Inteligencia Artificial

La IA que filtra CVs deja afuera a jóvenes de barrios vulnerables en Argentina

El 37% de las empresas argentinas ya usa inteligencia artificial para seleccionar personal y los sesgos del algoritmo golpean a los postulantes más pobres.

Redacción••3 min de lectura
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La IA que filtra CVs deja afuera a jóvenes de barrios vulnerables en Argentina

En Argentina, el 37% de las empresas ya usa inteligencia artificial para seleccionar personal, según un relevamiento de la consultora Randstad. Esos sistemas reciben los CV, los ordenan y les asignan un puntaje antes de definir quién sigue en carrera. Para los jóvenes de barrios vulnerables que buscan su primer empleo formal, esa barrera invisible puede ser decisiva.

En la sede de la fundación Cultura de Trabajo, todos los martes un grupo de adolescentes y jóvenes de entre 18 y 24 años se sienta frente a una computadora, muchas veces la única a la que pueden acceder, para aprender a armar su currículum. La directora de la ONG, Alexandra Carballo Frascá, les da una mala noticia: van a tener que reescribir ese CV para cada postulación.

“Si el aviso pide un ‘ayudante de cocina con experiencia en lavavajillas’ y el chico escribió ‘bachero’ o ‘lavaplatos’, lo más probable es que no pase el filtro”, dice Carballo Frascá. Cuando lo explica, cuenta, el desconcierto es general. Nadie entiende cómo, teniendo la experiencia, un sinónimo puede dejarlos afuera.

El antecedente que encendió las alarmas es un estudio de la Universidad de Stanford, que analizó 4 millones de postulaciones evaluadas por sistemas de IA usados por más de 150 empleadores. El resultado comprobó sesgos raciales significativos al recomendar qué candidatos avanzaban en los procesos de selección. La pregunta que se instaló entre las organizaciones sociales fue directa: ¿puede una tecnología pensada para ordenar miles de postulaciones convertirse en un filtro de clase social?

“Nadie lo dice abiertamente. La tecnología avanza, pero los sesgos quedan. Vivir en un barrio vulnerable sigue siendo un factor excluyente, por más talento y experiencia que tenga el postulante”, sostiene la directora de Cultura de Trabajo. “Solo que ahora, con la tecnología, estas barreras quedan menos expuestas”, agrega.

Nicolás Torres, referente territorial de la villa 1-11-14 y cofundador del espacio comunitario Hacemos Popurrí, explica que una de las primeras estrategias que aprenden los jóvenes al buscar trabajo es ocultar la dirección de sus casas. “Si el currículum dice que vivís en el Bajo Flores, te resta posibilidades de que alguien te contrate. Entonces ponemos la dirección de otro lado para que nos llamen”, afirma. “Con la gente de los barrios el sistema pone el acento en otras cosas: mira cómo te vestís y no tu potencial”, resume.

El manejo de herramientas de inteligencia artificial, como Claude y otras plataformas, es otro punto de desigualdad. “Hoy la IA ensancha la brecha”, dice Torres. Su diagnóstico es duro: casi nadie conoce estas herramientas, las escuelas primarias ni siquiera enseñan tecnología y, por lo que él ve, ningún chico busca trabajo con ayuda de IA.

La entrevista virtual, que para algunos es una facilidad, en esos contextos se convierte en otro desafío. “Pagar internet se vuelve difícil si hay más de un chico en casa. Y sostener una videollamada es complicado cuando no existe un lugar apropiado”, describe. Por eso desde Cultura de Trabajo empezaron a ofrecer computadoras, conexión y salas silenciosas. “A veces las entrevistas virtuales son por Teams y los chicos nunca lo usaron”, advierte Carballo Frascá.

La experiencia de BisBlick, una ONG que acompaña a chicos que viven en la pobreza para que sean los primeros profesionales de su familia, confirma el riesgo. En una convocatoria de becas debían pasar de 600 postulantes a 200 y dejaron que la IA hiciera el primer filtro. Al revisar los perfiles descartados, la directora Belén Ochoa y su equipo encontraron unos 20 jóvenes que no deberían haber quedado afuera y los reincorporaron.

En uno de los casos, el sistema había descartado a un chico por ser hijo de un padre con estudios terciarios, sin registrar que ese padre lo había abandonado y que solo vivía con su madre, que trabajaba en la informalidad. “Esos matices son muy importantes”, dice Ochoa. Y remarca: “Los sesgos humanos no desaparecen: simplemente se trasladan a las decisiones de diseño de los procesos”.

Por qué importa

La IA ya decide quién pasa a la siguiente etapa en miles de búsquedas laborales en Argentina. Si los algoritmos reproducen prejuicios, los jóvenes de barrios vulnerables quedan excluidos antes de que un humano lea su CV.

Qué sigue

Las organizaciones sociales piden auditar los sistemas de selección y capacitar a los jóvenes en herramientas digitales. El debate sobre cómo regular los sesgos de la IA en el empleo recién empieza en el país.

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