Política

La pobreza en 32,3% y la caída de la actividad complican la visita del Papa al Gobierno

Funcionarios libertarios admiten que el encuentro de León XIV con la CGT en la UCA y su paso por el Cotolengo Don Orione tendrán una lectura política desfavorable para Milei.

Redacción••2 min de lectura
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La economía y la visita del Papa, un combo que preocupa al Gobierno

El Gobierno intentó durante meses evitar que la llegada del Papa a la Argentina se convierta en un acontecimiento político. Los funcionarios que mantienen diálogo con la Iglesia repitieron que la visita tendrá carácter pastoral y religioso, y remarcaron que León XIV no tiene el perfil político del Papa argentino, que supo incidir en la política local. Sin embargo, en despachos clave de la administración libertaria ya descartan esa posibilidad.

Un funcionario que habla con frecuencia con Javier Milei admitió que hay dos puntos de la agenda papal que forzarán lecturas políticas desfavorables para el Presidente. "El encuentro en la UCA con la CGT y la visita del Papa al Cotolengo Don Orione serán dos situaciones que no nos dejarán bien parados", sostuvo.

Dos datos oficiales conocidos en las últimas horas alimentan ese pronóstico. Las cifras difundidas este jueves mostraron que la pobreza llegó al 32,3% por el rebrote de la inflación en el primer semestre. El Gobierno sostiene que esa curva volverá a bajar en lo que resta del año, pero el Papa llegará a principios de noviembre con ese número ya en su registro. La Iglesia es la institución argentina que percibe con mayor velocidad los momentos en los que se deteriora la situación social.

El otro dato es la contracción de la actividad económica: la economía se contrajo un 2,9% según la medición de julio. Es difícil que esas dos cuestiones queden fuera de la conversación entre el Papa y los sindicalistas en la UCA.

Cuando León XIV llegue a la obra de Don Orione en Claypole, una de las zonas más castigadas del conurbano bonaerense, ni siquiera hará falta pronunciar la palabra pobreza. Mientras recorra ese lugar será imposible no recordar que el Gobierno lleva meses buscando atajos para recortar el dinero que el Estado nacional destina al tratamiento de las personas con discapacidad, y que sólo la presión política interna obligó a los libertarios a armar de apuro un proyecto de ley para escapar del embrollo que generó el Presupuesto 2027, que incluía un nuevo recorte de los fondos de asistencia.

Entre los millones de fieles que asistan a los encuentros con el Papa habrá muchas personas que votaron a Milei y que están dispuestas a repetir esa opción el año que viene. También es posible poner en duda la influencia electoral de la visita de un líder religioso que eligió la fecha de su llegada para alejarla lo máximo posible de los períodos electorales. Aun así, el Papa, cabeza de una Iglesia que hoy prefiere reforzar su mensaje igualitario y llama a luchar contra la pobreza y otras formas de exclusión social, quedará atado a mensajes con lectura política obligada.

El Gobierno tendrá que decidir si asiste a esas situaciones con humildad y mansedumbre o si el Presidente reflota la vena confrontativa con el Vaticano.

Por qué importa

La visita papal expondrá en un mismo escenario los dos datos que más golpean al Gobierno: pobreza y caída de la actividad. El paso por Claypole y el encuentro con la CGT instalarán la agenda social en plena discusión por el Presupuesto 2027 y los fondos para discapacidad.

Qué sigue

El Papa llega a principios de noviembre. Antes, el Gobierno deberá definir cómo gestiona su agenda pública y si mantiene el recorte de fondos para discapacidad que ya generó tensión interna en el oficialismo.

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