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Fito Páez y el enojo en Mar del Plata: la producción aclaró qué pasó con la seguridad

Una fuente vinculada al show reconstruyó el episodio que desató la furia del músico en el Estadio Polideportivo Islas Malvinas y negó una represión contra el público

Redacción••4 min de lectura
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El detrás del enojo de Fito Páez en Mar del Plata: qué pasó con la seguridad y qué dijeron los responsables del show

El enojo de Fito Páez durante su recital del sábado en Mar del Plata se convirtió en uno de los episodios más comentados del fin de semana. Desde el escenario del Estadio Polideportivo Islas Malvinas, el músico cuestionó al personal de seguridad al advertir que algunos espectadores eran obligados a permanecer sentados. Horas después, volvió sobre el tema en sus redes: dijo que las formas que vio lo retrotrajeron a “un pasado horripilante e indeseado” y sostuvo que “la cultura represiva existe”.

Ahora, una fuente directamente vinculada con la producción del espectáculo reconstruyó cómo se vivió el episodio desde la organización y aseguró que nunca existió una indicación para impedir que el público se levantara a bailar. Según explicó, la consigna del operativo era evitar que los asistentes abandonaran las localidades que habían comprado para avanzar hacia las primeras filas.

“Vos podés pararte, bailar, hacer lo que quieras. Lo que no podés hacer es estar en la fila diez e irte a la fila uno”, planteó la fuente. El recital tenía localidades numeradas y sectores con distintos valores, con entradas de alrededor de 120.000 pesos en las primeras ubicaciones. Parte del trabajo de la seguridad consistía, justamente, en cuidar el lugar de quienes habían pagado por esas filas.

En ese sentido, cuestionó que el conflicto se interpretara como una prohibición general para permanecer de pie. Si la idea hubiese sido que todos pudieran desplazarse libremente hacia adelante, el esquema habría sido otro: “Ponés campo parado y listo”, dijo.

Según su reconstrucción, eso fue al menos parte de lo que el músico alcanzó a ver desde el escenario. “Él vio a un seguridad del costado que estaba frenando a gente que quería ir de atrás para adelante”, aseguró. Y distinguió: “Puede decirle que no vaya para adelante, no que no se pare”.

La fuente reconoció, sin embargo, que algunos trabajadores pudieron haber interpretado de manera equivocada esa indicación y pedido a espectadores que volvieran a sentarse. “A veces alguno puede entender que tiene que hacerlo sentar. Eso suele pasar”, explicó, y aseguró que esa conducta fue corregida durante el mismo recital. “Lo que dijimos fue: ‘Chicos, hagan su tarea sin frenar a nadie’”, recordó sobre la instrucción posterior.

También admitió otro procedimiento que consideró incorrecto y que, según dijo, fue corregido. “Había una chica del personal que utilizaba un láser para marcar a quienes se movían de su lugar y, en algunos casos, les apuntaba a la cara. Eso se corrigió”, contó. Y agregó que al personal que contratan le insisten con no usar el láser en la cara ni en los ojos, sobre todo con gente grande.

Desde su perspectiva, no se produjo un episodio de violencia física ni una represión contra el público. “No pasó nada”, insistió al hablar del operativo, y aseguró que lo que Páez alcanzó a ver desde el escenario no reflejaba la finalidad con la que estaba trabajando el personal.

Durante el show, el músico había expresado su enojo con dureza. “No son policía, loco, son seguridad. No pueden tocar a la gente. La violencia se terminó”, dijo. Después amplió su reclamo: “No quiero volver a sentir los 70 otra vez en mi país, esté quien esté”. También pidió a los asistentes que no se dejaran “avasallar”.

La persona consultada fue crítica con esa comparación. “Si lo toma y dice bien: ‘Chicos, dejen que la gente haga lo que quiera’, perfecto. Pero se fue a los 70, a las marchas, a decir que tenían cara de policías... se fue a otro lugar”, sostuvo. Y agregó: “¿Qué tienen que ver los 70 con que seguridad frene a alguien? No le pegaron ni reprimieron a nadie. Para mí no fue un buen ejemplo”.

Aun así, aclaró que su mirada sobre el episodio no modifica la admiración que siente por Páez: lo definió varias veces como “un genio” y “un brillante”, y destacó el nivel artístico del espectáculo. Sobre la reacción de la noche, en cambio, dijo: “Se le salió la chaveta”.

El episodio también tuvo repercusiones entre los asistentes. “A la gente no le gustó eso. Muchos me escribieron”, aseguró la fuente. Desde la producción señalaron que después del show recibieron mensajes de espectadores molestos con la reacción del músico y con la interrupción del recital, y también de personas que reclamaban que se respetaran las localidades que habían comprado.

Una espectadora que estuvo presente manifestó su incomodidad con lo ocurrido. “El tipo se desubicó, se desubicó por completo”, opinó. Y explicó cómo afectó su experiencia: “Había una onda bárbara y la cortó. A mí me costó un montón volver a meterme en el show y volver a tener ganas de pararme y de cantar”.

Pese al momento de tensión, desde la producción remarcaron que el espectáculo continuó sin otros incidentes vinculados con la seguridad. La fuente calificó el recital como “excelente” y sostuvo que el operativo siguió adelante después de que se corrigieran las indicaciones al personal.

Por qué importa

El episodio reabre el debate sobre cómo se organiza la seguridad en los recitales masivos y sobre los límites entre cuidar las localidades numeradas y permitir que el público disfrute del show.

Qué sigue

No hay una instancia formal pendiente: el recital ya se realizó y la producción asegura que las indicaciones se corrigieron esa misma noche. Resta ver si Páez vuelve sobre el tema en sus redes.

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