Jardinería

La regla de las tres podas: qué cortar en primavera y qué dejar intacto

La paisajista Carolina Pell explica cómo distinguir la primavera temprana de la tardía para no arruinar la próxima floración

Redacción••4 min de lectura
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La regla de las tres podas: qué cortar en primavera, qué esperar y qué dejar intacto

La primavera no llega de golpe al jardín. Primero aparecen los brotes tímidos, la temperatura se vuelve más amable y algunas plantas empiezan a despertar mientras todavía puede sorprender una helada. Después, el crecimiento se acelera y el jardín entra en otra dinámica. Entre una etapa y otra cambia también la manera de intervenir con la tijera.

La paisajista Carolina Pell propone mirar la estación en dos tiempos. "Podemos distinguir dos grandes momentos de esta estación que esperamos con tantas ansias los jardineros, la primavera temprana, con temperaturas más amables, donde aún podemos recibir lluvias y alguna que otra helada leve, según la zona. Luego tenemos la primavera tardía, anticipo de lo que será la plena época estival", explicó. La diferencia parece sutil, pero resulta decisiva para decidir qué cortar, qué esperar y qué conviene dejar tranquilo.

En la primavera temprana, la tijera puede ocuparse de tareas de limpieza y renovación. Es el momento de retirar partes secas, ordenar determinadas herbáceas y dividir aquellas plantas perennes que necesitan recuperar espacio. También pueden intervenirse algunas gramíneas de ciclo cálido cuando ya se observa el rebrote verde en la base.

La señal importante no está en el calendario sino en la propia planta: antes de cortar, conviene comprobar que comenzó a activarse nuevamente. En este momento también puede ser necesario revisar el riego, aunque sin caer en la tentación de reproducir automáticamente el esquema del verano. El jardín todavía está saliendo del invierno y sus necesidades hídricas son diferentes.

Uno de los errores más frecuentes es podar demasiado pronto. Muchas plantas que florecen en invierno o a comienzos de la primavera todavía tienen algo para ofrecer. Cortarlas antes de tiempo significa eliminar justamente aquello que se esperaba disfrutar. Por eso, en la primavera tardía, Pell recomienda intervenir sobre las ramas que ya florecieron y cuyas flores están marchitas.

"Cortar las flores pasadas estimulará mayor floración y mejor estructura para la planta al no perder energía en generar semillas", sostuvo la especialista. No se trata de cortar por cortar, sino de retirar aquello que ya cumplió su función y permitir que la planta concentre sus recursos en lo que viene.

La tercera regla es probablemente la más difícil para un jardinero entusiasta: no intervenir también es una forma de cuidar. No todas las especies agradecen una poda primaveral; algunos árboles y arbustos forman sus botones florales sobre ramas desarrolladas durante la temporada anterior. Si esas ramas se eliminan antes de la floración, el resultado puede ser un jardín mucho menos florido.

Magnolias, determinados prunus, azaleas y coronas de novia (Spiraea) son ejemplos clásicos de plantas que conviene conocer antes de meterles la tijera. En estas especies, una poda realizada en el momento equivocado puede significar sacrificar buena parte de la floración.

Con los árboles ocurre además algo todavía más importante: la poda durante el período de brotación puede quitar parte de la superficie foliar que el ejemplar necesita para recuperar sus reservas y completar su nuevo follaje. La Ciudad de Buenos Aires establece, por esta razón, períodos de veda para determinadas podas durante la primavera.

Hay una tentación muy común cuando empiezan a aparecer los primeros brotes: adelantarse. Pero una planta que recién está despertando todavía puede atravesar días fríos, lluvias abundantes o incluso alguna helada tardía. En esta etapa, conviene evitar intervenciones drásticas y reservar la tijera para aquello que realmente necesita ser eliminado.

La llegada de la primavera tardía modifica el escenario. El aumento de temperatura acelera el crecimiento y también incrementa la demanda de agua. Pell señala que cuando las temperaturas suben y pasan varios días sin lluvias, es necesario reforzar el riego, pero priorizando riegos profundos y espaciados.

En un jardín de estética tradicional, una flor seca suele interpretarse como algo que hay que eliminar de inmediato. Pero no siempre conviene hacerlo. Si el objetivo es prolongar la floración, retirar determinadas flores pasadas puede ser beneficioso. Si la planta tiene interés ornamental por sus frutos, semillas o estructura seca, la historia cambia.

Esto es especialmente importante en jardines naturalistas, donde las plantas no se diseñan únicamente para verse atractivas durante el pico de floración. Las estructuras que quedan después pueden alimentar aves, ofrecer refugio a insectos y aportar textura durante meses.

Antes de sacar la tijera, conviene mirar tres cosas: qué parte de la planta terminó su ciclo, qué está por florecer y qué estructura conviene conservar. La primera determina qué cortar. La segunda indica cuándo esperar. La tercera recuerda que un jardín no necesita estar permanentemente intervenido para verse bien.

Por qué importa

La poda mal timing es una de las principales causas de pérdida de floración en jardines domésticos. Entender el ritmo de cada especie evita estrés innecesario en las plantas y ahorra trabajo.

Qué sigue

Con la llegada de la primavera tardía y el aumento de temperaturas, habrá que reforzar el riego con riegos profundos y espaciados, y ajustar las intervenciones según el crecimiento de cada planta.

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