Religión

El Santuario de la Medalla Milagrosa estrena iluminación nocturna en Parque Chacabuco

El templo con casi 150 vitrales, inaugurado en 1941, ahora resalta su fachada, sus torres y su cúpula de 40 metros con 31 proyectores de luz cálida.

Redacción••4 min de lectura
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A 85 años de su inauguración: la fachada de la histórica iglesia porteña de 150 vitrales ahora se ilumina por las noches

El Santuario de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, uno de los edificios más reconocibles de Parque Chacabuco, sumó una nueva particularidad: por primera vez su fachada cuenta con una iluminación diseñada para resaltar su arquitectura durante la noche. El templo, conocido por reunir casi 150 vitrales, la mayor cantidad en una iglesia porteña, busca convertirse también en un punto de referencia del barrio después de la puesta del sol.

La intervención del gobierno de la Ciudad incluyó la instalación de dos columnas de iluminación y 31 proyectores de luz cálida. Los equipos se ubicaron sobre la avenida Curapaligüe, frente al templo, y sobre la avenida Asamblea, a uno de sus laterales. La obra forma parte de un programa más amplio que alcanzará a 85 fachadas y monumentos históricos en 48 barrios porteños.

Durante el día, la luz natural atraviesa los vitrales y proyecta distintos colores en el interior del santuario, de casi 85 años de vida. Su silueta se identifica con facilidad desde la autopista 25 de Mayo: dos torres, una cúpula de 40,70 metros de altura y una escultura de la Virgen que supera los cinco metros y corona el edificio.

Ignacio Baistrocchi, ministro de Espacio Público, explicó: “Cada barrio tiene edificios o monumentos que los vecinos sienten como propios y, en Parque Chacabuco, uno de esos sitios es este templo. Iluminarlo es una forma de reconocer y reforzar ese vínculo”. Y agregó: “Desde la Ciudad vamos a seguir trabajando en la preservación de la memoria urbana porteña”.

Uno de los principales atractivos del santuario son sus vitrales. Reúne casi 150 piezas que representan, en su mayoría, escenas vinculadas con santos de la Familia Vicentina y con las apariciones de la Virgen a Santa Catalina Labouré. Según la tradición católica, a ella la Virgen le encomendó en 1830 la creación de la insignia que más tarde se conocería como la Medalla Milagrosa.

Los vitrales fueron realizados por Antonio Estruch, un artista catalán que llegó a la Argentina a comienzos del siglo XX e instaló en Buenos Aires su propio taller dedicado al arte en vidrio. El conjunto de este santuario fue su obra más importante en el distrito porteño. Otra de sus producciones puede verse en Las Violetas, la tradicional confitería de Almagro.

La construcción del templo fue impulsada por las Hijas de la Caridad y contó con el apoyo económico de Adelia Harilaos de Olmos, una de las mujeres más ricas de la Argentina de aquella época. La benefactora financió más de la mitad de la obra y siguió personalmente distintos aspectos de la construcción, entre ellos la elección de los mármoles y el diseño de los vitrales. El resto de los fondos se reunió mediante cientos de donaciones particulares, sorteos y actividades organizadas por la comunidad.

La piedra fundamental se colocó en 1930, en la esquina de las avenidas Asamblea y Curapaligüe, con la participación del entonces cardenal Santiago Copello. El proyecto definitivo estuvo a cargo del arquitecto Carlos Massa, responsable de los planos de más de 30 iglesias en esa época. De estilo neorrománico, el santuario tiene tres naves y dos torres en la fachada, con un campanario carillón compuesto por seis campanas y cuatro relojes. Fue inaugurado el 22 de noviembre de 1941.

Este año se cumplen 85 años de aquella apertura, una fecha que coincide con un período de especial movimiento: cada 27 de mes, miles de fieles se acercan al templo para participar de la celebración de la Medalla Milagrosa.

El plan de iluminación está organizado en dos sectores. Por un lado, contempla intervenciones en el Casco Histórico y el eje cívico, con la intención de generar corredores visuales continuos en lugares como la Avenida de Mayo y la calle Florida. Por otro, incluye edificios y estructuras emblemáticas distribuidas por distintas zonas de la Ciudad, con el objetivo de que cada barrio tenga al menos un punto patrimonial destacado durante la noche.

Entre los edificios y monumentos incluidos aparecen el Cabildo, la Catedral Metropolitana, el Monumento a Julio Argentino Roca, Gath & Chaves, el edificio La Inmobiliaria, el Palacio Vera y el Monumento de la Plaza de los Dos Congresos. También forman parte del proyecto distintas facultades de la Universidad de Buenos Aires, como las de Derecho, Ciencias Económicas e Ingeniería, además de iglesias y basílicas como la Basílica Nuestra Señora de Buenos Aires, la Basílica María Auxiliadora y San Carlos y la Basílica de San José de Flores.

En el caso de las dos últimas existe un vínculo particular con el papa Francisco: en María Auxiliadora fue bautizado Jorge Mario Bergoglio y en la Basílica de San José de Flores, según contó en distintas oportunidades, tomó conciencia de su vocación religiosa a los 17 años.

Por qué importa

El templo es un símbolo barrial con casi 150 vitrales y 85 años de historia. La intervención refuerza la identidad de Parque Chacabuco y se suma a un plan que busca darle a cada barrio porteño un punto patrimonial iluminado.

Qué sigue

El programa continuará con las obras en el Casco Histórico, el eje cívico y los edificios emblemáticos de los 48 barrios alcanzados. Resta ver el avance de las intervenciones y la puesta en valor de las basílicas vinculadas al papa Francisco.

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