Economía

La carga tributaria argentina expulsa trabajadores del sector formal

Con una presión impositiva que duplica ganancias empresariales, expertos proponen una reforma en tres fases para recuperar el crecimiento económico.

Redacción3 min de lectura
La carga tributaria argentina expulsa trabajadores del sector formal
La carga tributaria argentina expulsa trabajadores del sector formal

La carga tributaria argentina es tan elevada que expulsa trabajadores y empresarios del sector formal hacia la informalidad. Javier Milei llegó al poder con la promesa de terminar con déficits crónicos, controlar la inflación y recuperar el crecimiento. Cumplió con los dos primeros objetivos, pero eso no es suficiente para restaurar la prosperidad que alguna vez caracterizó al país.

El verdadero obstáculo para un crecimiento sostenido es un sistema de 155 impuestos que asfixia la actividad formal. Solo siete de ellos representan el 87% de la recaudación total. El Banco Mundial estimó que estas capas tributarias generan una carga efectiva promedio que supera el 106% de las ganancias de una empresa típica, la segunda más alta del mundo después de Comoras. Este nivel de tributación destruye todo incentivo a la inversión y hace imposible el cumplimiento pleno de obligaciones.

Los aportes patronales y laborales suman entre el 35 y 41% de los salarios, más el impuesto a las ganancias para trabajadores registrados. Esta brecha tributaria lleva a muchos a buscar arreglos informales y ocultar ingresos, incluso con salarios nominales más bajos. Millones de argentinos se han refugiado en los márgenes de la sociedad para escapar de estas cargas impositivas, vaciando la base tributaria.

Según el Indec, el 44,1% de la población ocupada trabaja en la informalidad. Las empresas informales tienen acceso limitado al crédito y pocos incentivos para invertir en maquinaria o capacitar trabajadores, lo que limita las oportunidades de crecimiento estructural. Una investigación comparativa demuestra que mayor presión tributaria está fuertemente asociada con aumento de informalidad: en la construcción, cada punto porcentual adicional de impuestos corresponde a un incremento del 8,5% en la informalidad.

El desafío es evidente: cada aumento de impuestos genera menos recaudación porque la gente pasa a la informalidad. Las rebajas impositivas podrían aumentar ingresos públicos si hogares y empresas vuelven al cumplimiento. Se propone un enfoque gradual basado en datos que le dé tiempo al sector privado para responder.

La propuesta contempla tres fases. La Fase 1 reemplazaría los impuestos provinciales sobre ingresos brutos por un impuesto a las ventas al consumidor y reduciría el IVA nacional al 10% de forma neutral en recaudación. Reestructuraría la coparticipación para alinear autoridad de gasto con responsabilidad política. Milei discutió recientemente esta idea a grandes rasgos.

La Fase 2 eliminaría progresivamente impuestos distorsivos al comercio para que Argentina se inserte en mercados mundiales. La Fase 3 concretaría reducciones de tasas sobre impuesto a las ganancias y aportes previsionales a mediano plazo.

Junto con estas reformas, el plan de blanqueo impositivo incluido en la ley de modernización laboral sancionada en marzo de 2026 será un catalizador clave para que argentinos vuelvan a la economía formal. El blanqueo permite que empresas que contraten nuevos empleados registrados sin aportes en los últimos 12 meses paguen solo 2% de aportes patronales por hasta cuatro años.

En conjunto, estos cambios podrían sacar a argentinos de la sombra fiscal. Más importante, representarían un cambio cultural profundo: los argentinos ya no se sentirían obligados a ocultar su vida e ingresos. La confianza mutua podría volver a ser rasgo definitorio de la vida argentina.

Argentina fue alguna vez uno de los países más ricos del mundo. Solo hace falta el entorno de políticas correcto para volver a serlo.

Más en Economía