Vivienda

Murió Maricarmen, la jubilada desalojada en Madrid: su caso y el alerta por el alquiler en Argentina

La mujer de 87 años falleció en un hospital de Madrid tras el desalojo que conmovió al mundo. Un informe local advierte por el avance del envejecimiento inquilino.

Redacción••3 min de lectura
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Murió Maricarmen, la jubilada desalojada en Madrid: su caso y el alerta por el alquiler en Argentina

María Carmen Abascal, la mujer de 87 años que fue desalojada de su departamento en Madrid tras más de siete décadas viviendo allí, murió este miércoles en el hospital Gregorio Marañón de esa ciudad. La noticia la comunicó el Sindicato de Inquilinas, que había acompañado su reclamo. Su fallecimiento ocurrió después de que se alcanzara un acuerdo para que pudiera regresar a la vivienda, algo que finalmente no llegó a ocurrir.

La mujer, conocida como Maricarmen, había sido desalojada el 23 de septiembre por una orden judicial. No había dejado de pagar el alquiler: lo que no podía cubrir era el aumento que le exigían, por lo que seguía abonando el monto que su jubilación le permitía. La imagen de su salida en camilla recorrió el mundo y la convirtió en símbolo de la crisis de acceso a la vivienda.

Detrás del caso aparece una discusión más amplia que también atraviesa a la Argentina. Un informe del investigador Matías Araujo, de la Fundación Tejido Urbano, toma la historia de Maricarmen como punto de partida para analizar las trayectorias residenciales de España y del país. La situación habitacional con la que una persona llega a la vejez se construye durante décadas, y en ese recorrido la informalidad laboral argentina ocupa un lugar central.

Según el relevamiento, en la ciudad de Buenos Aires había en 2022 unos 53.453 hogares inquilinos de 65 años o más, casi el doble de los 29.949 de 2001. En poco más de dos décadas, la proporción de hogares de adultos mayores que alquilan pasó del 10,2% al 14,7%, mientras que la de propietarios cayó del 82,4% al 76,2%.

El dato se agrava por la composición de esos hogares: el 56,5% está integrado por una sola persona y otro 15,1% solo por una pareja. Es decir, más de siete de cada 10 hogares mayores que alquilan no tienen otros integrantes que puedan contribuir a sostener los gastos. En los aglomerados urbanos del país, el informe estima que 359.754 personas de 60 años o más viven en viviendas alquiladas.

El problema de fondo aparece al mirar a las generaciones más jóvenes. En países con fuerte cultura de la propiedad, el alquiler funcionaba como una etapa previa a la compra. Ese recorrido empezó a modificarse: en Buenos Aires, alrededor de seis de cada 10 jefes de hogar de entre 25 y 29 años eran inquilinos en 2025, y el alquiler sigue siendo predominante durante los 30. El punto de equilibrio entre propietarios e inquilinos aparece recién entre los 40 y 44 años, unos 10 años más tarde que en 2005.

La diferencia clave entre España y la Argentina es el crédito hipotecario. España conserva un sistema que funciona con regularidad, mientras que el país atravesó décadas de inflación, devaluaciones y períodos casi sin crédito de largo plazo. A eso se suma la informalidad laboral, que impide demostrar ingresos para acceder a un préstamo y, décadas después, se traduce en menores ingresos previsionales.

El problema se vuelve acumulativo: menos capacidad de ahorro durante la vida laboral, más obstáculos para el crédito, menor posibilidad de comprar una vivienda y, al final, la necesidad de seguir pagando un alquiler durante la jubilación. "Si además esa persona llega al retiro sin patrimonio residencial, el alquiler permanece como un gasto regular durante una etapa en la que las posibilidades de incrementar los ingresos son menores", plantea Tejido Urbano.

El caso de Maricarmen ya había tenido repercusión en la Argentina por el debate sobre el acceso a la vivienda. En ese marco, el desalojo de Maricarmen Abascal en Madrid concentró la atención sobre los adultos mayores que alquilan, una situación que el informe proyecta como un fenómeno creciente en las próximas décadas.

Por qué importa

El caso expone un problema que la Argentina ya registra: cada vez más adultos mayores llegan al retiro sin vivienda propia y deben seguir pagando alquiler con ingresos que no aumentan. Afecta a 359.754 personas de 60 años o más en aglomerados urbanos.

Qué sigue

Queda por ver si el acuerdo para que Maricarmen regresara a su departamento tiene continuidad para otros inquilinos en situación similar. En la Argentina, el debate sobre crédito hipotecario y alquiler para jubilados seguirá abierto en las próximas décadas.

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