha avenida del medio, producto del descontento en su gestión de un importante segmento social. Con el riesgo de que esa franja salga a buscar un candidato, como lo hizo con el libertario en 2023.

Fuente: Clarín.

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