Desalojo de Maricarmen Abascal en Madrid: 87 años, siete décadas en su casa y una crisis política
La mujer fue retirada en camilla de su departamento en Retiro tras el cuarto intento de desalojo; Pedro Sánchez habló de "tragedia social"

Maricarmen Abascal, de 87 años y con movilidad reducida, fue desalojada este miércoles de la vivienda del barrio madrileño de Retiro en la que vivió durante más de siete décadas, después de una larga batalla judicial con la empresa propietaria. La comisión judicial ejecutó el desalojo cerca del mediodía, en medio de un fuerte operativo policial y una concentración de cientos de personas. Personal sanitario sacó a la mujer en camilla y la trasladó a un hospital.
El caso se remonta a 1956, cuando el padre de Maricarmen firmó el contrato de alquiler del departamento. Tras la muerte de sus padres, ella quedó como titular y continuó viviendo allí, sin dejar de pagar un alquiler que rondaba los 500 euros mensuales. El conflicto comenzó después de que el edificio cambiara de propietario en 2018 y la vivienda terminara en manos de Urbagestión Desarrollo e Inversión, que sostuvo que el antiguo contrato ya no podía volver a subrogarse.
La inmobiliaria le planteó entonces un nuevo alquiler de hasta 1650 euros al mes, una suma que Maricarmen no podía afrontar con una pensión de unos 1350 euros. Desde octubre de 2025, vecinos y activistas lograron frenar tres intentos de desalojo, pero el cuarto, fijado para este miércoles tras un fallo del Tribunal Supremo, finalmente se ejecutó.
Durante la noche del martes, vecinos y activistas del Sindicato de Inquilinas acamparon frente al edificio. Por la mañana, la Policía retiró a quienes bloqueaban el portal. Hubo forcejeos y cargas puntuales antes de que los agentes ingresaran al edificio y alcanzaran el sexto piso. Una escritora anónima se ofreció a cubrir la diferencia, pero Urbagestión no aceptó la propuesta.
El caso había llegado incluso a Naciones Unidas. En junio, el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales pidió al Estado español suspender cautelarmente el desalojo o garantizar una alternativa habitacional adecuada mientras estudiaba la denuncia. Los tres intentos anteriores habían quedado aplazados.
“Esta es una tragedia social que no podemos aceptar”, dijo el presidente español, el socialista Pedro Sánchez, a periodistas en Nueva York, donde asiste a la Asamblea General de la ONU, criticando el papel de las autoridades conservadoras de la Comunidad de Madrid. La escena del desalojo ya había reunido a dirigentes políticos y figuras de la cultura. La eurodiputada de Podemos Irene Montero acudió durante la madrugada.
La protesta sumó además un duro cruce político entre Montero y Cayetana Álvarez de Toledo. La diputada del PP difundió luego imágenes del operativo y destacó la respuesta de un agente. Montero le contestó en X: “¿Dónde estás tú, Cayetana? ¿Disfrutando de que desalojen a una señora de 87 años?”, y cuestionó la actuación policial durante el desalojo.
El episodio se trasladó de inmediato al Congreso. La ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, calificó la jornada de “muy dramática” y responsabilizó al Partido Popular (PP) y a Vox por haber rechazado medidas antidesalojos, además de cargar contra la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso. Rodríguez insistió en que el gobierno de izquierda ha intentado varias veces aprobar una ley para prohibir este tipo de desahucios. Sánchez dijo que aprobar la “absolutamente necesaria” ley era “una responsabilidad compartida” entre su coalición de izquierda minoritaria y el resto del parlamento.
Mientras tanto, Amnistía Internacional España denunció “una vulneración de los derechos humanos”. “No es un caso aislado, es solo un retrato más del sufrimiento que viven miles de hogares en España”, afirmó la organización en un comunicado.
El Ayuntamiento de Madrid, encabezado por José Luis Martínez-Almeida, ofreció a Maricarmen una plaza de emergencia gratuita en una residencia. Un primo también se ofreció a recibirla temporalmente. Tras abandonar la casa en la que vivía desde 1956, ella dijo finalmente que dejaría la ciudad. En una entrevista grabada el martes para la televisión pública RTVE, Maricarmen calificó a la empresa de “inhumana, y todo para ganar dinero”.
“No se puede hacer a una persona vivir durante siete años lo que yo estoy viviendo, con un machete en la nuca para al próximo momento cortármela”, dijo, responsabilizando de su situación a las autoridades nacionales, regionales y municipales. “Me voy de Madrid, porque Madrid no es Madrid”, declaró a RTVE.
El acceso a la vivienda figura desde hace años entre las principales preocupaciones de los españoles, en un contexto en el que la oferta no cubre la demanda y los alquileres y precios de compra continúan disparándose, como ocurre en otros países de la Unión Europea. Durante la tarde, unas 10.000 personas –según el gobierno español– protestaron frente a un lujoso departamento que adquirió la Comunidad de Madrid en el barrio de Chamberí y que dejó al partido de Díaz Ayuso en el centro de la polémica. “El ático de Ayuso para Maricarmen”, decían algunos manifestantes, mientras otros sumaban: “Ayuso, dimisión”, “vergüenza, vergüenza”.
Por qué importa
El desalojo expone la crisis de vivienda en España y presiona al gobierno de Sánchez para aprobar una ley antidesalojos que el PP y Vox bloquean. El caso se convirtió en símbolo de un conflicto que afecta a miles de hogares.
Qué sigue
La pelota queda en el Congreso: Sánchez impulsa una ley para prohibir los desahucios, pero necesita apoyo parlamentario. Mientras, Maricarmen evalúa su futuro fuera de Madrid y el caso sigue en Naciones Unidas.
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