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Lula llevará a la ONU su agenda de soberanía a dos semanas de las elecciones en Brasil

El presidente brasileño abrirá la Asamblea General con un discurso de unos 20 minutos centrado en la defensa de la democracia, el crimen organizado y los conflictos globales.

Redacción3 min de lectura
Lula planteará en la Asamblea General de la ONU el Brasil y el mundo que defenderá si sigue en el poder

El presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, abrirá este martes la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York con un discurso de alrededor de 20 minutos que marcará su última gran aparición internacional antes de la primera vuelta de las elecciones presidenciales brasileñas, prevista para el domingo 4 de octubre. Según fuentes oficiales, el mandatario expondrá los ejes de las agendas nacional e internacional de su gobierno, hoy difíciles de separar.

La defensa de la soberanía y de la democracia, el combate al crimen organizado, el cambio climático y la necesidad de enfrentar con más eficacia los conflictos globales, en particular las guerras en Ucrania y en Medio Oriente, serán los puntos centrales del mensaje. Lula hablará ante la Asamblea como es tradición para el jefe de Estado brasileño y enviará mensajes sin nombrar destinatarios.

Uno de los principales receptores será el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien discursará en segundo lugar. No está prevista una reunión bilateral entre ambos, aunque no se descarta un breve encuentro en los pasillos de la sede, como ocurrió el año pasado, cuando un saludo rápido sirvió para calmar tensiones diplomáticas que persisten.

El Palacio del Planalto sostiene que la Casa Blanca intenta tutelar temas domésticos de Brasil desde el regreso de Trump al poder. Entre los ejemplos que mencionan fuentes oficiales brasileñas figuran la aplicación de tarifas comerciales por encima del promedio impuesto a otros países, la defensa de dirigentes políticos como el expresidente Jair Bolsonaro —condenado a 27 años y tres meses de prisión por el Supremo Tribunal Federal por liderar un intento de golpe de Estado el 8 de enero de 2023—, el intento de eliminar mecanismos financieros como el PIX y los cuestionamientos a la política de seguridad brasileña.

La semana pasada, Trump envió al Congreso su evaluación anual sobre las naciones con mayor tránsito y producción de drogas ilícitas. El documento generó tensiones con México y malestar en Brasilia. La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, rechazó las evaluaciones unilaterales y exigió a Washington que rinda cuentas de manera recíproca sobre el lavado de dinero, la distribución interna y el contrabando de armas hacia el sur.

En Brasilia, asesores internacionales de Lula consideran llamativo que Brasil y México hayan sido criticados mientras Venezuela, gobernada por Delcy Rodríguez, ni siquiera fue mencionada. El Departamento de Estado afirma en el informe que Brasil no ha hecho lo suficiente contra el Primer Comando de la Capital (PCC) y el Comando Vermelho (CV), y no dice una palabra sobre el crimen organizado venezolano, país que hasta el ataque militar estadounidense del 3 de enero era considerado un Estado en manos del crimen organizado.

Recomponer las relaciones con Estados Unidos es una de las principales prioridades de Lula en caso de lograr un cuarto mandato, aunque en Brasilia admiten que se trata de un desafío enorme. Fuentes diplomáticas reconocen que el vínculo con la administración Trump fue y es un dolor de cabeza y que hasta ahora no se lograron tender puentes eficientes en Washington. Se espera un cambio de embajador y, probablemente, un recambio en el Ministerio de Relaciones Exteriores.

El canciller Mauro Vieira desea continuar en el cargo, pero fuentes cercanas a Lula señalan que la tendencia del presidente sería cambiar el comando de Itamaraty. Las dificultades con Estados Unidos explicarían buena parte de esa eventual decisión.

En paralelo, en Brasilia crece la mención de un escenario que genera preocupación en Itamaraty: una victoria de Flavio Bolsonaro y la posibilidad de que su hermano, Eduardo Bolsonaro, sea el futuro canciller. El exdiputado fue condenado a 4 años y 2 meses de prisión por coacción en el curso de un proceso judicial, y el STF determinó por unanimidad que utilizó su influencia internacional para presionar y desestabilizar a la Justicia brasileña con el fin de frenar la condena de su padre. Otra opción que circula en el mundo bolsonarista es la senadora Tereza Cristina, exministra de Agricultura, bien vista dentro de Itamaraty.

Por qué importa

El discurso funciona como una plataforma de campaña internacional para Lula y como termómetro del vínculo con Washington, una relación clave para la economía y la seguridad de Brasil.

Qué sigue

La primera vuelta del 4 de octubre definirá si Lula busca un cuarto mandato. En caso de victoria, se espera un cambio de embajador en Washington y un posible recambio en Itamaraty.

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