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Klan vuelve a la Final Nacional de Red Bull Batalla: "Soy la vara que mide el estatus"

El freestyler argentino, campeón en 2021, competirá el 2 de octubre en Deseo Club y prepara un nuevo disco para el 22 de ese mes.

Redacción••6 min de lectura
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"Me gusta ser la vara que mide el status de los competidores nuevos": Klan se prepara para la Red Bull Batalla 2026

Klan vuelve a una Final Nacional de Red Bull Batalla. Lucas Matías Santo, de 32 años, es uno de los nombres que mejor representa la historia del freestyle argentino: empezó a competir alrededor de 2008, recorrió plazas de todo el país y fue campeón argentino en 2021. La nueva edición se disputará el 2 de octubre en Deseo Club, con competidores de distintas generaciones.

Su vínculo con la marca comenzó mucho antes del título. En 2009 iba al cyber a mirar las batallas y seguía a quienes competían en las nacionales. Con los años se convirtió él mismo en protagonista. Atravesó distintas épocas de la escena, desde las plazas con recursos limitados hasta el presente, con grandes producciones y una atención que antes estaba reservada a los escenarios.

En paralelo construyó una carrera musical: tiene más de 13 álbumes y trabaja en Sin censura, su próximo disco, que saldrá el 22 de octubre. Después de alejarse un tiempo del freestyle para concentrarse en la música, volvió a competir porque, según explica, las batallas siguen teniendo para él un componente personal que excede la competencia.

Antes de una nueva Final Nacional, Klan repasa su recorrido, analiza los cambios del freestyle argentino y su lugar frente a las nuevas generaciones. "Cuando me quieren cruzar y ganarme, me hace sentir felicidad", dice. "En un toque soy la vara que mide su status en ese momento".

¿Qué significa para vos volver a competir en una Nacional después de tantos años?

Cuando pienso en la cantidad de nacionales que tengo, primero pienso que soy una persona que no se cansa de buscar e intentar. Eso me lo reconozco. Es como un abrazo personal que me doy a mí mismo, porque hay que creer en uno. Si uno no se la cree, ¿cómo espera crear y que además le crean? He visto, en plano secuencia, muchas caras, muchos competidores, muchos jurados y muchos eventos. He vivido eventos con 10.000 personas y con 20 en la pandemia. Una locura. Y me enorgullece. Mi campeonato llevó muchos años hasta poder cumplirse. Siempre era volver a casa diciendo "el próximo será". Llegó un momento en el que incluso llegué a dudarlo y a cansarme. Dije: "Bueno, estoy dispuesto a soltar esto porque necesito ponerme atención personalmente en otras cosas".

¿Qué lugar ocupa hoy el freestyle en tu vida?

Para mí el freestyle, las batallas y Red Bull son la primera ilusión que tuve desde chico. En 2009 iba al cyber a ver Red Bull, a ver competir a Fresco (Frescolate, el primer campeón internacional de Batalla) y a distintos referentes. Todo eso converge en una salvación. Para mí es una especie de terapia. Hoy lo tomo desde ese lado. No creo que tenga que demostrar nada en el freestyle, pero sí tengo mucho que soltar. Tengo diferentes batallas internas y creo que tengo una deuda pendiente conmigo mismo, una conversación con mi psicólogo llamado Red Bull Batalla, que tiene que ocurrir en un gran escenario. Quiero dejar uno de esos bailes que puedan quedar forever.

¿Vas con la intención de volver a ser campeón?

Yo voy a rapear al máximo nivel. Soy una persona medio cabulera, no puedo decir cosas que sean mufa. Pero sí soy una persona muy creyente en mi show. Voy a dar el máximo contra lo que me toque. Y si los resultados son favorables, tocará encarar lo que realmente creo que estoy buscando. Porque la medalla la tengo en mi casa. No sé si estoy yendo por un trofeo que represente lo mismo que el otro. En realidad estoy buscando lo que hay después. Me gustaría dar un buen papel internacionalmente en Red Bull, tomar mi bandera y representarla así como pude hacerlo en las calles y en los parques. Tenemos una cultura muy nuestra, una forma particular de manejarnos en los escenarios de acá. Me gustaría poder ir a representar internacionalmente bajo esa misma metodología: soltar el prime, soltar lo máximo, sentirme 100% libre y que pase lo que tenga que pasar.

¿Cómo ves a los competidores que llegan a esta Nacional?

Muchas caras nuevas, y siento que eso está rebueno. Está divertido. Sería aburrido seguir compitiendo contra la misma gente, pero al mismo tiempo también hay nombres como los de Cacha y Mecha. Con Cacha tenemos muchísimas batallas desde hace mucho tiempo, todas muy de tope de gama. Es como un duelo saiyajin entre él y yo. Creo que eso va a estar muy divertido si llega a ocurrir otra vez. Y con Mecha siempre que hablo me comparo con Cars. Para mí él sería el auto nuevo y mis herramientas suelen ser la experiencia, por cuestiones de edad, de desempeño y de comprensión del formato y de la competencia. Creo que está rebueno porque me inspira. Soy consciente, porque él mismo me lo ha dicho tanto en persona como en batallas, de que yo le genero lo mismo. Con el chabón nos vemos y nos dan ganas de matarnos. Pero porque también sé que él representa eso en su generación, como yo lo representé en la mía.

¿Y qué te genera saber que muchos de esos competidores van a querer cruzarte y ganarte?

Para mí, ser consciente de que ellos quieren cruzarme y ganarme me hace sentir felicidad. Porque, en un toque, soy la vara que mide su estatus en ese momento. Al vencerme a mí tomarían otro tipo de confianza o se sentirían mejor. No es cualquier cosa de decir "competí contra Klan" o "perder contra Klan". Y mucho menos "le gané a Klan". Entonces, lejos de intimidarme, me parece hasta divertido. También me da como cierto masaje en los hombros de: "Dale, andá y matalos".

Vos viviste la escena desde las plazas hasta este presente, con producciones mucho más grandes. ¿Cómo viste esa transformación?

Todo nace desde ese origen. Todo nace de la plaza. Todos los artistas que después nos representarían como campeones del mundo o como artistas de rap o de trap que llenarían estadios emergen desde la plaza. Siento que los tiempos de Dios son perfectos. Es una especie de justicia divina que el lugar del que todo emerge sea mimado de esa forma. Que se lleven las mismas cámaras que se llevan a grandes escenarios, que se les dé la misma atención a los pibes en un parque que a un artista en un camarín. Que se lleven categorías de élite a un lugar donde se los puede cruzar un pibe que quizás no podría pagar una entrada para ir a verte a otro sitio. He recorrido plazas de todo nuestro país, tanto en el interior como en Buenos Aires, y también otros países. Creo que la escena está en su punto cúlmine. Lo que está pasando es el tope de gama del contenido bien cuidado y presentado del rap de calle hacia la gente.

¿Cómo cambió tu manera de competir desde tu primera Red Bull hasta ahora?

Creo que podría separarse en algunos años. Del 2014 al 2016 no sé si hubo mucho cambio en cuanto al ritmo y al método que utilizaba para ejecutar mis rimas. Era una persona más del punch, por lo menos en Red Bull. Del 2016 en adelante fui más de tirar flows, tratar de bajar estructuras, trabajar mucho mi puesta en escena, el lado más estético y volverme un artista consciente de dónde estaba y qué estaba haciendo. En 2021 gano estando, ponele, a un 20% del nivel que sé que puedo dar en un cypher. Pero tenía la más mil. Estaba convencido. Era una cuestión energética.

Por qué importa

Klan es uno de los referentes históricos del freestyle argentino y su regreso mide el pulso de una escena que pasó de las plazas a las grandes producciones. Su lugar como rival a vencer marca el vínculo entre las viejas y las nuevas generaciones.

Qué sigue

La Final Nacional del 2 de octubre en Deseo Club definirá al campeón argentino y al representante internacional. Klan también lanzará Sin censura el 22 de octubre, en plena temporada de batallas.

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