Política

Olivos: el Gobierno amplía el poder de la Casa Militar y despide a parte del personal civil

La residencia presidencial entra en una reestructuración que incluye 12 cesantías, la disolución de la intendencia y nuevas atribuciones de seguridad.

Redacción2 min de lectura
Cambios en la quinta de Olivos: las dudas, la preocupación por la seguridad y la sorpresa del intendente

El Gobierno dispuso un cambio profundo en la seguridad y la administración de la Quinta de Olivos: la Casa Militar asumió la responsabilidad integral de la seguridad de la residencia presidencial y, en paralelo, se disolvió la Administración General que conducía el intendente Osvaldo Javier Sosa, uno de los 12 despedidos que informó Balcarce 50. La medida también echó a parte del personal civil que trabajaba en el predio.

Según el comunicado oficial, el objetivo es “fortalecer la seguridad y al mismo tiempo facilitar los procesos administrativos internos”. Las nuevas atribuciones de la Casa Militar avanzan sobre áreas que antes tenía a cargo la Policía Federal Argentina, en un entramado de responsabilidades que fuentes consultadas califican de insólito.

En las más de 30 hectáreas del predio trabajan históricamente unas 90 personas, entre mozos, jardineros, personal de limpieza, cocineros, mucamas, administrativos y mantenimiento. A ellos se suma el personal de la Casa Militar, que ocupa una construcción conocida como “la cuadra” sobre la avenida Maipú, con espacio para descansar y un comedor.

El gremio ATE elevó la cifra de despidos. Su líder, Rodolfo Aguiar, aseguró que “hasta ahora hay 14 cesantías”: diez de trabajadores contratados y cuatro de planta permanente, que quedaron “con esperanza de reubicación, pero por ahora nos las dejan ingresar”.

“Rechazamos cualquier tema de seguridad o acusaciones de espionaje, porque ni siquiera veían al presidente”, argumentó Aguiar. Entre los cesanteados hay jardineros, administrativos, mozos, personal de limpieza y de cocina.

En la Casa Rosada justificaron la decisión en el “posicionamiento geopolítico” del país y en la necesidad de reforzar las condiciones de seguridad. Mencionaron información sobre un supuesto objetivo de Hezbollah contra Diego Kravetz, segundo de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), y la inminencia de la visita del Papa León XIV.

La salida de Sosa sorprendió a buena parte de la administración libertaria. Había llegado al cargo por ser cuñado de Belén Agudez, subsecretaria de Planificación General del círculo cercano a Karina Milei. “Históricamente fue la autoridad máxima del personal civil en el lugar”, la definió una fuente.

La Casa Militar, creada en 1909 y conducida por Sebastián Ibáñez desde 2024, depende de la Secretaría General de Presidencia. Hasta ahora se encargaba de una parte de la seguridad y solo tenía personal civil en los ingresos para registrar visitas. El perímetro de la residencia, delimitado por Carlos Villate, avenida Maipú, Hipólito Yrigoyen y Antonio Malaver, sigue bajo responsabilidad de la Policía Federal, que también custodia los traslados de los mandatarios.

Por qué importa

El cambio redefine quién controla la seguridad de la residencia presidencial y deja sin trabajo a personal civil que, según el gremio, no tenía contacto con el presidente. La medida llega en un contexto de alerta por amenazas internacionales y la visita del Papa.

Qué sigue

Restará saber si ATE consigue reubicar a los cuatro trabajadores de planta permanente y si la Justicia interviene por los despidos. Tampoco se precisó el alcance exacto de las nuevas funciones de la Casa Militar sobre el perímetro y los traslados.

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