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Renny Harlin reveló la pelea con Bruce Willis en el rodaje de Duro de matar 2

El director contó que la estrella se negó a mantener el humor sarcástico de John McClane y que debió intervenir el productor Joel Silver.

Redacción••3 min de lectura
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Duro de matar 2: Director revela discusión con Bruce Willis

El director Renny Harlin reveló una discusión que mantuvo con Bruce Willis durante el rodaje de Duro de matar 2, un conflicto que permaneció oculto durante más de tres décadas. La disputa giró en torno al tono del personaje: el actor quería una interpretación dramática, mientras el cineasta defendía el humor sarcástico que había definido al detective John McClane en la primera entrega.

La secuela, estrenada en 1990, recaudó 240 millones de dólares en todo el mundo con un presupuesto de 70 millones, según los datos que repasó Harlin en su pódcast oficial. Ese resultado comercial convirtió a la película en un hito del cine de acción de los noventa, aunque el proceso de filmación estuvo lejos de ser sencillo.

Según el relato del realizador finlandés, Willis rechazó de plano repetir el registro irónico de la primera película. «Ya sabes, esos chistes, líneas graciosas y sonrisas burlonas que hice en Duro de matar. Eso es una basura. Simplemente voy a interpretarlo completamente en serio», recordó Harlin sobre la postura del actor.

El director intentó convencerlo con un argumento de guion. «Pero Bruce, ¿por qué crees que existe Duro de matar 2? Es porque la gente amó a tu personaje, John McClane. ¿Quién es él? Es un policía de clase trabajadora con un sentido del humor sarcástico, y ese es el personaje. No importa si estamos haciendo explotar un edificio o un aeropuerto. Se trata de él, de su relación con su esposa y de su actitud hacia la autoridad», sostuvo.

Ante la negativa del actor, Harlin recurrió al productor Joel Silver para destrabar el conflicto en una reunión a tres bandas. De ese encuentro surgió un acuerdo práctico que ordenó el trabajo diario en el set: el equipo filmaba todas las tomas serias que Willis considerara necesarias y, al terminar, grababa una única toma con las indicaciones humorísticas del director.

El resultado se definió en la sala de montaje. Cada gesto de ligereza, cada mueca y cada media sonrisa que Willis había dejado en esas tomas alternativas terminó formando parte del corte final. Cuando Harlin presentó la primera versión a los ejecutivos del estudio, la respuesta fue positiva y destacaron de inmediato los toques de comedia. La directiva quiso sumar más chistes, pero el cineasta confirmó que ya había usado todo el material disponible.

La insistencia de Harlin en preservar el costado humano del personaje fue determinante para consolidar a Duro de matar 2 como un referente del cine de acción comercial. El magnetismo de McClane radicaba en su vulnerabilidad física combinada con un ingenio agudo frente a situaciones imposibles, una fórmula que lo diferenciaba de los héroes hipertrofiados e imperturbables que dominaban la taquilla de la época.

Tras el éxito de la segunda entrega, la saga continuó con tres largometrajes adicionales y concluyó en 2013 con Un buen día para morir. Pese a los altibajos de recepción de las últimas películas, la interpretación de Willis redefinió los estándares del héroe de acción contemporáneo. Las declaraciones de Harlin llegan en un momento en que el actor permanece alejado de la vida pública por complicaciones de salud.

Por qué importa

El conflicto muestra cómo una estrella puede torcer la identidad de una franquicia y por qué la negociación entre actor y director terminó definiendo el tono de una de las sagas de acción más exitosas de Hollywood.

Qué sigue

No hay novedades sobre nuevos proyectos de la saga. Willis permanece alejado de la actuación por su diagnóstico de demencia frontotemporal, confirmado en 2023.

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